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Haz el mejor “nido de estudio” de tu vida

Por Equipo Montenegro

A esta altura del receso escolar, ya están casi listos los útiles, esa mochila especial se resiste a llegar y las vacaciones casi se acaban… es el momento justo de pensar en un espacio para apoyarnos durante todo el ciclo escolar que está por comenzar.

Pero ese espacio, en algunas ocasiones, ya está asignado en casa sin ser el ideal. Te daremos algunas ideas para que, sin importar el tamaño de casa o los recursos, sepas elegir el mejor lugar en casa para convertirlo en un verdadero nido de estudios que ayude a tu concentración, organización y se refleje en mejores calificaciones y menos estrés.

Primero que nada debemos preguntarnos: ¿qué debe tener el espacio ideal para estudiar? Esto se puede responder sencillamente en tres puntos:

Buena iluminación.
Buena equipación.
Aire circulando.

Así que ya puedes ir descartando tu closet, por más libre de ruido que esté. Necesitas también luz, natural de preferencia, y aire, sobre todo uno que se renueve por sí solo, como una ventana cercana.

Ahora lo que necesitas hacer es tomar decisiones.

1. Espacio de trabajo

La superficie que utilices para estudiar será tu mejor aliada o tu ruina. Lo recomendable es una mesa amplia, lo suficientemente larga para que todas tus herramientas se acomoden y dejen espacio a los libros y libretas, o lo suficientemente versátil para darte espacio acondicionable.

2. Asiento

Recuerda que pasarás horas sentado estudiando o leyendo, así que más vale encontrar un asiento cómodo y que ayude a tu buena postura. Las sillas de oficina están pensadas para usos prolongados, así que son una buena opción. Pero un sillón cómodo no se puede descartar.

3. Iluminación

Como dijimos antes, que haya luz natural es muy importante. Si tu espacio habitual no cuenta con abundante luz natural, analiza si puedes cambiarlo. De no ser posible el cambio, asegúrate de que tengas iluminación artificial que suplante la luz natural. Hay focos especiales para ello.

4. Herramientas

Necesitas tener al alcance de tus manos todo lo indispensable. Dale un espacio a cada cosa, así evitarás pérdidas de tiempo buscando las herramientas para la tarea y te podrás enfocar más en la tarea.

5. Organización

Debes mantener una base de pasos, procesos y/o tareas a realizar a manera de planeación para que cada día sepas exactamente dónde comenzar, qué herramientas necesitas para cada tarea y cuánto tiempo tienes.

6. Medición del tiempo

Importante para descansar correctamente es no trabajar de más. Asigna una cantidad determinada de horas para estudiar, después divide ese tiempo entre las tareas y ten siempre a la mano un reloj para medir tu progreso y evitar estancarte.

 

Como ves, encontrar el mejor lugar para estudiar depende más de voluntad que de recursos. Ahora también te recomendamos apropiarte del espacio con aquellas cosas que te motiven a hacerlo mejor: una foto, una frase inspiracional o un objeto que te traiga paz mental son lo recomendable. Y ahora sí. ¡A estudiar mucho!

El aporte de la disciplina a la vida académica

Disciplina, #MontenegroEditores

Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, es un hábito.
—Aristóteles

 

La trampa de la sobrevaloración del talento

El avance en el ámbito escolar, como en los demás ámbitos de la vida, no se reduce a un solo factor —como a una capacidad cognitiva o un coeficiente intelectual privilegiado—. Es la suma de muchos factores, desde todos los contextos de un alumno, lo que al final impacta en su desempeño escolar. Fomentar tanto la disciplina como los hábitos de estudio en nuestros niños, desde edad muy temprana, trae grandes beneficios así como un gran impacto a su vida académica y, de paso, a la personal.

Más que sólo un cerebro dotado

En un estudio de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos, investigadores del Centro de Psicología Positiva decidieron medir la auto-disciplina de estudiantes para analizar su efecto en el nivel de desempeño de los mismos, pues con evidencia de una gran variante de desempeños con niños que comparten el mismo coeficiente intelectual (IQ), se obliga a buscar la influencia de fortalezas no-intelectuales[1] (e.g., motivación, autodisciplina) en los rendimientos académicos altos. De acuerdo a sus resultados, “adolescentes altamente auto-disciplinados sobrepasan el desempeño de sus pares más impulsivos en cada variable de desempeño académico, incluidas calificaciones en boletas, resultados de pruebas estandarizadas de logros, admisión a preparatorias competitivas y asistencia”[2]. Entre algunos de los aspectos observados que afectaron los resultados de los estudiantes, están las horas dedicadas a las tareas, horas dedicadas a ver televisión (inversamente) y la hora en la que los estudiantes iniciaban sus deberes escolares en casa.

Los beneficios de la disciplina distan de ser exclusivamente en el plano inmediato. Otros investigadores, como Mischel y sus colaboradores, mostraron -a inicios de los años 90- que una mayor habilidad para posponer la gratificación (prima hermana del autocontrol) a los 4 años de edad, se relacionaba con una mayor funcionalidad académica y social más diez años después [3].

Sobra mencionar que fomentar la auto-disciplina en nuestros hijos desde pequeños les traerá beneficios más allá de los observables en un plano estrictamente escolar e inmediato, como los ya mencionados líneas atrás, además de otros como desarrollar y expandir los tiempos de concentración, crear hábitos de orden y fortalecer habilidades de administración del tiempo, además de mitigar el estrés y la ansiedad que pueden generar la poca preparación ante un reto escolar.

Cómo ayudarlos en la construcción de buenos hábitos de estudio

Un dato que puede ser importante al incorporar o llevar a cabo por primera vez algunas de las herramientas y/o sugerencias que nos mencionan especialistas en la entrega de Tips para estudiar de la Guía de Padres de Montenegro, es aquel sobre los periodos de tiempo de estudio sugeridos según la edad de cada niño. Así podemos tener un parámetro que nos ayude a balancear el tiempo que es ideal que estudien al día, sin que se vuelva demasiado. Información que va muy de la mano con los tiempos aproximados de concentración según el grado escolar que también se exponen en la Guía. Con esta información podremos armar estrategias para cada uno de nuestros niños, pues, en efecto, y como de seguro lo intuías, las cargas de tiempo dedicado al estudio y lo que verdaderamente puede durar un niño en completa concentración, van a variar según su edad. Así mismo variará idealmente lo que podemos exigir a cada niño.

Dentro de algunas de las sugerencias que se proponen para ayudar a que los niños estudien mejor, están el llevar un registro de objetivos que se evaluarán, tener a la vista las próximas tareas a cumplir, compensar a los niños con estímulos verbales, físicos o emocionales cada que alcanzan sus logros establecidos; además de las maneras en las que es mejor que intervengas: ofrecerles explicaciones que permitan al niño realizar su tarea, sin realizarla por él, u ofrecerles ejemplos nuevos o distintos cuando no pueden resolver un ejercicio.

Herramientas muy importantes como la creación de horarios o planeaciones semanales que integren los distintos ámbitos de la vida de un niño, cuidando que exista siempre un equilibrio sano entre esparcimiento y deberes, así como el establecimiento de un espacio y ambiente verdaderamente óptimos para el estudio, son algunos recursos que se detallan en esta Guía, y que encontrarás de mucha utilidad. Todo esto lo podrás consultar y descargar completamente gratis desde el portal oficial de Montenegro, en la sección Padres, y esperamos que, así, tu niño empiece a apropiarse de buenos hábitos de estudio que lo lleven a desarrollar muchas otras habilidades que le beneficiarán a lo largo de su vida.


[1] Duckworth, Angela L., y Seligman, Martin, E.P. Self-Discipline Outdoes IQ in Predicting Academic Performance of Adolescents. Positive Psychology Center, University of Pennsylvania. 2005. [Revisado en https://www.sas.upenn.edu/~duckwort/images/PsychologicalScienceDec2005.pdf]
[2] Ídem.
[3] Mischel et ál. en Duckworth y Seligman, Op. cit.

Dificultades en la escuela

Escuela, Dificultades, Montenegro Editores

Luchando por mantener el ritmo

Según cifras de Understood —organización sin fines de lucro que trabaja en Estados Unidos de manera gratuita con padres cuyos niños tienen algún tipo de dificultad de aprendizaje y atención—, aproximadamente 20 % de los niños en Estados Unidos tienen dificultades de aprendizaje[1]. En México, el porcentaje es mayor: 32.7 % de los niños menores de 18 años tienen algún tipo de dificultad para aprender, recordar o concentrarse en sus estudios[2], según cifras de INEGI. Con los números por delante, podemos percatarnos de lo común que es vivir esta situación, y aunque eso no lo simplifica, nos arroja a una realidad compartida por muchos, y con esto, nos acerca a conocimientos, expertos u organizaciones de ayuda.

Las “dificultades de aprendizaje y atención”, según Understood, son problemas por lo general genéticos, a nivel cerebral, y que abarcan una gran variedad de problemas que los niños pueden enfrentar en la escuela, el hogar o la comunidad, variando de grado de severidad. Pueden ir de problemas para leer, escribir, para las matemáticas, de organización, de comprensión auditiva, de concentración, a problemas de habilidades sociales, o una combinación de varios de ellos.

Independientemente de las dificultades de aprendizaje como tal, existen factores o situaciones que pueden interferir o impactar el proceso de aprendizaje de cualquier niño: dificultades en la escuela. Éstas son muy comunes y pueden ser intervenidas con mayor facilidad que aquellas derivadas de problemáticas a nivel cerebral. A continuación te contamos un poco de ellas, para que puedas ayudar a tu niño si se encuentra en una o varias situaciones de dificultades en la escuela.

 

La escuela, un mundo que se puede complicar

Al ser un espacio en el que interactúan muchos otros niños y adultos, la escuela puede presentar situaciones que pueden complicar el mundo de un niño —asistencia irregular, falta de apoyo de los padres, mala salud, etcétera—, pese a que, irónicamente, la escuela es también el lugar en el que se enfoca a desarrollar sus aprendizajes.

En las dificultades en la escuela interactúan tres componentes: el afectivo, el cognitivo y el social y disciplinario. Como muchas problemáticas de la vida, no se trata de una ecuación con un solo factor, por lo que comprender las causas que ocasionan que un niño tenga dificultades en la escuela, requiere revisar diferentes ámbitos de su vida. Algunos factores que pueden influir en los procesos de aprendizaje de tu hijo son una mala alimentación, una discapacidad (que tenga problemas de visión, por ejemplo), o una falta de estructura o de organización.

 

De focos rojos a verdes

Hay algunas conductas que nos pueden servir como guía para saber si nuestro niño requiere de ayuda adicional, como lo son la búsqueda constante de pretextos cada que tienen que iniciar y enfocarse en el trabajo escolar, llamar la atención con bromas hacia sus compañeros o maestros, y miedo a ir a la escuela, por nombrar algunos.

Para una revisión más detallada de los factores, conductas y sugerencias al tratar con las dificultades en la escuela de tu hijo, Montenegro pone de manera gratuita esta breve y clara guía para descargar desde su apartado de Padres. Para ahondar en el tema de dificultades de aprendizaje y atención, puedes visitar el sitio oficial de Understood, también disponible en español, desde: https://www.understood.org/es-mx; entendiendo más sobre estas situaciones, podremos ayudar a que nuestros niños alcancen sus aprendizajes, y en números verdes.


[1] Portal web: Understood.org. Horowitz, Sheldon (ed.). “Por qué las llamamos dificultades de aprendizaje y de atención”. [Revisado en línea en https://www.understood.org/es-mx/learning-attention-issues/getting-started/what-you-need-to-know/why-we-call-them-learning-and-attention-issues].

[2] Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica de INEGI. [Revisado en línea en http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2016/niño2016_0.pdf]

Síndrome de Alienación Parental

Alienación parental

Consecuencias de una separación no amistosa

El estado de la relación de la pareja al interior de una familia se encuentra siempre en constante cambio y atraviesa distintas etapas, algunas veces desembocando en un divorcio o una separación. A pesar de que los grados de impacto o efectos del divorcio en los hijos de la pareja tengan grandes variantes debido a factores como la edad de los hijos, el tiempo en el que se llevó a cabo la separación, el nivel de conflicto en la separación, etcétera, la separación sí ocasiona una crisis general en quienes la viven, “un estado temporal de trastorno y desorganización”[1]. En algunos casos, los hijos de la pareja que se separa llegan a presentar trastornos como el Síndrome de Alienación Parental, por lo general en contextos en donde el grado de conflicto entre los padres es mayor.

 

Elección de bandos, exilio de un padre

El Síndrome de Alienación Parental (SAP) está conformado por varios síntomas que se presentan en conjunto debido al cambio de percepción de los hijos hacia uno de los padres (progenitor alienado) durante y después de una separación, percepción introducida o moldeada por el otro padre, o progenitor alienador. El SAP se caracteriza porque los hijos buscan poner distancia o destruir el vínculo con el padre contrario, pues se ponen del lado del progenitor que les ha hecho creer que la causa de su sufrimiento es el progenitor alienado. El rencor o incluso odio que uno de los progenitores siente hacia su expareja es vertido sobre la conciencia de sus hijos, alterando así la relación que los niños tienen con el progenitor contrario, exista o no conflicto o problema en esta relación. En consecuencia, los niños defienden al progenitor que se les corrobora una y otra vez como la víctima de la situación de infelicidad, y, con ello, alienan al progenitor contrario.

 

Intensidades de alienación

Las conductas de los hijos que sufren de SAP varían según los contextos de cada uno. Sobre todo guardan relación con el nivel de conflicto que viven los padres durante y después de la separación: entre más conflictiva, mayor la intensidad del SAP. Los niños pueden ir de ataques de baja intensidad hacia el progenitor alienado, con visitas regulares sin grandes conflictos y episodios tanto de afecto como de conflicto, a visitas llenas de agresiones o silencios al progenitor alienado, sentimientos de odio hacia él mismo, la incapacidad de sentir culpa por las conductas agresivas tomadas en contra del padre alienado y la evasión del contacto con la familia de este progenitor.

 

Los costos del SAP

Los efectos del Síndrome de Alienación Parental en una de sus víctimas también pueden variar, pero no pasan sin costo. Los menores que sufren SAP pueden presentar desde constantes cambios de humor, frustración, enojo, temor y peligro, a ver alterada su salud y rendimiento escolar, o hasta crecer con el desarrollo de formas conflictivas para resolver problemas, o caer en depresión.

 

El contexto conyugal de una familia llega al aula

El SAP es un trastorno que deja ver los efectos de una separación en los niños, mas no sólo este síndrome tiene la capacidad de alterar al niño en sus esferas de desarrollo, la académica una de ellas. Existe bibliografía que evidencia que la familia es consistentemente un aspecto que interviene en el logro educativo[2], por lo que atravesar por una crisis, como un divorcio, puede alterar la vida en el contexto escolar y académico de un niño, desarrolle o no SAP.

En un estudio reciente, realizado en Sonora[3], se abordó la relación entre la separación de los padres –específicamente el hecho de que los hijos vivan en una familia monoparental por divorcio– con el logro escolar y la adaptación del niño en la escuela. En dicho estudio se encuentra una relación entre el nivel de conflicto de los padres después del divorcio y los resultados de los estudiantes en las habilidades matemáticas medidas por la prueba ENLACE.

Con el fin de garantizar no sólo el óptimo rendimiento escolar de nuestros niños, sino su desarrollo integral, es importante que tanto familiares como docentes estemos atentos a los distintos síntomas que pueden evidenciar una crisis en la vida familiar de un niño, para así atenderla a tiempo y de la mejor manera.

Para mayor información sobre el Síndrome de Alienación Parental, Montenegro te ofrece una breve guía en la que podrás entender a mayor profundidad este tema, al igual que ver algunas sugerencias de especialistas. La guía la podrás encontrar para descarga gratuita en el sitio oficial de Montenegro, desde su sección de Padres.


[1] Slaikeu en Valdés Cuervo, Carlos Martínez, Urías Murrieta, Ibarra Vázquez. “Efectos del divorcio de los padres en el desempeño académico y la conducta de los hijos”. Enseñanza e investigación en psicología. Vol. 16, Núm. 2: 295-308. Julio-diciembre, 2011.

[2] Epstein, 1995; Martínez, 2004; Valdés, Esquivel y Artiles, 2007, en Valdés Cuervo, Carlos Martínez et ál.

[3] Valdés Cuervo, Carlos Martínez, Urías Murrieta, Ibarra Vázquez. Op. cit.

Elegir escuela para nuestro hijo

#MontenegroEditores #elegirEscuela

Decisiones, decisiones…

Si bien la elección del preescolar o de la primaria a la que asistirán nuestros hijos no condiciona ineludiblemente su acceso a la universidad que más adelante se perfile como la mejor para su proyecto —al menos no aún en México—, la preocupación de los padres por tomar la decisión correcta sobre un tema tan importante en la vida de sus hijos, como la educación, crece en sincronía con las demandas de la vida cada vez más compleja y competida de las sociedades actuales.

 

Una línea de luz
en un panorama abrumador

Sabemos que puede ser abrumador elegir una escuela para nuestros hijos, pues además de la carga que significa la formación educativa y el futuro académico de ellos, en la balanza entran factores más cotidianos, y no por ello menos importantes, que impactan esta decisión: costos, ubicación, impartición de uno o varios lenguajes, enfoques pedagógicos y religiosos o laicos, por nombrar algunos. Por ello, Montenegro te ofrece una guía muy práctica y concreta realizada por especialistas, en la que se abordan tanto elementos que comúnmente entran en juego a la hora de revisar escuelas y los que no es recomendado que dejes de lado, así como breves sugerencias para hacer que una decisión que de “a ratos” nos pudiera sobrepasar, sea más clara y lo más llevadera posible.

Esta guía es completamente gratis; puedes consultarla y descargarla desde el sito oficial de Montenegro Editores.

 

Educación básica,
el preámbulo de trayectos profesionales

Y la preocupación no está del todo infundada. A pesar de que la incidencia de los niveles de preescolar y primaria parecieran alejados de los campos de una elección profesional y una máxima casa de estudios acorde a las capacidades y áreas de desarrollo que tiene y enfrentará un estudiante, es desde estos niveles que en realidad se perfilan muchas habilidades de un niño, y con la atención y los modelos adecuados, sus talentos y gustos pueden ser identificados y desarrollados desde una edad muy temprana, dándole así mayor claridad y fuerza en su propia toma de decisiones y oportunidades académicas y profesionales futuras.

Es entendible entonces el nivel de inquietud en los padres que sugiere la elección de una escuela para sus hijos, pues estos niveles educativos sientan las bases del desarrollo cognitivo óptimo —entre otros— de una persona y, un poco más adelante, de su enfoque en áreas de estudio profesional.

Elegir escuela, #MontenegroEditores
6 consejos #Montenegro para elegir escuela.

Cuando la confusión
llega a nivel superior en México

Si pasamos de nivel educativo y llegamos a las decisiones que ocurren al término de la educación media superior, podemos ver el alcance de una mala elección en un punto en el que su efecto es más evidente —o medible desde organismos de carácter económico o académico— en la vida de una persona ya adulta: la elección de una carrera profesional. Y es que, como afirman los expertos, esta decisión no se hace en un día. Probablemente ésta se va formando y construyendo a lo largo de toda la trayectoria académica de un niño. Como lo plantea Telma Ríos, directora de Orientación Educativa de la Dirección General de Orientación y Servicios Educativos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “elegir una carrera no es una decisión que se toma de un día para otro ni con un solo instrumento, la elección de una carrera es un proceso y como tal hay que seguir una serie de pasos que les permita a los jóvenes reflexionar no sólo acerca de qué carrera van a elegir sino desarrollar un proyecto de vida en donde la carrera forme parte y les permita acceder a un estilo de vida diferente en lo personal (…)”[1]. Este proceso personal, de diversos peldaños y niveles, quizás tenga buena parte de sus bases en las primeras etapas de desarrollo de una persona y, por ende, la importancia de un buen desarrollo en educación básica y la claridad con la que, desde ese nivel, un niño sea capaz de ver, entender y, consecuentemente, encausar y desarrollar sus talentos específicos.

En México, casi la mitad de los estudiantes de nivel superior erran en la elección de su carrera: “Tenemos 40 por ciento de personas que no escogieron lo que querían, no identificaron al momento de estudiar que no era la profesión y entonces en algunos casos viene el abandono escolar”, afirma Ana Paula Rodríguez, directora de Vocación Central, institución que brinda servicios de orientación vocacional en México[2].

Precisamente para ayudarlos a evitar esta confusión, es ideal que los padres busquen darle a sus hijos buenas bases educativas, con las cuales podrán desarrollar habilidades para la toma de decisiones, desde pequeños.

 

El bienestar de cada niño:
el centro de las decisiones académicas de su vida

Es importante recordar que, más allá de la metodología utilizada en las escuelas que se revisan, el número de estudiantes que en cada una asisten por grupo, o los enfoques que hacen de la curricula, el bienestar socioemocional de cada niño en su escuela es fundamental en su desarrollo, mismo que a su vez comprende, entre otros componentes, el autoconocimiento y la capacidad de decisión. Observar qué tan feliz se desenvuelve un niño en su ambiente escolar es un punto a revisar por los padres desde que el niño visita el plantel y, sobre todo, a lo largo de su estancia en una escuela.

 


[1] Toribio, Laura. (2015). “40% se equivoca en la elección de carrera”. Excélsior [Revisado en: http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/08/14/1040196].

[2] Ídem.