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Redes sociales: todo a su edad

Por Equipo Montenegro

Es una realidad que, conforme la presencia de internet se hace más importante y fundamental en nuestra vida diaria, nuestros hijos estarán cada vez más atraídos, a más temprana edad, a inmiscuirse en ese mundo tecnológico al cual están ya muy expuestos gracias a nuestra propia integración en él. Esto incluye, por supuesto, un aumento de interés por introducirse en el universo de las redes sociales.

En definitiva, las redes sociales no son plataformas a las que los más pequeños deben estar expuestos, pues en general no han desarrollado aún la capacidad para medir las consecuencias y los peligros que, incluso los adultos, pueden encontrar durante su interacción: los pequeños no suelen comprender el sentido de la privacidad y corren el riesgo de exponer información importante que atente contra su seguridad y la de su familia. Además, las redes sociales facilitan el contacto con personas desconocidas que pueden representar un peligro; sin contar, claro, que existe un mayor tránsito de información falsa o incluso sensible que es de muy fácil acceso para ellos. A esto se le suma la tendencia que el uso desmedido de las redes sociales puede generar en los niños ante la falta de interacción social, lo que los predispone a tendencias antisociales, depresión, evasión de la realidad y las responsabilidades, y, por supuesto, perder esos años en los cuales las actividades lúdicas, el juego medido y el aprendizaje son fundamentales para un desarrollo sano.

Las redes sociales tienen restricciones con respecto a qué edad es permitido que una persona pueda crearse un perfil, pero esto no es una medida que en realidad impida que cualquier niño menor a dicha edad límite pueda hacerlo.

Como padres, somos el verdadero filtro que debe frenar que los más pequeños tengan acceso a ellas cuando todavía no tienen la edad para eso; debemos estar atentos al momento en que ellos deseen y busquen inmiscuirse en cualquier red social. Es verdad que no podemos negárselo por completo, pero sí tratar de retrasar el momento lo más que nos sea posible. Una vez eso se vuelva problemático y la interacción sea inevitable, no tenemos más opción que guiarlos en su introducción y enseñarles las herramientas necesarias para evitar la mayor cantidad de peligros que esto implica.

¿Pero qué medidas debemos tomar? A continuación, enlistamos algunos consejos y temas que será necesario hablar con ellos.

  • Crear límites con respecto a horarios y días de uso.
  • Solicitar que el acceso sea únicamente después de que se hayan cumplido tanto las tareas como los deberes en casa.
  • Advertir sobre el peligro de otorgar todo tipo de información, desde datos personales como nombre y ubicación, hasta subir a la red fotografías propias.
  • Prevenir de lo que es interactuar con personas desconocidas para impedir que éstas tengan acceso a los perfiles.
  • Utilizar contraseñas seguras que no deben compartirse con nadie más.
  • Estar al pendiente sobre el tipo de correos y mensajes spam que puedan llegar a ellos, así como advertir y cuidar de las noticias falsas o sensibles que corren por la red.
  • Vigilar el tipo de interacción y relación que los menores tienen con otros, ya sea ellos dedicando mensajes descalificadores a terceros o siendo ellos quienes los reciban de otras personas. Recuerda que el acoso en redes es un hábito que se ha vuelto cada vez más común debido a lo práctico y el factor anónimo que estas redes otorgan a sus usuarios.

Lo más importante es que haya un notable interés de nuestra parte hacia la vida de nuestros hijos y sus actividades. Entablar una vía de comunicación abierta y confiable con ellos nos permitirá acercarnos y estar atentos ante cualquier anomalía sin que los niños se sientan intimidados por nuestro interés. La interacción y participación familiar también es muy importante, e inspirar en ellos la confianza necesaria para que puedan acercarse a nosotros y tomen en cuenta todas las advertencias.

 

 

Educar en la igualdad… ¿qué significa eso?

Por Equipo Montenegro

 

Cuando nos hablan de igualdad, hombres y mujeres aún tratamos de decidir de qué estamos hablando, pero las organizaciones mundiales encargadas de la salud, educación y trabajo, entre otras, ya lo tienen muy claro: las mujeres y los hombres no tienen el mismo acceso a las oportunidades.

La igualdad “no es sólo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible”, de acuerdo a ONU Mujeres, la agencia internacional más grande jamás establecida para apoyar la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

Pero ¿sobre qué trata eso de “Educación en la Igualdad”? Si bien el diccionario recoge cinco acepciones de la palabra igualdad, ninguna de ellas hace referencia a las teorías modernas, según las cuales la igualdad no sólo ofrece “igualdad de todos frente a la ley”, sino que enriquece su sentido como “un valor que permite corregir las diferencias de posición social, económica o cultural entre las personas para que tengan un acceso similar y más equitativo a los recursos sociales; justicia, educación, trabajo, sanidad…”, de acuerdo al especialista español Juan Parra Martínez.

Es por ello que educar en la igualdad es también educar a nuestros hijos, en la escuela, en la casa y frente a los mensajes de los medios masivos de comunicación, para ser críticos y empáticos. Críticos acerca de los mensajes y costumbres que reciben o heredan; empáticos ante las desigualdades y los mensajes negativos que reciben.

Para hacerlo más sencillo, te damos los siguientes tips para educar en la igualdad desde casa.

 

  1. Observar y escuchar.

Es importante analizar cómo se relacionan nuestros hijos con sus compañeros de escuela, y así comprender qué conceptos y roles de género manejan. De ello depende cómo actuaremos.

  1. Decir no a los prejuicios.

Cuando nuestros hijos afirman algo categóricamente, hay que responderles con una pregunta: ¿Por qué? Por ejemplo, un hijo varón dice que lavar trastes es para mujeres, y podemos preguntarle: “¿Por qué para mujeres? ¿Los niños no tienen manos? ¿Por qué no van a saber lavar trastes?”. Esto hará que el niño intente racionalizar el prejuicio, lo cual lo ayudará a desecharlo.

  1. No generalizar.

Debemos hacerles comprender que las generalizaciones acerca del carácter de las personas conducen a un error. Cada ser humano es único e irrepetible, lo cual conlleva virtudes, defectos y capacidades propias, independientemente de si es hombre o mujer.

  1. Todos hacer de todo en casa.

Asignarles responsabilidades o actividades cotidianas que tradicionalmente han sido consideradas ‘cosas de mujeres’ o ‘cosas de hombres’.

  1. Compartir con ellos, debatir con ellos.

A diferencia de nuestros padres, que fueron educados con la consigna de obedecer sin cuestionar, para las nuevas generaciones es más útil discutir con los hijos la información que reciben en la escuela, en la televisión, de sus amigos… así generamos el hábito de conversar y discutir ideas en casa, fomentando en los niños el espíritu crítico.

 

Estas son algunas de las estrategias que podemos implementar en el hogar para comenzar a desarmar los prejuicios de género que conducen a la desigualdad, la violencia de género y la discriminación. Si inicias con ellas, ya estarás en camino a fomentar la Educación en la Igualdad.

Más adelante te daremos otras estrategias.

Cómo afectan las peleas maritales a los hijos

Por Equipo Montenegro

 

Muchas veces hemos escuchado a amigos y familiares decirnos que, a pesar de ser infelices con sus parejas, ellos siguen en su matrimonio “por el bien de sus hijos”. Las consultas de los psicólogos y los despachos de los abogados, sin embargo, suelen estar muy ocupados lidiando con los problemas que esos “matrimonios por los hijos” terminan causando a los pequeños.

Independientemente de las razones y dinámicas que llevan a un matrimonio a su fin, uno de los más dolorosos, por común, es la falta de comunicación efectiva entre la pareja. De acuerdo a estadísticas del INEGI, en México el 54.3 % de las parejas que se divorcia lo hace de mutuo consentimiento, pero el 54.4 % del total lo hace después de 10 años o más de matrimonio, lo que asegura que los más pequeños de la casa crezcan observando el desarrollo de pareja de sus padres.

Cuando mamá y papá no están comunicándose de manera correcta, el impacto en los hijos puede causarles problemas más perdurables. Al observar constantes discusiones entre sus padres, los niños “aprenden a tener un sistema conflictivo, poco tolerante a la diferencia del otro. Son niños que crecen con inseguridad y se va a ver reflejado en su autoestima, son más vulnerables y tienden a ser ansiosos y depresivos”, afirma la psicóloga Laura Marcela Soto, especialista en Terapia Familiar.

Pero la familia, como toda empresa humana, es susceptible de mejora. Si la vemos desde el punto de vista correcto, la familia es un sistema, una empresa que puede modificarse para funcionar mejor. “Cuando dos personas comienzan a interactuar y a establecer una relación continuada, se comunican entre sí en forma verbal y no verbal, fijan de consuno reglas básicas para su conducta y métodos de comunicación, gradualmente se van convirtiendo en un sistema, que puede ser la pareja o el sistema marital”, dijo en 1980 el pionero de la psicología marital, Clifford J. Seger.

De acuerdo a Seger, la presión que la situación económica y social ejercen en los matrimonios puede llevar a que los primeros acuerdos entre mamá y papá ya no se sostengan con la llegada de los hijos, o el número de éstos. Además de observar que toda relación de pareja somete al individuo a un intercambio constante de información y emociones que pueden conducir a un desgaste natural del vínculo afectivo… que el amor cansa también a veces, caray.

“Una razón común para que los matrimonios fallen es que esperamos mucho de nuestras parejas. Queremos amor, pero a veces esperamos que ellos satisfagan todas nuestras necesidades más de lo que cualquier persona es capaz de hacer”, dice Seger. Pero cuando los problemas aparecen, también aparece la oportunidad de enseñar a nuestros hijos -si realmente los ponemos como prioridad- una gran lección moral y sentimental, un ejemplo de cómo resolver los problemas en pareja.

“El problema más común es la falta de comunicación, que realmente es falta de intimidad. Muchos matrimonios pelean por dinero, por la familia, por los hijos, por quién saca la basura, cuando esos no son los verdaderos problemas. Casi siempre las peleas tienen que ver con sentimientos, necesidades y deseos inconscientes. Si no se permite que éstos salgan a flote, las parejas están apagando cientos de fuegos pequeños en lugar de la fuente que los alimenta”, apunta Seger.

Algunas consecuencias observables en niños, causadas por los conflictos de la pareja, son:

  • Atrapar a los niños en conflicto de lealtades, por los cuales muchas veces deben elegir.
  • Confunden a los pequeños que no saben ni entienden la situación de los adultos que los hacen partícipes de sus problemas.
  • Quedan entrampados y sin ayuda adecuada o profesional, no tienen elementos para poder defenderse o salir de esa situación.
  • Los obligan a tomar partido, haciéndolos partícipes de la justicia familiar, creando momentos de crisis que luego les “pasan factura”.

 

Si la pareja vive en constante conflicto, lo mejor es buscar ayuda profesional. Pero algunas cosas que pueden poner en práctica tal vez prevengan que esto ocurra. Te damos dos ejemplos.

 

Diferir es sano.

Busca mantener una comunicación abierta con tu pareja. Ninguna es perfecta, y siempre habrá diferencias entre los padres, pero debemos explicarle a nuestros hijos que el que mamá y papá tengan problemas no significa que se separarán.

 

Discutir no es pelear.

Aquí debes educar con el ejemplo. Si existe una diferencia que tiene que ser resuelta en medio de una crisis, debes recordar que discutir es sano, pero pelear causa heridas invisibles en los pequeños. Demuéstrales que tener una discusión no debe ser siempre malo ni violento.

 

La familia nunca se “rompe”.

Aunque las diferencias lleven a una separación, debes hacer conscientes a tus hijos de que la familia seguirá existiendo y que ustedes siempre serán mamá y papá aunque no estén juntos.

 

Esperamos que, al conocer algunas de las consecuencias de los conflictos maritales en tus hijos, la próxima vez recuerdes que tus acciones son lecciones para ellos. Te recomendamos enérgicamente que busques ayuda profesional para resolver tus diferencias de pareja de la manera más asertiva posible.

Papás y maestros, juntos contra la Inasistencia escolar

Por Equipo Montenegro

 

De acuerdo a datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) la inasistencia escolar en México llega al 11% de los niños inscritos en la educación básica y alcanza hasta un 18% si tomamos en cuenta a toda la población infantil en edad escolar, incluso a aquellos no inscritos.

¿Qué provoca esto? ¿Es significativa la ausencia del 11% de los niños para el otro 89% que sí asiste?

Pregúntele a cualquier maestra o maestro que dé clases a partir de Kinder y le dirá que las ausencias de pocos sí generan impactos en el resto. Ya que la interacción entre compañeros, la participación de los asistentes y el desarrollo de competencias afectivas y cognitivas mejora cuando la participación dentro del grupo es nutrida.

Un ejemplo puede ser el de cualquier maestra que tiene que apoyar a los alumnos con más inasistencias a estar “al corriente” con el resto de sus compañeros, este tiempo que toma la maestra en ayudar al alumno que faltó no lo aplica en la mejora general y cada vez que un alumno falta, el cúmulo de regularización dentro del salón crece, restando horas al crecimiento colectivo.

Es importante notar que, tanto estudios de la Universidad Pedagógica Nacional de México (UPN) y la Unicef insisten en que el contexto del niño en edad escolar determina las causas y las soluciones de la inasistencia. La vida familiar, la situación económica y la comunidad escolar juegan un papel muy importante en porqué faltan los niños a la escuela y cómo pueden dejar de hacerlo.

 

¿Cómo afecta el ausentismo al niño escolar?

De acuerdo a los pedagogos, psicólogos y maestros, los niños con alto ausentismo muestran un retraso en los logros educativos, en su autoestima e incluso en su futuro como empleados ya que se incrementa el riesgo de que dejen la escuela.

 

¿Cómo fomentar la disminución del ausentismo?

Como padres hay multitud de cosas que podemos hacer, desde planear mejor las vacaciones. Cuidar de la salud de los niños en épocas de riesgo (inviernos, cambios de estación), así como fomentar en ellos una cultura de responsabilidad. El ausentismo se puede combatir desde la elección de la escuela, por su cercanía a casa, los horarios escolares y la realización de que ser padres implica la responsabilidad de enseñar a ser responsable.

Hay, entre todas, una razón del ausentismo en la que los padres podemos ayudar aún más en el día a día: cuando nuestros hijos no se adaptan con éxito a su entorno.

De acuerdo a estudios psicológicos “las diferentes etapas de la enseñanza escolarizada pueden presentar desafíos que no todos los estudiantes están preparados para superar, y la imposibilidad de adaptarse al entorno suele conducir a la decisión de ausentarse de las clases”. Como padres podemos brindar nuestro apoyo a los maestros y a nuestros hijos al estar más atentos a la adaptación de nuestros hijos a su escuela, más si es reciente el cambio y frecuentemente en comunicación con los maestros si nuestro hijo sigue en la escuela.

Asertividad infantil, qué es y cómo fomentarla (y por qué)

Por Equipo Montenegro

 

Podemos enseñar a nuestros hijos a ser educados, pero si realmente queremos prepararlos para vivir en una sociedad más diversa y hacerlos ciudadanos responsables de un nuevo orden social sin discriminación, lo que tenemos que enseñarles es el arte de la asertividad.

La asertividad los ayudará a expresar su propia opinión de manera respetuosa y clara al mismo tiempo; la asertividad es una característica que si es bien empleada por los pequeños, podrán tanto salir de aprietos como conseguir mejores puestos de trabajo en el futuro. Incluso en su infancia, la asertividad les puede ayudar a construir mejores relaciones con sus amigos, maestros y familia, enriqueciendo su experiencia vital.

Pero antes de ver cómo podemos cultivar este don social, debemos repasar brevemente qué entendemos por asertividad. Definida por los psicoterapeutas como “la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento”, la asertividad se define también como opuesta a otros dos comportamientos posibles en sociedad: la agresividad y la pasividad.

Aquí cabe resaltar que los niños son, por naturaleza, asertivos, pero que el problema viene cuando crecemos y buscamos aceptación por encima del bien común, que sólo llega cuando todos los intereses son representados y valorados.

Por ello te recomendamos estudiar los tres tipos de comportamiento que pueden desarrollar tus pequeños, para que identifiques en cuál se está desenvolviendo.

– Niños de estilo pasivo: actúan sin defender sus intereses ni sus objetivos ni sus emociones. Al no mostrar sus opiniones o desacuerdos, la gente suele aprovecharse de ellos.

– Niños de estilo agresivo: actúan sin tener en cuenta los sentimientos de los demás. Amenazan, insultan, pelean o gritan, creen tener razón siempre y suelen ser rechazados por la gente.

– Niños de estilo asertivo: actúan respetándose a ellos mismos y a los demás. Es adecuada su forma de expresarse, son correctos, coherentes, completos, claros, sinceros y concisos. Son personas que suelen ser aceptadas en los grupos y en las relaciones sociales, ya que emocionalmente no están en deuda con nadie.

Conducir a los niños por el camino de la asertividad es reflejar en sus conductas diarias una apuesta por la formación integral de los pequeños, no sólo en el civismo, sino en una cultura de la tolerancia a la diversidad y la responsabilidad social. Por esto, te presentamos dos actividades que puedes llevar a cabo para cultivar la asertividad en tus hijos.

 

El buzón de sentimientos

Este juego ayuda al niño a expresar lo que siente de forma adecuada. ¿Por qué no poner un “buzón de sentimientos” en casa en el que expresemos cómo nos ha hecho sentir una situación? Durante el fin de semana podemos leer todos los mensajes, y así nuestro hijo podrá expresar cómo le hizo sentir esa situación en concreto. Por ejemplo: “Yo me sentí mal cuando mi hermano no me dejó jugar con sus amigos”. En caso de que no pueda escribirlo, puede dibujarlo. El objetivo es que todos empecemos diciendo: “Yo me sentí… cuando…”.

 

Lo bueno y lo malo

Otra forma de manifestar nuestros sentimientos es hacer el juego de los 5 minutos buenos y malos. Es tan sencillo como reunir a la familia un ratito cada día para que todos podamos platicar cómo nos ha ido en el día: lo que nos ha gustado y lo que no nos ha gustado en lo absoluto. El único requisito será que nos miremos a los ojos.

 

Con estas actividades y consejos podemos fomentar la asertividad como herramienta de crecimiento, ¿qué opinas? ¿Has aplicado alguna otra actividad? Cuéntanos cómo fomentas tú la asertividad.

Cómo iniciar a tus hijos en la poesía

Por Equipo Montenegro

 

Sí, los chicos pasan cada vez más tiempo en internet -el INEGI calcula que hasta el 88.5 % de la población entre los 6 y 17 años se conecta a la red-, pero también cada día pasan más de ese tiempo en línea leyendo. Así que, ¿por qué no iniciarlos en la lectura de poesía con el internet como cómplice?

Pero primero averigüemos por qué es importante la poesía en la formación de nuestros hijos, para después conocer algunas prácticas que nos ayudarán a acercar a nuestros hijos a la poesía.

 

¿Por qué importa la poesía?

Según estudios recientes, los niños demuestran una tendencia natural al lenguaje poético como parte de su desarrollo “animista” del lenguaje. Es decir, todos los seres humanos descubrimos el mundo primero como un conjunto de fuerzas naturales. Pero después, cuando los niños “inician su escolarización, ven frenada dicha capacidad [poética], debido a que la escuela refuerza la construcción literal en el uso del lenguaje”, como afirma la investigadora chilena Carolina Merino.

La chilena encontró, además, que es “de gran relevancia estimular el discurso poético en la educación preescolar por las siguientes razones: primero, la poesía acerca al niño a experiencias que de otra manera no podría vivenciar. Leer desde una postura estética significa centrar la atención en los estados internos: imágenes, asociaciones, sentimientos, ideas que surgen en el lector y que le permiten elaborar un mundo propio. [Y] segundo, la estimulación del pensamiento divergente y creativo, que se logra por medio del discurso literario, constituye también una forma de educación”.

 

Fomentando la poesía (y el pensamiento poético)

Podemos iniciar a nuestros hijos en la poesía desde temprana edad, al mismo tiempo que les cantamos canciones y que leemos cuentos infantiles. Hay que buscar un momento específico del día para leerles poesía, ya que así lograremos que relacionen la lectura poética con momentos particulares de su rutina.

A los niños de  4 años en delante, en etapa de preescritura, se les puede invitar a que dibujen lo que el poema que les leímos les hace sentir, ver o imaginar. Así se fomenta, en dicha etapa, la imaginación y el lenguaje poético.

Con los niños en edad escolar con habilidades de lectoescritura se pueden realizar ejercicios interactivos como una lectura de poesía para después crear sus propias rimas imitando al autor de su poema favorito.

 

Ten siempre en mente que… la poesía no sólo es una forma de entretenimiento o de “cumplir” con la educación de nuestros hijos, sino que tiene beneficios muy palpables en su desarrollo. Aquí te dejamos los más importantes, para que te motives a acercarlos a la poesía.

  1. Estimulan su imaginación.
  2. Aprenden vocabulario.
  3. Ejercitan la memoria.
  4. Mejoran su expresión oral.
  5. Trabajan la sensibilidad.
  6. Activan su creatividad.
  7. Transmiten los valores leídos.

Criar en la diversidad: algo más que una moda

Por Equipo Montenegro

 

Para la Organización de las Naciones Unidas, la diversidad es “una fuerza motriz del desarrollo”. Durante los últimos 15 años en Latinoamérica, se han escrito leyes para protegerla incluso a nivel constitucional. Las escuelas privadas y públicas mantienen desde hace algunos años actividades de sensibilización sobre la diversidad y promueven el multiculturalismo… y aun así podemos escuchar de vez en cuando a alguien usar “indio” como sinónimo de insulto, o llamar a alguien “centroamericano” como si fuera una mala palabra.

¿Es que han fracasado las buenas intenciones de autoridades y sociedad civil organizada? No, en lo absoluto. Simplemente hace falta más trabajo en casa para lograr una sociedad realmente abierta a abrazar su diversidad intrínseca. Y hoy, brindar a nuestros hijos una educación que fomente la tolerancia, la diversidad y el respeto al espacio público ya no es más una moda, es una obligación moral con la siguiente generación que está llamada a dar el gran salto ético hacia adelante, hacia sociedades que aprovechen los beneficios de su diversidad, en lugar de explotar sus flaquezas.

Comencemos en casa, ¿qué podemos hacer por nuestros hijos?

Podemos resumirlo en siete consejos para criar en la diversidad:

  1. Crea un entorno de aprendizaje abierto.
  2. Ejerce siempre una actitud y mentalidad abiertas.
  3. Enséñales idiomas y otras culturas.
  4. Exponlos a distintas actividades y culturas.
  5. Nunca censures, déjalos ser curiosos.
  6. Respeta su individualidad.
  7. Edúcalos para lidiar con las críticas y prejuicios.

 

Crear un entorno de aprendizaje abierto es generar y fomentar la curiosidad más allá del aula; para ello no debe haber temas prohibidos o tabúes, salvo aquellos que estén muy adelante de su etapa formativa. Pero como seres humanos en un entorno cambiante, debemos estar preparados para hablar con ellos sobre cualquier tema.

Como padres, tutores o guías somos un ejemplo viviente para los chicos, así que tú debes mantener siempre una actitud y mentalidad abierta. Si te preguntan sobre un tema, dales diversos puntos de vista sobre él, especificando el que tú prefieres si así lo deseas, pero déjalos juzgar por ellos mismos. Si complementas estas acciones con la enseñanza de otros idiomas o culturas, aunque sea a nivel lúdico, los expondrás a otras culturas y formas de pensamiento que les ayudarán a permanecer curiosos. ¡Ah!, y cuando lo sean, no censures. Permite que exploren su realidad como lo harían con un libro, con guías, pero sin lugares prohibidos. De esta manera podrás respetar su individualidad, primera esencia de la diversidad. También deberás exponerlos a críticas constructivas o prejuicios, tanto para que aprendan a distinguirlos como para que sepan cómo manejar el rechazo en un mundo donde la tolerancia es ley, pero la aceptación escasea.

¿Alguna idea sobre cómo ayudar a hacer nuestro mundo más amable? Escríbenos… nos encanta saber de ti.

Understood: en los zapatos del día a día de los trastornos por déficit de atención

Son pocos los proyectos tan integrales con los que nos hemos topado en la red que atiendan desde diversos ángulos a alguna problemática específica en los procesos de desarrollo infantil, como lo es el sitio Understood. Menos aún los que cuentan con bastantes recursos de forma gratuita. Te invitamos a conocer un poco más sobre este sitio que reúne y comparte expertise desde distintas esferas para atender y acompañar a padres en cuyo hogar existe algún caso de trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

 

Un esfuerzo integral y colectivo para un problema común y complejo

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es una realidad para millones de familias tanto en Estados Unidos —en donde 11 % de los niños entre 4 y 17 años han sido diagnosticados con él, lo que equivale a 6.4 millones de niños[1]— como en México —8 % de los niños en edad escolar presenta TDAH[2]— y el mundo, por lo que en varios países es considerado como un problema de salud pública. Debido tanto al volumen de población infantil que este trastorno afecta, como a su injerencia en el desarrollo de quienes lo presentan, son varios los esfuerzos de organizaciones y comunidades para manejar y superar sus retos. Uno de estos esfuerzos es Understood.

El proyecto Understood vincula a 15 organizaciones sin fines de lucro para ofrecer guía, apoyo y recursos a los padres de chicos con dificultades de aprendizaje y de atención a través de un portal de internet. La oferta de Understood considera a varios actores y ámbitos, pues articula recursos tanto de expertos en temas de educación, psicología, desarrollo y salud, como experiencias de padres y de los propios niños diagnosticados con TDAH, por lo que en el sitio se puede tener acceso a materiales y publicaciones estudiadas desde los distintos ángulos de este trastorno: desde el ojo del experto externo, del padre, tutor o maestro que vigila en la cotidianidad al TDAH,  hasta del propio paciente con sus distintas formas de vivirlo y superarlo. El portal combina tecnología con una importante fuente de expertos en distintos ámbitos del tema que, además, están en línea todos los días de forma gratuita. Debido al importante componente latino de la población estadounidense, el sitio Understood está disponible tanto en inglés como en español.

 

Conocer para actuar

Understood es una referencia para consultar e irse adentrando en la comprensión de problemas de aprendizaje y atención en niños, por lo que el apartado que profundiza lo que son los trastornos por déficit de atención con hiperactividad (como la dislexia) es por demás completo y accesible. Aborda desde las aclaraciones puntuales y sencillas de lo que son estos trastornos, lo que no son, sus implicaciones cerebrales, las diferencias entre discapacidades de aprendizaje y problemas tanto de atención como de aprendizaje, tipos de trastornos, síntomas, tratamientos y aproximaciones, hasta los distintos términos que se utilizan para referirse a ellos en distintas esferas, o una explicación de las diferencias en cómo visualizan estos problemas de aprendizaje y atención tú y tus hijos. La información del tema y el tratamiento por la organización es, por de más, esclarecedora… y este apartado es sólo la introducción. Si estás comenzando a investigar el tema, es un sitio que definitivamente merece una visita, pues para poder encontrar opciones a la medida de tu niño y tus rutinas, informarse es un paso obligado.

 

Expertos a tu alcance, todo el año

Uno de los fuertes innegables de este portal es su red de expertos que construye los contenidos y que, además, están disponibles mediante chats en vivo o eventos (como los webinars, seminarios o breves pláticas en línea) que se programan, anuncian y colocan periódicamente en el sitio. De temas tan variados como “Prevenir la pesadilla de las tareas” o “Preguntas para hacerle a tu médico sobre medicación de TDAH” —conducidos por doctores, miembros directores del Centro Nacional de Discapacidades de Aprendizaje (en Estados Unidos), y especialistas en psiquiatría y ciencias del comportamiento de la Facultad de Medicina de la Universidad de California del Sur, respectivamente—, el contacto permanente con grandes especialistas te dará la oportunidad de ahondar en dudas o problemáticas específicas y, muy probablemente, encontrar una solución o respuesta a tu situación desde lo más experto en el campo. Todo, de manera gratuita.

Además de los grandes expertos que estudian el tema, Understood proporciona una plataforma de encuentro y contacto con padres de familia que viven, como tú, los retos que implican estos trastornos, no sólo en el ámbito escolar sino en el día a día, tanto para él como para ti. Los consejos de padres con base en experiencias reales son uno de los recursos más apreciados del sitio. Pensado para padres, Understood tiene una sección que sintetiza recursos muy prácticos: Herramientas para familias, dentro de la cual se encuentra Entrenamiento para padres, un menú en el que podrás seleccionar un tipo de problemática específica (organización y manejo del tiempo; autoestima, interacción con otros niños, manejo de la frustración, etcétera), y filtrar por el grado escolar que cursa tu niño, para recibir consejos puntuales y prácticos de un experto para atender tu situación. Consejos que, además, están calificados por los mismos usuarios del portal: un consejo que ya ha sido puesto en práctica y validado por otros padres de familia.

 

 

Desde la mirada de quien tiene un trastorno de déficit de atención

Con la gran red de especialistas y padres que conforman y visitan el sitio, Understood ha, a su vez, comprendido que no podemos omitir de la configuración de soluciones al actor más importante de todos: al niño en cuestión. Con esta visión, que busca siempre colocar al niño en el centro, Understood busca acercarnos lo más posible al problema, desde el interior. Así, en una herramienta maravillosa, A través de los ojos de su hijo, Understood nos coloca a todos en los zapatos de quien lleva estos retos en primera persona. Tras breves, pero bastante iluminadores, conmovedores y motivantes testimoniales de niños de distintas edades que padecen algún tipo de problema de atención y aprendizaje, Understood nos crea un escenario en donde los elementos aparecen tal como lo hacen ante los ojos de estos niños. Por primera vez, y desde nuestra computadora personal, podemos visualizar o escuchar para así comprender a lo que se enfrentan nuestros niños y ayudarlos, con una mayor comprensión y empatía, además de admiración, a encontrar las formas de superar esos obstáculos que cada vez se harán más pequeños en el camino al desarrollo, el crecimiento y la satisfacción.


[1] “Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos” en understood.org

[2] Secretaría de Salud. Gobierno Federal de los Estados Unidos Mexicanos. “Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad Afecta calidad de vida”. Mayo de 2016. Revisado en https://www.gob.mx/salud/prensa/trastorno-por-deficit-de-atencion-e-hiperactividad-afecta-calidad-de-vida

 

Cómo prepararse en familia para un examen

Así como sentimos que hemos fallado como padres, guías y educadores, cuando un alumno reprueba un examen, todos podemos ser parte de la solución al apoyar a los educandos en su preparación y no exclusivamente de forma académica. A continuación te damos algunos consejos para preparar un examen en familia.

 

  • Estar al día con las tareas.

No hay mejor forma de estar al día. Punto. Si ayudas a tu hijo con las tareas, lo estás ayudando a estar listo para cada examen, porque los conocimientos estarán frescos y accesibles. Además es una oportunidad para ver cada asignación diaria como un repaso. No sólo hagan la tarea, apréndanla.

 

  • Tener comunicación con el maestro.

Habla con su maestro sobre las áreas donde tu hijo necesita más apoyo y aquellas en las que tenga mayor facilidad de aprendizaje. ¡Así sabrás dónde apoyarlo! Esto también evitará que los periodos de pruebas los tomen desprevenidos, ya que la planeación lo es todo.

 

  • Leer con tu hijo regularmente.

Una manera muy eficaz de repasar temas y asignaturas con tus hijos es leer. Leer textos de y sobre las materias en las que tendrán pruebas. Enciclopedias y artículos son ideales para materias de ciencias sociales, mientras que los libros de ejercicios matemáticos, que combinan la práctica con actividades lúdicas, son ideales más allá de los textos obligatorios.

 

  • Practicar para los exámenes.

Ensayar en casa las condiciones de un examen (el silencio, la concentración y el límite de tiempo) puede reducir significativamente el estrés del alumno al realizar la prueba real. Hacer esto también ayuda a detectar conocimientos que necesitan ser reforzados y habilidades que necesitan ser mejoradas (como leer bien las instrucciones o rellenar espacios adecuadamente).

 

  • Usar técnicas de relajación.

El estrés y el nerviosismo llegarán inevitablemente, tanto con la práctica como con la realización de la actividad en sí, por lo que no es para nada una mala idea aprender una o dos formas de relajación. Con el objetivo de lograr la paz mental, pueden intentar con música y técnicas de respiración o meditación, y así estar listos para esos exámenes.

 

  • Hablar de cómo será.

Una buena anécdota de papá o mamá sobre cómo era para ellos hacer exámenes les ayuda a los niños a aliviar la tensión y los preparara para vivir las pruebas sin el estrés que conlleva una situación de evaluación, en la que se sienten examinados no sólo a nivel académico sino personal. Cualquier información extra antes del examen ayuda a verlo con mayor naturalidad.

 

Además, nunca sobran los premios o recompensas; recuerda que todo es aprendizaje y un trabajo bien hecho siempre merece una gratificación.

Las lecciones del miedo

Jugando con el riesgo para aprender a manejarlo

En las últimas semanas se ha hablado sobre los impactos de la sobreprotección en el desarrollo integral de un niño —más allá de sólo el ámbito académico— y, paralela o consecutivamente, de los beneficios de tener un enfoque que motive a los niños a probar, intentar y atreverse a jugar, a aprender… a desarrollar el coraje de exponerse al fracaso para llegar al éxito. Pero ¿qué pasa desde la naturaleza de sus propias formas de exploración? ¿Cómo enfrentan los niños por sí solos el mundo que van descubriendo, antes de que nosotros intervengamos en su búsqueda de conocimiento? La respuesta, al parecer, es juego de niños.

 

“Sr. Miedo” y “Srita. Entusiasmo”: la sabiduría detrás de esta ambigua pareja

Los niños, desde infancia temprana, recurren al juego tanto como medio de diversión como de aprendizaje, y en él asumen riesgos. Y éste, como parte fundamental en sus primeras formas de acercamiento y comprensión del mundo, en realidad es parte importante de su desarrollo. Para especialistas como la profesora Ellen Beate Hansen Sandseter y Ole Johan Sand (2016) de la Facultad de Educación de Infancia Temprana en la Universidad Queen Maud de Noruega, aprender a tomar riesgos es una parte natural de la infancia y el desarrollo infantil: “Objetivamente, el juego riesgoso provee experiencias positivas para un niño”[1]. A ellos se suman investigadores de la toma de riesgo en el juego, como Coster y Gleeve (2008), quienes argumentan que el juego con cierto grado de riesgo (risky playing o “juego riesgoso”) provee a los niños de diversión, goce, emoción, orgullo, un sentido de logro o satisfacción, así como autoestima, siempre a la par de una sensación de miedo. Así, el miedo y el entusiasmo caminan de la mano, una dicotomía que provee al niño de experiencias que derivan en nuevos conocimientos —la emoción y el goce del juego permiten que el niño crezca o actualice su potencial a través de actividades motivadas intrínseca y voluntariamente[2]—.

Esta pareja, miedo y entusiasmo, pese a su gran aporte y valor —probablemente desde una base evolutiva—, como el fortalecimiento de la autoestima y la capacidad de afrontar situaciones difíciles más adelante en la vida, además del crecimiento del potencial de cada niño, nos representa grandes reservas para cederle una parte importante en el desarrollo de nuestros niños. Aunque quisiéramos que sus cuidadores fueran “Sr. Seguridad” y “Srita. Calma” cuando estén en medio de un parque o en un campo en el que suben a los árboles y que nosotros decidamos dejarlos jugar solos, debemos plantearnos qué tanto nuestro instinto de protegerlos los lastimará si lo hacemos en exceso: una tarea nada fácil que recae en nosotros los padres y, supongo, un escalón para nuestro desarrollo en la paternidad/maternidad.

 

Los niños que no trepan árboles

Debido a que el juego involucra muchas veces el riesgo de lesionarse, desde hace décadas han surgido varias estrategias para el manejo del riesgo, aplicadas, en algunos países, en el diseño de los juegos en parques. Éstas incluyen la reducción de las zonas altas desde donde podría caer un niño, alisar las superficies en donde puede caer un niño, entre otras. Y pese a que las estadísticas en varios países alrededor del mundo muestran que las heridas en parques como resultado de caídas o colisiones con columpios, resbaladillas, pasamanos, etcétera, son pocas —en Reino Unido, una herida fatal ocurre cada tres o cuatro años (Ball, 2002)[3]—, en países como Australia y Noruega, el enfoque en la seguridad de los niños y la prevención de lesiones ha crecido, a la par de un enfoque en actividades recreativas estructuradas y con corte de carrera en países como Estados Unidos[4]. Hoy en día, pese a que, en general, existen más espacios públicos destinados al juego, cada vez son menos los niños que salen a jugar en espacios abiertos, y por ende, se enfrentan y exploran ámbitos de la vida con menor posibilidad de riesgos. En 1903, en la inauguración del primer parque con patio de juegos en la ciudad de Nueva York (Seward Park), 20 000 niños corrieron entre policías y cercas para poder llegar, por fin, a sus juegos[5]. Y como recuenta Noël Duan en un artículo para Standford Social Innovation Review, hoy son cientos los parques con patios de juegos, vacíos en toda la ciudad neoyorquina.

Si bien no queremos que nuestros niños sufran lesiones, ahora alcanzamos a ver con mayor nivel de estudio el gran riesgo que, irónicamente, implica que se vuelvan niños que nunca trepen árboles o bajen por senderos naturales en bicicleta o gradualmente se impulsen con mayor fuerza desde un columpio para ver hasta dónde pueden llegar (comprendiendo con ello nociones de peso, balance, aceleración y fuerza desde su propio cuerpo). En algo más confluyen varios expertos: la supervisión sí es algo fundamental en el resguardo de la seguridad de nuestros niños. Estar presentes y observar, pero dejarlos tomar sus pasos, incluso aquellos que veamos que resultarán en un tropiezo, uno que no amenaza su bienestar. Una vigilancia con un criterio que dé pauta a que se experimente el riesgo.

Los límites de seguridad y protección serán delineados por cada padre; y sabiendo lo que conlleva eliminar por completo actividades de juego con riesgo, probablemente podamos expandir un poco, a conciencia, el área en el que dejemos que nuestros hijos jueguen, caigan, tropiecen, se vulneren y pierdan… y probablemente crecer junto con ellos después del miedo de verlos caer, pero siempre levantarse, sacudiéndonos nuestras heridas emocionales que mimetizan aquellas físicas que son huella de la curiosidad y valor de ellos.


[1] Sandseter, E. H., & Sando, O. J. (2016). ” ‘We Don’t Allow Children to Climb Trees’: How a Focus on Safety Affects Norwegian Children’s Play in Early-Childhood Education and Care Settings”. American Journal Of Play, 8(2), 178-200.

[2] Sutton-Smith en Sandseter y Sando.

[3] Ídem.

[4] Duan, N. (2016). “A Different Way to Play”. Stanford Social Innovation Review, 14(4), 8-9.

[5] Ídem.