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Las primeras lecturas. ¿Cómo fomentar el hábito de leer en los pequeños?

Por Montenegro Editores

La lectura es uno de los mejores hábitos que puedes heredar a tus hijos, no sólo porque hacerlo de forma regular estimula la concentración y la agilidad mental, sino porque favorece la empatía hacia otros y es un excelente método para relajarse y distraerse de las ocupaciones de la vida diaria; sin contar, claro, los estímulos a la imaginación y la creatividad que provoca, sobre todo, en los más pequeños.

Pero ¿cómo inculcárselo a nuestros pequeños para que se vuelva un hábito y un disfrute? Resulta obvio que, al forzarlos a hacerlo e implementarlo más como un deber que como un goce, nunca se obtendrán los resultados esperados, pues esta táctica sólo generará en ellos cierto rechazo a la actividad, como si fuera otra tarea escolar más, e incluso dicho rechazo puede mantenerse hasta la edad adulta. Lo mejor es integrar este hábito poco a poco a sus actividades diarias, dándole un tono de juego y diversión para que ellos puedan tomarlo de esa manera.

No es necesario esperar hasta que los niños aprendan a leer; desde sus primeros meses de edad pueden realizarse diversas actividades con ellos, como leerles en voz alta, mismas que los prepararán para el momento en que sean capaces de tomar un libro por sí mismos y leerlo.

A continuación te brindamos algunos consejos para llevar a cabo la lectura con tus hijos, sobre todo si ellos aún no aprenden a leer. Te servirán para convertir la hora de la lectura en otro momento divertido y recreativo del día, y con eso inspirarles desde los primeros momentos de su vida un hábito que pueda permanecer en ellos por muchos años.

  1. Cuando leas en voz alta, juega con tus voces: crea efectos y sonidos divertidos que acompañen la lectura que realizas. A esto puedes sumarle gestos y movimientos varios con tu cuerpo, así como brindarle diferentes entonaciones a las voces de los personajes.
  2. Mantente pendiente de las reacciones de tus hijos: muchas veces ellos son muy expresivos al indicar si una lectura les gusta o no. Si no la están disfrutando, lo mejor es dejarla a un lado e intentar con una nueva.
  3. Mantenlos cerca de ti cuando leas, incluso déjalos interactuar con el libro de vez en cuando: que lo toquen, que lo tomen, que sean ellos quienes le den la vuelta a la página, etcétera.
  4. Procura indicar con el dedo las palabras que leas: esto les ayudará a darse cuenta de qué es lo que estamos leyendo.
  5. Haz mucho énfasis en las ilustraciones: permite que tus hijos las miren con detalle para que puedan relacionarlas con lo que escuchan y entiendan mejor el contexto de la historia.

 

Y el consejo más importante que podemos brindarte, el cual asegurará el mayor éxito al presente propósito, es que seas constante con las lecturas: llévalas a cabo de manera diaria y realiza sesiones de, por lo menos, 15 minutos.

Cómo mejorar la lectura compartida en clase

Por Equipo Montenegro

 

Ya seas padre, maestro o tutor, todos estamos llamados a participar de la creación del hábito lector en los más pequeños.

En algunas ocasiones podemos fungir como Lectores Voluntarios que asisten a las aulas para compartir unos minutos con los chicos mientras leemos algún relato o libro. Para ello, es frecuente que actuemos con base en nuestros instintos o busquemos en internet (¡Hola!, si llegaste aquí de eso modo) información que nos ayude a ofrecer una mejor experiencia a nuestros pequeños en la lectura compartida.

La lectura en la escuela tiene sus momentos, sus estrategias y sus modalidades. Y si quieres subir un peldaño tu calidad como lector invitado a las clases de tu hijo, o como maestro quieres mejorar la actividad de lectura, hoy te vamos a hablar de los momentos de lectura en las aulas y cómo sacarles provecho.

Para iniciar debemos saber cuáles son los momentos y cómo se dividen:

  1. Antes de leer.
  2. Durante la lectura.
  3. Después de leer.

Cada uno tiene sus características que a continuación te detallamos, añadiendo algunas sugerencias.

 

1. Antes de leer

-Incita a la lectura.

Consejos:

  • Diles por qué elegiste la lectura.
  • Dales un anticipo de lo que encontrarán en la lectura.
  • Pregúntales sobre sus conocimientos en el tema.
  • Ten previo conocimiento del vocabulario que usarás durante la lectura.

 

2. Durante la lectura

-Relaciona la lectura con el libro.

Consejos:

  • Usa técnicas para involucrar a los niños, como gestos y modulaciones de voz.
  • Si es un libro ilustrado, muéstraselos para que relacionen imagen y texto.
  • Si te equivocas, ¡no hay problema! Rectifica y comparte la corrección.

 

3. Después de leer

-Afirma la comprensión del texto.

Consejos:

  • Haz una recapitulación de la lectura.
  • Relee algunos contenidos, pueden ser los favoritos de los pequeños.
  • Invítalos a compartir experiencias o emociones personales relacionadas con el texto.
  • Pregúntales su opinión sobre el texto y cómo lo aplicarían en su vida.

 

Estamos seguros de que la próxima vez que leas frente a los niños, siguiendo estos consejos y conociendo las etapas de lectura en la escuela, los atraparás con tu texto.

No te pierdas una segunda entrada en la que te compartiremos otras estrategias para seguir mejorando tu papel como Lector Voluntario.

Acerca a tus hijos a la lectura

Hacer que los chicos se interesen en la lectura de libros análogos puede ser todo un reto. Y si tomamos en cuenta que investigaciones realizadas en Estados Unidos por neurólogos afirman que el cerebro moderno ha reducido su capacidad de atención a unos cinco minutos ininterrumpidos (cuando hace 50 años el promedio era de 21), estamos ante un reto incluso mayor. Pero, como padres, tenemos la capacidad no sólo de formar a un lector, sino a un promotor de la lectura en cada hijo.

Una de las lecciones más valiosas que el promotor de la lectura y ensayista Juan Domingo Argüelles comparte de sus décadas de trabajo en la promoción de la lectura, es hacer del libro un “juguete más” para los más pequeños. Un “cuidado, no toques los libros”, dicho en un tono severo o admonitorio puede resultar en toda una vida alejada de los libros. Claro, no te pedimos que dejes esa copia autografiada al alcance de tu preescolar, ya que ellos están explorando el mundo y lo que tocan lo transforman, lo hacen propio y lo adoptan.

Así que un gran primer paso para acercar a tus hijos a la lectura es integrar el libro a su vida cotidiana. Hay libros para preescolares para los cuales no se requieren habilidades de lecto-escritura. Libros para el baño, con imágenes o sonidos, así como de texturas, son ideales para los bebés desde los 6 meses hasta niños con 4 o 5 años.

Para los que ya comienzan a aprender, hay muchas opciones de libros de lectura con textos breves, en letras grandes e historias que desarrollan sus habilidades de comprensión y refuerzan las de exploración del mundo. Estos libros deben contar también con el apoyo de los papás, incluso hay historias especiales para la hora de dormir.

Ahora, para los niños de 9 a 14 años existen muchas colecciones de cuentos o relatos con una mayor extensión y con temas que hablan sobre sus experiencias o invitan a la imaginación. Es importante, en esta etapa, reforzar en ellos la identidad como lectores a través de promover su propia biblioteca. Crear un espacio especial para la lectura en su cuarto o en casa refuerza su apego a la actividad.

Otra gran oportunidad para acercar a tus hijos a la lectura son los cuenta-cuentos. Pueden ser profesionales de la promoción, como en varias ciudades del país existen, o familiares especialmente buenos para contar historias. En diversas bibliotecas públicas hay ciclos de actividades de promoción de la lectura, acércate a la tuya.

Algo que hará que tus hijos definitivamente sientan afecto por los libros y la lectura es el ejemplo. Si ellos te ven con un libro entre las manos, perdido en su lectura, no tengas duda, se engancharán a la lectura.

Así que, resumiendo, puedes acercar a tus hijos a la lectura con las siguientes actividades:

  1. El libro como juguete (adecuado a su edad).
  2. El libro como tiempo compartido con papás.
  3. El libro como actividad lúdica (con cuenta-cuentos y actividades).
  4. El libro como parte de su identidad (a través de espacios propios).
  5. El libro como algo familiar (predicando con el ejemplo).