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Temporada de exámenes: ¿cómo pueden prepararse los alumnos con Montenegro?

Por Equipo Montenegro

Cuando se acercan los exámenes en la escuela, es normal que los estudiantes se sientan algo nerviosos y ansiosos por las pruebas que se aproximan. Esto puede convertirse en momentos estresantes para ellos, sobre todo para quienes no se sienten seguros de lo que han aprendido durante el año escolar y duden de sus conocimientos.

Todos los alumnos necesitan realizar un repaso de lo aprendido en sus asignaturas, y una forma factible para lograrlo y para que tanto el estrés como la inseguridad de los estudiantes disminuyan en dicha temporada, es que ellos tengan a su disposición los materiales perfectos para que estudien todo lo que necesiten, siempre de una manera práctica y sencilla. De este modo reafirman el conocimiento adquirido, refrescan su memoria, aclaran las dudas que se hayan tenido y, así, se sienten más seguros con su aprendizaje.

Para este tipo de situaciones, Montenegro Editores tiene una atractiva variedad de libros y materiales que ayudan a los alumnos a estudiar y repasar sus conocimientos, siempre en pro de que lo hagan con actividades divertidas y efectivas. Desde nivel preescolar hasta bachillerato, los alumnos pueden encontrar el apoyo ideal para mejorar el nivel de su aprendizaje.

En el caso de los alumnos de primaria, existe el libro Pásame el acordeón, mismo que se encuentra disponible para los seis grados. Cada libro está divido por trimestres y cuenta con las asignaturas específicas de cada grado para que el alumno se concentre sólo en estudiar y practicar los temas que son fundamentales para el nivel escolar en el que se encuentra.

Los libros de Pásame el acordeón cuentan tanto con ejercicios como con reactivos para emular la manera de responder un examen de ese estilo, al igual que aquellos exámenes en los cuales los alumnos deben justificar y escribir las respuestas con sus propias palabras. Esto último les permite analizar y reflexionar acerca de sus soluciones con el objetivo de que no lleven a cabo simplemente una elección aleatoria.

El material presentado en las páginas de Pásame el acordeón no es el único beneficio que se obtiene al tenerlo consigo. Por medio del código que se puede encontrar al reverso de cada libro, los alumnos tienen la oportunidad de acceder a una sección especial de nuestra página web y obtener material exclusivo que les ayudará a ampliar sus conocimientos. Entre más formas tengan para practicar y estudiar, será más provechoso el aprendizaje, y los conocimientos se mantendrán en ellos de manera más sólida.

Desde lecturas de comprensión hasta ejercicios ilustrados, matemáticos y aquellos destinados a otras asignaturas, con Pásame el acordeón los estudiantes lograrán sentirse más seguros de su aprendizaje y estar completamente preparados para las evaluaciones de su escuela primaria.

Evaluación de pares: ¿cómo realizarla en el aula de clases?

Por Equipo Montenegro

Entre los variados métodos de evaluación a los cuales un maestro puede recurrir, uno que ayuda de forma muy favorable para desarrollar en los alumnos competencias como la abstracción, la argumentación, el análisis y la crítica, es la evaluación de pares. Pero, ¿en qué consiste y qué se necesita para llevarla a cabo? En este tipo de evaluación los alumnos intercambian con un compañero el producto final de un trabajo o proyecto y, con ayuda de una rúbrica clara y específica facilitada por el maestro, ellos calificarán el trabajo ajeno no sólo al dar un puntaje, sino al proporcionar argumentos que justifiquen dicha evaluación, así como sugerencias para mejorar los aspectos fallidos en caso de haberlos.

Para poder implementar este tipo de evaluación es necesario tomar en cuenta las siguientes sugerencias.

  • Selecciona el tipo de trabajo para utilizarla. La evaluación de pares no siempre será tan productiva para evaluar algunos proyectos, por lo que es importante identificar en cuáles podría ser más provechoso para el aprendizaje del alumno.
  • Diseña una rúbrica de evaluación, ya sea con aspectos meramente otorgados por el maestro, o bien, en conjunto con los alumnos. Hacerlo de la última forma puede facilitar que los alumnos comprendan y apliquen correctamente los puntos de la rúbrica.
  • Ayuda a tus alumnos mostrándoles el método con ejemplos. De este modo les será más sencillo comprenderlo y saber cómo llevarlo a cabo.
  • Crea un ambiente óptimo en el que los alumnos se sientan seguros para realizar una evaluación justa. Tal vez algunos de los estudiantes puedan sentirse temerosos de ser evaluados injustamente por algún compañero, o puede ocurrir que un par de alumnos se pongan de acuerdo para recibir calificaciones mayores al empeño realizado. Para evitar que haya alguna clase de influencia positiva o negativa al momento de evaluar, se puede repartir de forma aleatoria el trabajo; incluso que los alumnos reciban un proyecto sin nombre para que no sepan a quién calificarán.
  • Exige a los alumnos que toda evaluación debe ser justificada con argumentos válidos. Éste es el propósito principal por el cual se utiliza el presente método, pues así los estudiantes pueden desarrollar su parte crítica y analítica, así como practicar su proceso de argumentación. Además, esto también ayuda a evitar evaluaciones injustas y, sobre todo, a que el maestro identifique cuáles son los aspectos de los temas evaluados que no han quedado claros y se deben repasar.
  • Señala a tus alumnos que siempre es necesario otorgar críticas constructivas que ayuden a sus compañeros a mejorar, destacando tanto aciertos como errores de una forma respetuosa y proactiva, ofreciendo consejos y hablando exclusivamente del trabajo realizado y no de la persona.
  • Capacítalos para que logren interpretar la evaluación otorgada y, así, tomen de forma positiva los consejos y puedan implementarlos en trabajos próximos.
  • No utilices esta evaluación como un factor determinante para un puntaje, sino como una parte del proceso que ayude a los alumnos a analizar su trabajo y comprender sus fallas. Por esto mismo, nunca olvides revisar las evaluaciones hechas por los estudiantes para otorgarles una retroalimentación de tu parte al finalizar la actividad.

Disciplina en el aula de clases

Equipo Montenegro

Resulta primordial mantener la disciplina entre tus alumnos, pues cuando esto se logra, en la mayoría de los casos, se produce un ambiente propicio para que el aprendizaje y la participación se lleven de manera sana y natural en el aula de clases. Sin embargo, es también uno de los más grandes retos a los que cualquier maestro se enfrenta en su profesión.

Hay que tener claro que la indisciplina no siempre es causada por la actitud del alumno –ya sea por problemas de hiperactividad, déficit de atención o aprendizaje–, también puede ser causada por poco entendimiento entre el maestro y sus estudiantes, así como por la implementación de una metodología que no es adecuada para las necesidades de la clase.

Si se tiene a cargo un grupo con fallas de disciplina, el primer paso para contrarrestar esto y solucionarlo es identificar el punto en que la comunicación no se lleva de manera adecuada, y si es que existen necesidades que como maestros no nos hemos planteado resolver.

Basta con mirar la actitud que toman nuestros alumnos para poder comprender si nuestros métodos de enseñanza no son los indicados para captar su atención, si hay una actitud negativa y propensa al fracaso por su parte, si la indisciplina deriva de ciertos estudiantes a causa de problemáticas que provengan fuera del salón o si acaso los alumnos llevan al límite las reglas para comprobar si las amenazas por indisciplinas se cumplen o no. Por parte del maestro puede haber un detonante en la actitud y su autoridad, lo cual influye negativamente en sus alumnos; por otro lado, la organización de la clase (o la falta de) da pie a que se propicien momentos en los cuales se pueda perder el control; o bien, no se ha diseñado de manera adecuada el paso de una actividad a otra.

Entre las variadas estrategias para resolver estos conflictos, se sugiere identificar cuál es la actitud que prolifera en el salón, si acaso ésta es mayormente extrovertida o introvertida. En caso de ocurrir lo primero, funcionará crear actividades cuyos mecanismos de activación se enfoquen en la creación de equipos, al igual que actividades que motiven las relaciones sociales y la participación conjunta. En cambio, al tratarse del segundo caso, es mejor evitar dichas actividades, pues estos alumnos pueden sentirse intimidados y perderán el interés fácilmente. Para ellos es ideal optar por actividades que se desarrollen de forma individual.

Es importante conocer también cuáles son los problemas y detonantes que se repiten con mayor regularidad para así poder actuar. Además, siempre intenta mantener una buena predisposición hacia tus alumnos y evita clasificarlos por malas actitudes o acciones que hayan tenido con anterioridad; enfócalos para que puedan mejorar y ayúdalos a crear un concepto positivo de ellos mismos.

De igual forma, empatiza con sus necesidades y aptitudes para proveerlos con actividades que se adecúen a ellos. Trata de ponerte en su lugar y comprender sus conflictos, creando un ambiente amigable que los estimule. Sobre todo, no hagas uso de amenazas poco prácticas que no podrás llevar a cabo. Para este propósito, procura dejar claro cuáles son las reglas y los límites dentro del salón, sin que éstos sean excesivos, para que los estudiantes puedan asimilarlos y recordarlos de manera más fácil. Asimismo, evita la monotonía y la rutina, puedes variar la dinámica de la clase según las necesidades de los alumnos y su propio ritmo de aprendizaje.

Lo más importante es que siempre transmitas confianza en ti mismo y en las enseñanzas que impartes. Sé consciente de lo que ocurre en el aula y tus alumnos para identificar conflictos internos que puedan atentar contra la disciplina del salón. Para esto, procura moverte por toda el aula y mantener un contacto visual directo con tus alumnos. Sé puntual y disciplinado, cumple tanto con tus palabras como con tus promesas, y no permitas que haya espacios prolongados sin actividad que den pie al desorden. Ante todo, no hagas comparaciones entre tus alumnos para evitar hostilidad entre ellos, y planifica de forma adecuada tu clase, siempre atento a las eventualidades que puedan cambiar el rumbo.

El reto de la docencia

Por Equipo Montenegro

 

Como cada año, desde 1994 se celebra el aniversario de la Recomendación de la UNESCO relativa a la Condición del Personal Docente de Enseñanza Superior, en la cual se reconoce el papel de los docentes de todo el mundo, instituyendo a su vez el Día Mundial de los Docentes como un reconocimiento a su actividad profesional y aporte social.

En ocasiones los individuos vinculados con la educación –padres, alumnos, personal administrativo– no concientizan el aspecto fundamental del docente en el proceso de aprendizaje. Hace falta reconocer las competencias y requerimientos de quienes están frente al aula, así como el esfuerzo y la dedicación que implica esta labor social.

Los docentes deben tener libertad en el aula para incorporar conocimientos, estrategias, técnicas y tecnologías que abonen al aprendizaje de los alumnos de cualquier grado o nivel. En las universidades, por ejemplo, los maestros defienden la libertad de cátedra para impartir sus materias; la decisión de incorporar contenidos a su programa, de acuerdo con los planes de la carrera, será propia de cada responsable, al igual que la forma en que se impartirán los conocimientos, la calendarización, los materiales requeridos, etcétera.

Esto significa un reto mayor para todo el sistema educativo, porque al mismo tiempo que el docente tiene la libertad, implica atender las necesidades de los alumnos tomando en cuenta los contextos sociales, económicos, familiares, de organización, incluso de costumbres o tradiciones de una región. Es un trabajo que tiene una finalidad muy clara: enseñar, pero al mismo tiempo debe mediar entre las características del grupo al cual va dirigida la clase y los conocimientos, así como los saberes que lleven a un avance, a un nuevo estado intelectual de los individuos.

La docencia significa más que sólo impartir conocimiento. En un mensaje de 2017 emitido por la UNESCO y la UNICEF, entre otras instituciones, se lee: “La función de los docentes es fundamental para asentar la fortaleza de toda la sociedad, puesto que brindan a los niños, jóvenes y adultos los conocimientos y las competencias que necesitan para hacer realidad su potencial”[1]. Potenciar las capacidades del individuo implica despertar el gusto por saber, la necesidad de buscar respuestas, la capacidad de escuchar y dialogar, promover el respeto entre las personas y las ideas.

Pensemos solamente en el reto de los docentes frente a niños de primaria, el reto de preservar la curiosidad, el gusto por asistir a la escuela, la capacidad de asombro y, al mismo tiempo, impartir los contenidos de los programas oficiales de educación. Es decir, la finalidad es clara, precisa, pero un buen docente intentará fortalecer emocional e intelectualmente a sus alumnos para que en el futuro sean sujetos tanto hábiles como útiles en y para la sociedad.

Por ello conviene, por parte de toda la sociedad, hacer una pausa y reconocer la labor docente. La docencia, de alguna manera, se relaciona con nuestra vida; todos hemos recibido enseñanzas del alguien, la mayoría hemos asistido a la escuela, incluso algunos profesores han sembrado la semilla con dedicación, libertad y responsabilidad para que aquellos que fueron sus alumnos se dediquen a la profesión de enseñar el día de mañana.


[1] Fuente: http://unesdoc.unesco.org/images/0025/002592/259268s.pdf

¿Cómo generar clases dinámicas?

Por Equipo Montenegro

 

Mantener la atención de los estudiantes en el aula de clases es uno de los aspectos primordiales que como maestros hay que procurar para asegurar un aprendizaje provechoso. Para esto es necesario que organicemos clases dinámicas y atractivas que estimulen el interés del alumnado. ¿Pero cómo lograrlo?

A continuación se presentan ocho aspectos que debes tener muy en cuenta al momento de planificar y estructurar tus clases, mismos que pueden ser utilizados independientemente de la asignatura y el grado que impartes.

1. Al iniciar la clase, realiza una pregunta detonadora que permita reflexionar a los estudiantes sobre algún aspecto importante del tema que se abordará ese día. Procura que esa pregunta genere respuestas largas por parte de los alumnos para así incentivar un mayor análisis de éstas. Este pequeño ejercicio es asimismo una excelente herramienta para poner a prueba los conocimientos previos que los estudiantes tienen sobre el tema y así determinar los aspectos que será necesario abordar al momento de la explicación.

2. Cuida que tus exposiciones del tema no superen los 15 minutos. Después de este tiempo, es común que los alumnos pierdan el interés y dejen de prestar atención a lo que el maestro explica frente a la clase. Cuando sea necesario que el tema abarque más de ese tiempo, puedes realizar una breve actividad que les permita despejarse y después volver a la exposición del tema.

3. Procura actividades que le permitan a los alumnos ser los constructores de su propio aprendizaje: desde realizar trabajos por proyecto y en equipo, realizar debates, organizar ferias y presentaciones de los productos que logren en clase, hasta actividades de escritura sobre su experiencia y aprendizaje que puedan publicar en blogs, periódicos escolares, etcétera.

4. Usa organizadores gráficos al presentar la información más importante. Está más que comprobado que éstos permiten una mayor retención, clasificación y comprensión de la información.

5. Permite el movimiento de tus alumnos dentro del aula, lo cual les ayudará a despejar su mente y promover la actividad. Puedes hacerlo al colocar distintos materiales visuales (gráficas, fotos, imágenes, etcétera) por todo el salón de clases, o que algunos movimientos de su cuerpo (levantar los brazos, mover los pies en cierta dirección) sean la forma de responder preguntas.

6. Cierra cada tema con un resumen para asegurarte que la información relevante ha sido captada y asimilada por los estudiantes.

7. Procura que tus clases sean rigurosas, activas y llenas de diversas actividades. No permitas que haya espacios muertos que promuevan el aburrimiento y la distracción de tus alumnos. El tiempo de clase suele ser poco, por lo que hay que aprovecharlo en la mayor medida posible.

8. Recuerda que el foco principal de interés en un maestro debe ser su alumno; por tanto, toda actividad tiene que ser pensada en pos de asegurar su aprendizaje y que el conocimiento adquirido le sea de utilidad en el mundo real para que lo sepa aplicar en situaciones diversas. Es importante procurar que los estudiantes se vuelvan pensadores y críticos de por vida.

Redes sociales: todo a su edad

Por Equipo Montenegro

Es una realidad que, conforme la presencia de internet se hace más importante y fundamental en nuestra vida diaria, nuestros hijos estarán cada vez más atraídos, a más temprana edad, a inmiscuirse en ese mundo tecnológico al cual están ya muy expuestos gracias a nuestra propia integración en él. Esto incluye, por supuesto, un aumento de interés por introducirse en el universo de las redes sociales.

En definitiva, las redes sociales no son plataformas a las que los más pequeños deben estar expuestos, pues en general no han desarrollado aún la capacidad para medir las consecuencias y los peligros que, incluso los adultos, pueden encontrar durante su interacción: los pequeños no suelen comprender el sentido de la privacidad y corren el riesgo de exponer información importante que atente contra su seguridad y la de su familia. Además, las redes sociales facilitan el contacto con personas desconocidas que pueden representar un peligro; sin contar, claro, que existe un mayor tránsito de información falsa o incluso sensible que es de muy fácil acceso para ellos. A esto se le suma la tendencia que el uso desmedido de las redes sociales puede generar en los niños ante la falta de interacción social, lo que los predispone a tendencias antisociales, depresión, evasión de la realidad y las responsabilidades, y, por supuesto, perder esos años en los cuales las actividades lúdicas, el juego medido y el aprendizaje son fundamentales para un desarrollo sano.

Las redes sociales tienen restricciones con respecto a qué edad es permitido que una persona pueda crearse un perfil, pero esto no es una medida que en realidad impida que cualquier niño menor a dicha edad límite pueda hacerlo.

Como padres, somos el verdadero filtro que debe frenar que los más pequeños tengan acceso a ellas cuando todavía no tienen la edad para eso; debemos estar atentos al momento en que ellos deseen y busquen inmiscuirse en cualquier red social. Es verdad que no podemos negárselo por completo, pero sí tratar de retrasar el momento lo más que nos sea posible. Una vez eso se vuelva problemático y la interacción sea inevitable, no tenemos más opción que guiarlos en su introducción y enseñarles las herramientas necesarias para evitar la mayor cantidad de peligros que esto implica.

¿Pero qué medidas debemos tomar? A continuación, enlistamos algunos consejos y temas que será necesario hablar con ellos.

  • Crear límites con respecto a horarios y días de uso.
  • Solicitar que el acceso sea únicamente después de que se hayan cumplido tanto las tareas como los deberes en casa.
  • Advertir sobre el peligro de otorgar todo tipo de información, desde datos personales como nombre y ubicación, hasta subir a la red fotografías propias.
  • Prevenir de lo que es interactuar con personas desconocidas para impedir que éstas tengan acceso a los perfiles.
  • Utilizar contraseñas seguras que no deben compartirse con nadie más.
  • Estar al pendiente sobre el tipo de correos y mensajes spam que puedan llegar a ellos, así como advertir y cuidar de las noticias falsas o sensibles que corren por la red.
  • Vigilar el tipo de interacción y relación que los menores tienen con otros, ya sea ellos dedicando mensajes descalificadores a terceros o siendo ellos quienes los reciban de otras personas. Recuerda que el acoso en redes es un hábito que se ha vuelto cada vez más común debido a lo práctico y el factor anónimo que estas redes otorgan a sus usuarios.

Lo más importante es que haya un notable interés de nuestra parte hacia la vida de nuestros hijos y sus actividades. Entablar una vía de comunicación abierta y confiable con ellos nos permitirá acercarnos y estar atentos ante cualquier anomalía sin que los niños se sientan intimidados por nuestro interés. La interacción y participación familiar también es muy importante, e inspirar en ellos la confianza necesaria para que puedan acercarse a nosotros y tomen en cuenta todas las advertencias.

 

 

La agenda escolar

Por Equipo Montenegro

En algunas escuelas, al inicio de cada ciclo escolar, los padres de familia, tutores y estudiantes reciben una agenda escolar que marca todas las actividades programadas para los diferentes grados escolares durante los siguientes meses.

A la rutina diaria se agregan las fechas de exámenes, la entrega de calificaciones, las vacaciones y los días festivos oficiales; además, puede incluir las reuniones programadas con los padres de familia, actividades fuera del plantel (un paseo, excursión, visita a museos, por ejemplo), reuniones de consejo escolar, concursos, ferias, etcétera. De este modo, la organización escolar se verá reflejada en la agenda del plantel.

Este instrumento es relevante para todos aquellos que conforman la comunidad escolar, pero sobre todo es un vínculo de comunicación entre los padres y alumnos con la escuela.

La agenda es informativa. Contribuye a indicar los quehaceres en los que participará cada miembro: si es una reunión de padres de familia, serán éstos y los tutores quienes asistan; si es un simulacro, entonces los alumnos deben estar atentos para que dicha actividad preventiva se lleve a cabo ordenada y eficazmente; si es una convivencia escolar, se buscará la participación activa de profesores, padres de familia, alumnado, personal directivo y  administrativo, e incluso invitados.

La agenda escolar también es formativa, pues debe ser parte de las responsabilidades tanto de los padres de familia como de los alumnos revisar qué corresponde a cada día.

Así, desde casa, el alumno preparará el uniforme o vestimenta correspondiente y estudiará con anticipación, y los padres o tutores anticiparán en su agenda personal la reunión o junta escolar anotada en la semana.

Desde el punto de vista didáctico, para los pequeños la agenda es funcional y útil porque es una manera de aprender los nombres de los días y meses del año. Como objeto, la agenda escolar le permite a los niños de primero de primaria, por ejemplo, conocer cómo están acomodados los cinco días que asiste a la escuela y los dos que descansa.

Conocer qué actividad habrá en la escuela puede reforzar el apoyo en el estudio entre los mismos compañeros de clase, que éstos opten por buscar apoyo con los maestros para reforzar conocimientos, o que los padres respalden a sus hijos antes, durante y después de las evaluaciones. Todo ello llevará a una mejor calidad de la educación personal, grupal y de la institución.

Finalmente, con dicha agenda se puede lograr una mayor identidad entre los miembros de la comunidad escolar, una sinergia de participación en la que cada uno es parte importante para la realización, la colaboración y la difusión de los logros propios y de los compañeros.

La conversación: aprovechamiento fuera del aula

Por Equipo Montenegro

Casi todos los especialistas en educación y temas de la familia señalan la importancia de la comunicación entre padres e hijos, y, en particular, en asuntos relacionados con la vida académica de los estudiantes. La apertura de unos y de otros, de los papás y de los hijos, permitirá el intercambio para la formación y no sólo de información.

Difícilmente tendremos un consejo sobre la escuela –parte esencial en el día a día de los niños y jóvenes– que funcione o sea válido para cualquier familia. Sin embargo, existen algunas pautas que pueden dar luz para propiciar una mejor comunicación en casa en cuanto al aprovechamiento académico para estimular la expresión, curiosidad y análisis, más allá de los libros y el aula.

Una cuestión básica es que los padres o tutores muestren interés en las actividades escolares diarias. Además de averiguar si saben, por ejemplo, sumar o multiplicar los más pequeños, o qué han aprendido en tal o cual materia los más grandes, también valdría la pena hacerles preguntas que los lleven a pensar, como: ¿Eso cómo lo puedes aprovechar en casa, en la calle y en el juego? ¿En qué otros contextos y otros sujetos (animales, plantas, personas) podría funcionar / aplicarse / investigarse? Incluso los adultos podrían proponer escenarios y situaciones distintas en el quehacer diario del estudiante, en el que esa información o conocimiento adquirido con los profesores sea útil o aplicable.

Habría que evitar que parezca un examen o interrogatorio; que sea más una conversación. Así, los estudiantes percibirán también la disposición de sus padres para conocer más de ellos; se abrirá su capacidad de razonamiento en la vida diaria, “el mundo real”; desarrollarán su apertura al diálogo, y verán que lo aprendido en la escuela es realmente valioso para las actividades cotidianas.

Estas conversaciones podrían reforzarse con ejemplos y suposiciones, o situaciones y descripciones de escenarios y contextos, así como añadir experiencias propias y, por qué no, algo de humor como un chiste o un juego de palabras, todo lo cual abonará a que el estudiante de cualquier grado aproveche en mayor medida lo aprendido en el salón de clases.

Del mismo modo, este ejercicio fortalecerá los lazos entre los miembros de la familia, y no solamente con los padres, sino también con otros adultos que forman parte del contexto de los chicos. A su vez, este intercambio y muestra de interés enriquecerá el léxico de los niños, al igual que su perspectiva del mundo porque, al hablar de un nuevo conocimiento adquirido, entonces desarrollará su capacidad de análisis.

Habría que considerar que este ejercicio se debe realizar de manera esporádica, cuando el niño o joven se muestre disponible, y cuando los padres puedan suspender sus actividades disponiendo tiempo y oportunidad para atender las ideas, conocimientos y dudas del estudiante.

Este ejercicio puede adecuarse a las necesidades de cada individuo o familia. Siempre que esté abierto el canal de diálogo, con paciencia y atención, repercutirá de manera positiva en el crecimiento personal y escolar, en tanto individuos en medio de una sociedad. Y no sólo el estudiante lo aprovechará, sino también los adultos aprenderán algo nuevo, recordarán lo ya conocido y se abrirán a nuevas experiencias.

Cómo mejorar la lectura compartida en clase

Por Equipo Montenegro

 

Ya seas padre, maestro o tutor, todos estamos llamados a participar de la creación del hábito lector en los más pequeños.

En algunas ocasiones podemos fungir como Lectores Voluntarios que asisten a las aulas para compartir unos minutos con los chicos mientras leemos algún relato o libro. Para ello, es frecuente que actuemos con base en nuestros instintos o busquemos en internet (¡Hola!, si llegaste aquí de eso modo) información que nos ayude a ofrecer una mejor experiencia a nuestros pequeños en la lectura compartida.

La lectura en la escuela tiene sus momentos, sus estrategias y sus modalidades. Y si quieres subir un peldaño tu calidad como lector invitado a las clases de tu hijo, o como maestro quieres mejorar la actividad de lectura, hoy te vamos a hablar de los momentos de lectura en las aulas y cómo sacarles provecho.

Para iniciar debemos saber cuáles son los momentos y cómo se dividen:

  1. Antes de leer.
  2. Durante la lectura.
  3. Después de leer.

Cada uno tiene sus características que a continuación te detallamos, añadiendo algunas sugerencias.

 

1. Antes de leer

-Incita a la lectura.

Consejos:

  • Diles por qué elegiste la lectura.
  • Dales un anticipo de lo que encontrarán en la lectura.
  • Pregúntales sobre sus conocimientos en el tema.
  • Ten previo conocimiento del vocabulario que usarás durante la lectura.

 

2. Durante la lectura

-Relaciona la lectura con el libro.

Consejos:

  • Usa técnicas para involucrar a los niños, como gestos y modulaciones de voz.
  • Si es un libro ilustrado, muéstraselos para que relacionen imagen y texto.
  • Si te equivocas, ¡no hay problema! Rectifica y comparte la corrección.

 

3. Después de leer

-Afirma la comprensión del texto.

Consejos:

  • Haz una recapitulación de la lectura.
  • Relee algunos contenidos, pueden ser los favoritos de los pequeños.
  • Invítalos a compartir experiencias o emociones personales relacionadas con el texto.
  • Pregúntales su opinión sobre el texto y cómo lo aplicarían en su vida.

 

Estamos seguros de que la próxima vez que leas frente a los niños, siguiendo estos consejos y conociendo las etapas de lectura en la escuela, los atraparás con tu texto.

No te pierdas una segunda entrada en la que te compartiremos otras estrategias para seguir mejorando tu papel como Lector Voluntario.

Papás y maestros, juntos contra la Inasistencia escolar

Por Equipo Montenegro

 

De acuerdo a datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) la inasistencia escolar en México llega al 11% de los niños inscritos en la educación básica y alcanza hasta un 18% si tomamos en cuenta a toda la población infantil en edad escolar, incluso a aquellos no inscritos.

¿Qué provoca esto? ¿Es significativa la ausencia del 11% de los niños para el otro 89% que sí asiste?

Pregúntele a cualquier maestra o maestro que dé clases a partir de Kinder y le dirá que las ausencias de pocos sí generan impactos en el resto. Ya que la interacción entre compañeros, la participación de los asistentes y el desarrollo de competencias afectivas y cognitivas mejora cuando la participación dentro del grupo es nutrida.

Un ejemplo puede ser el de cualquier maestra que tiene que apoyar a los alumnos con más inasistencias a estar “al corriente” con el resto de sus compañeros, este tiempo que toma la maestra en ayudar al alumno que faltó no lo aplica en la mejora general y cada vez que un alumno falta, el cúmulo de regularización dentro del salón crece, restando horas al crecimiento colectivo.

Es importante notar que, tanto estudios de la Universidad Pedagógica Nacional de México (UPN) y la Unicef insisten en que el contexto del niño en edad escolar determina las causas y las soluciones de la inasistencia. La vida familiar, la situación económica y la comunidad escolar juegan un papel muy importante en porqué faltan los niños a la escuela y cómo pueden dejar de hacerlo.

 

¿Cómo afecta el ausentismo al niño escolar?

De acuerdo a los pedagogos, psicólogos y maestros, los niños con alto ausentismo muestran un retraso en los logros educativos, en su autoestima e incluso en su futuro como empleados ya que se incrementa el riesgo de que dejen la escuela.

 

¿Cómo fomentar la disminución del ausentismo?

Como padres hay multitud de cosas que podemos hacer, desde planear mejor las vacaciones. Cuidar de la salud de los niños en épocas de riesgo (inviernos, cambios de estación), así como fomentar en ellos una cultura de responsabilidad. El ausentismo se puede combatir desde la elección de la escuela, por su cercanía a casa, los horarios escolares y la realización de que ser padres implica la responsabilidad de enseñar a ser responsable.

Hay, entre todas, una razón del ausentismo en la que los padres podemos ayudar aún más en el día a día: cuando nuestros hijos no se adaptan con éxito a su entorno.

De acuerdo a estudios psicológicos “las diferentes etapas de la enseñanza escolarizada pueden presentar desafíos que no todos los estudiantes están preparados para superar, y la imposibilidad de adaptarse al entorno suele conducir a la decisión de ausentarse de las clases”. Como padres podemos brindar nuestro apoyo a los maestros y a nuestros hijos al estar más atentos a la adaptación de nuestros hijos a su escuela, más si es reciente el cambio y frecuentemente en comunicación con los maestros si nuestro hijo sigue en la escuela.