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Cómo mejorar la lectura compartida en clase

Por Equipo Montenegro

 

Ya seas padre, maestro o tutor, todos estamos llamados a participar de la creación del hábito lector en los más pequeños.

En algunas ocasiones podemos fungir como Lectores Voluntarios que asisten a las aulas para compartir unos minutos con los chicos mientras leemos algún relato o libro. Para ello, es frecuente que actuemos con base en nuestros instintos o busquemos en internet (¡Hola!, si llegaste aquí de eso modo) información que nos ayude a ofrecer una mejor experiencia a nuestros pequeños en la lectura compartida.

La lectura en la escuela tiene sus momentos, sus estrategias y sus modalidades. Y si quieres subir un peldaño tu calidad como lector invitado a las clases de tu hijo, o como maestro quieres mejorar la actividad de lectura, hoy te vamos a hablar de los momentos de lectura en las aulas y cómo sacarles provecho.

Para iniciar debemos saber cuáles son los momentos y cómo se dividen:

  1. Antes de leer.
  2. Durante la lectura.
  3. Después de leer.

Cada uno tiene sus características que a continuación te detallamos, añadiendo algunas sugerencias.

 

1. Antes de leer

-Incita a la lectura.

Consejos:

  • Diles por qué elegiste la lectura.
  • Dales un anticipo de lo que encontrarán en la lectura.
  • Pregúntales sobre sus conocimientos en el tema.
  • Ten previo conocimiento del vocabulario que usarás durante la lectura.

 

2. Durante la lectura

-Relaciona la lectura con el libro.

Consejos:

  • Usa técnicas para involucrar a los niños, como gestos y modulaciones de voz.
  • Si es un libro ilustrado, muéstraselos para que relacionen imagen y texto.
  • Si te equivocas, ¡no hay problema! Rectifica y comparte la corrección.

 

3. Después de leer

-Afirma la comprensión del texto.

Consejos:

  • Haz una recapitulación de la lectura.
  • Relee algunos contenidos, pueden ser los favoritos de los pequeños.
  • Invítalos a compartir experiencias o emociones personales relacionadas con el texto.
  • Pregúntales su opinión sobre el texto y cómo lo aplicarían en su vida.

 

Estamos seguros de que la próxima vez que leas frente a los niños, siguiendo estos consejos y conociendo las etapas de lectura en la escuela, los atraparás con tu texto.

No te pierdas una segunda entrada en la que te compartiremos otras estrategias para seguir mejorando tu papel como Lector Voluntario.

Papás y maestros, juntos contra la Inasistencia escolar

Por Equipo Montenegro

 

De acuerdo a datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) la inasistencia escolar en México llega al 11% de los niños inscritos en la educación básica y alcanza hasta un 18% si tomamos en cuenta a toda la población infantil en edad escolar, incluso a aquellos no inscritos.

¿Qué provoca esto? ¿Es significativa la ausencia del 11% de los niños para el otro 89% que sí asiste?

Pregúntele a cualquier maestra o maestro que dé clases a partir de Kinder y le dirá que las ausencias de pocos sí generan impactos en el resto. Ya que la interacción entre compañeros, la participación de los asistentes y el desarrollo de competencias afectivas y cognitivas mejora cuando la participación dentro del grupo es nutrida.

Un ejemplo puede ser el de cualquier maestra que tiene que apoyar a los alumnos con más inasistencias a estar “al corriente” con el resto de sus compañeros, este tiempo que toma la maestra en ayudar al alumno que faltó no lo aplica en la mejora general y cada vez que un alumno falta, el cúmulo de regularización dentro del salón crece, restando horas al crecimiento colectivo.

Es importante notar que, tanto estudios de la Universidad Pedagógica Nacional de México (UPN) y la Unicef insisten en que el contexto del niño en edad escolar determina las causas y las soluciones de la inasistencia. La vida familiar, la situación económica y la comunidad escolar juegan un papel muy importante en porqué faltan los niños a la escuela y cómo pueden dejar de hacerlo.

 

¿Cómo afecta el ausentismo al niño escolar?

De acuerdo a los pedagogos, psicólogos y maestros, los niños con alto ausentismo muestran un retraso en los logros educativos, en su autoestima e incluso en su futuro como empleados ya que se incrementa el riesgo de que dejen la escuela.

 

¿Cómo fomentar la disminución del ausentismo?

Como padres hay multitud de cosas que podemos hacer, desde planear mejor las vacaciones. Cuidar de la salud de los niños en épocas de riesgo (inviernos, cambios de estación), así como fomentar en ellos una cultura de responsabilidad. El ausentismo se puede combatir desde la elección de la escuela, por su cercanía a casa, los horarios escolares y la realización de que ser padres implica la responsabilidad de enseñar a ser responsable.

Hay, entre todas, una razón del ausentismo en la que los padres podemos ayudar aún más en el día a día: cuando nuestros hijos no se adaptan con éxito a su entorno.

De acuerdo a estudios psicológicos “las diferentes etapas de la enseñanza escolarizada pueden presentar desafíos que no todos los estudiantes están preparados para superar, y la imposibilidad de adaptarse al entorno suele conducir a la decisión de ausentarse de las clases”. Como padres podemos brindar nuestro apoyo a los maestros y a nuestros hijos al estar más atentos a la adaptación de nuestros hijos a su escuela, más si es reciente el cambio y frecuentemente en comunicación con los maestros si nuestro hijo sigue en la escuela.

Escuelas de verano: ¿son necesarias?

Llega ese momento en el que ni padres ni hijos saben muy bien qué hacer con tanto tiempo disponible. Tal vez para uno de los padres sea más sencillo, aquel que trabaja fuera de la casa puede ahorrarse bastantes horas incómodas en las que darle una actividad divertida, productiva y formativa a sus hijos se convierte en un verdadero desafío.

Este problema lo podemos abordar de dos maneras: con actividades planeadas dentro de casa y con actividades organizadas fuera de casa.

En el primer caso, estamos hablando de poner un extra en la planeación semanal para, como padres o tutores, planear actividades divertidas y formativas para los niños y jóvenes. Por ejemplo, organizar una limpieza general de sus habitaciones o espacios personales, involucrando alguna actividad lúdica como concurso de encestar el peluche en la caja o competencias para ver quién tiende mejor y más rápido la cama.

El segundo tipo de actividad tiene que ver con los llamados cursos de verano, escuelas de verano o, sin mayor imaginación, clases de regularización.

Dejaremos las actividades planeadas dentro de casa para compartir algunos trucos e ideas más adelante. Hoy platicaremos más sobre las segundas.

 

Dale sentido

Ir a una escuela de verano, curso de verano o clases de regularización puede parecer muy estimulante para algunos chicos, pero para otros la mera mención de tener que dormir temprano para despertarse e ir a una actividad escolar les puede causar irritación. Así que, ¿cómo los convencemos?

Lo primero que debemos tener claro es si nuestro hijo o tutelado necesita o aprovecharía la actividad. ¿Es un estudiante perfecto? Nadie lo es, pero si canalizamos esta pregunta desde el enfoque “¿Hay algo que podría aprovechar de la actividad?”, todo nos puede resultar más sencillo.

Así que lo primero es que tú como padre o tutor le encuentres un sentido a enrolarlo en actividades durante sus vacaciones. Lo segundo es atraer, sin engaños, a los chicos hacia esta experiencia.

Si lo harán por primera vez, lo mejor que puedes hacer es ensalzar el lado social de la actividad. Recuérdale que es una oportunidad perfecta para conocer nuevos amigos o acercarse a los que ya tiene y le acompañarán. Otro plus para los chicos es que si asisten a estas actividades, la escuela se les hará “más fácil”, ya que no tendrán que esforzarse tanto en recordar conceptos, puesto que jugaron con ellos en vacaciones.

 

También es divertido

La mayoría de las ocasiones, los cursos de verano que ofertan las instituciones educativas, tanto públicas como privadas, incluyen actividades o están enfocadas en actividades exteriores. Ya sean de deportes, de ciencia o de arte, las actividades distintas que se llevan a cabo siempre tienen un componente lúdico. Esto sin duda les debe resultar un estímulo a los más pequeños, pero también a los chicos grandes de primaria, secundaria y prepa que ya están en etapas más sociables.

Si encuentras un área de mejora en lo social o deportivo para tus hijos o tuteladosm, ¡ahora es cuándo!, aprovecha la temporada.

 

Busca opciones

Los cursos de verano son gasto en una época previa a gastos muy fuertes, como lo son los costos de entrar de nuevo a un ciclo escolar; por eso los padres solemos dejar para otro año el curso de verano. Pero -y es un gran pero-, antes de decir que no, vale la pena buscar opciones.

Hay maestros que ven la oportunidad de aprovechar su vocación por educar y ganarse un dinero extra, por lo que organizan sus propios cursos o escuelas de verano. Acércate a los maestros de tus hijos para conocer las distintas opciones que la comunidad educativa de tus hijos tiene para ellos. Estamos seguros de que hay algo para cada bolsillo.

 

En resumen

  • Analiza las necesidades de los chicos antes de elegir una actividad organizada para el verano. ¿Qué necesita mejorar? ¿Qué quiere aprender? ¿Dónde lo puede aprender?
  • Las escuelas de verano no sólo son para repasar lo visto. También son oportunidades de socializar y mejorar en ese importante ámbito.
  • Hay opciones para cada bolsillo. ¡El chiste es buscar! Si estás atento a la comunidad educativa de tus hijos (escuela, maestros, otros padres de familia), será más fácil encontrar opciones.

 

“¿Y si no encuentro nada?”

Bien, nos da gusto que nos acompañes hasta aquí. Y por eso vamos a reunir un buen grupo de tips e ideas para desarrollar en casa si no se presenta la oportunidad de llevar a tus hijos a escuelas de verano.

El aporte de la disciplina a la vida académica

Disciplina, #MontenegroEditores

Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, es un hábito.
—Aristóteles

 

La trampa de la sobrevaloración del talento

El avance en el ámbito escolar, como en los demás ámbitos de la vida, no se reduce a un solo factor —como a una capacidad cognitiva o un coeficiente intelectual privilegiado—. Es la suma de muchos factores, desde todos los contextos de un alumno, lo que al final impacta en su desempeño escolar. Fomentar tanto la disciplina como los hábitos de estudio en nuestros niños, desde edad muy temprana, trae grandes beneficios así como un gran impacto a su vida académica y, de paso, a la personal.

Más que sólo un cerebro dotado

En un estudio de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos, investigadores del Centro de Psicología Positiva decidieron medir la auto-disciplina de estudiantes para analizar su efecto en el nivel de desempeño de los mismos, pues con evidencia de una gran variante de desempeños con niños que comparten el mismo coeficiente intelectual (IQ), se obliga a buscar la influencia de fortalezas no-intelectuales[1] (e.g., motivación, autodisciplina) en los rendimientos académicos altos. De acuerdo a sus resultados, “adolescentes altamente auto-disciplinados sobrepasan el desempeño de sus pares más impulsivos en cada variable de desempeño académico, incluidas calificaciones en boletas, resultados de pruebas estandarizadas de logros, admisión a preparatorias competitivas y asistencia”[2]. Entre algunos de los aspectos observados que afectaron los resultados de los estudiantes, están las horas dedicadas a las tareas, horas dedicadas a ver televisión (inversamente) y la hora en la que los estudiantes iniciaban sus deberes escolares en casa.

Los beneficios de la disciplina distan de ser exclusivamente en el plano inmediato. Otros investigadores, como Mischel y sus colaboradores, mostraron -a inicios de los años 90- que una mayor habilidad para posponer la gratificación (prima hermana del autocontrol) a los 4 años de edad, se relacionaba con una mayor funcionalidad académica y social más diez años después [3].

Sobra mencionar que fomentar la auto-disciplina en nuestros hijos desde pequeños les traerá beneficios más allá de los observables en un plano estrictamente escolar e inmediato, como los ya mencionados líneas atrás, además de otros como desarrollar y expandir los tiempos de concentración, crear hábitos de orden y fortalecer habilidades de administración del tiempo, además de mitigar el estrés y la ansiedad que pueden generar la poca preparación ante un reto escolar.

Cómo ayudarlos en la construcción de buenos hábitos de estudio

Un dato que puede ser importante al incorporar o llevar a cabo por primera vez algunas de las herramientas y/o sugerencias que nos mencionan especialistas en la entrega de Tips para estudiar de la Guía de Padres de Montenegro, es aquel sobre los periodos de tiempo de estudio sugeridos según la edad de cada niño. Así podemos tener un parámetro que nos ayude a balancear el tiempo que es ideal que estudien al día, sin que se vuelva demasiado. Información que va muy de la mano con los tiempos aproximados de concentración según el grado escolar que también se exponen en la Guía. Con esta información podremos armar estrategias para cada uno de nuestros niños, pues, en efecto, y como de seguro lo intuías, las cargas de tiempo dedicado al estudio y lo que verdaderamente puede durar un niño en completa concentración, van a variar según su edad. Así mismo variará idealmente lo que podemos exigir a cada niño.

Dentro de algunas de las sugerencias que se proponen para ayudar a que los niños estudien mejor, están el llevar un registro de objetivos que se evaluarán, tener a la vista las próximas tareas a cumplir, compensar a los niños con estímulos verbales, físicos o emocionales cada que alcanzan sus logros establecidos; además de las maneras en las que es mejor que intervengas: ofrecerles explicaciones que permitan al niño realizar su tarea, sin realizarla por él, u ofrecerles ejemplos nuevos o distintos cuando no pueden resolver un ejercicio.

Herramientas muy importantes como la creación de horarios o planeaciones semanales que integren los distintos ámbitos de la vida de un niño, cuidando que exista siempre un equilibrio sano entre esparcimiento y deberes, así como el establecimiento de un espacio y ambiente verdaderamente óptimos para el estudio, son algunos recursos que se detallan en esta Guía, y que encontrarás de mucha utilidad. Todo esto lo podrás consultar y descargar completamente gratis desde el portal oficial de Montenegro, en la sección Padres, y esperamos que, así, tu niño empiece a apropiarse de buenos hábitos de estudio que lo lleven a desarrollar muchas otras habilidades que le beneficiarán a lo largo de su vida.


[1] Duckworth, Angela L., y Seligman, Martin, E.P. Self-Discipline Outdoes IQ in Predicting Academic Performance of Adolescents. Positive Psychology Center, University of Pennsylvania. 2005. [Revisado en https://www.sas.upenn.edu/~duckwort/images/PsychologicalScienceDec2005.pdf]
[2] Ídem.
[3] Mischel et ál. en Duckworth y Seligman, Op. cit.

Cómo prepararse en familia para un examen

Prepararse para un examen

Así como sentimos que hemos fallado como padres, guías y educadores, cuando un alumno reprueba un examen, todos podemos ser parte de la solución al apoyar a los educandos en su preparación y no exclusivamente de forma académica. A continuación te damos algunos consejos para preparar un examen en familia.

 

Estar al día con las tareas

No hay mejor forma que estar al día. Punto. Si ayudas a tu hijo con las tareas lo estás ayudando a estar listo para cada examen, porque los conocimientos estarán frescos y accesibles. Además, es una oportunidad para ver cada asignación diaria como un repaso. No sólo hagan la tarea, apréndanla.

 

Comunicación con el maestro

Habla con su maestro o maestra sobre las áreas donde tu hijo necesita más apoyo y aquellas en las que tenga mayor facilidad de aprendizaje. ¡Así sabrás dónde apoyarlo! Esto también evitará que los periodos de pruebas los tomen desprevenidos, ya que la planeación lo es todo.

 

Lee con tu hijo regularmente

Una manera muy eficaz de repasar temas y asignaturas con tus hijos es leer. Leer textos de y sobre las materias en las que tendrán pruebas. Enciclopedias y artículos son ideales para materias de ciencias sociales, mientras que los libros de ejercicios matemáticos, que combinan la práctica con actividades lúdicas, son ideales más allá de los textos obligatorios.

 

Practica para los exámenes

El ensayar las condiciones de un examen (el silencio, la concentración y el límite de tiempo) en casa puede reducir significativamente el estrés del alumno al realizar la prueba real. Hacer esto también ayuda a detectar conocimientos que necesitan ser reforzados y habilidades que necesitan ser mejoradas (como leer bien las instrucciones o rellenar espacios adecuadamente).

 

Técnicas de relajación

El estrés y el nerviosismo llegarán inevitablemente, tanto con la práctica como con la realización de la actividad en sí, por lo que no es para nada una mala idea aprender una o dos formas de relajación. Pueden intentar con música, técnicas de respiración o meditación, para lograr la paz mental necesaria y estar listos para esos exámenes.

 

Háblale de cómo será

Una buena anécdota de papá o mamá sobre cómo era para ellos hacer exámenes ayudará a aliviar la tensión y  preparara a tu hijo para vivir las pruebas sin el estrés que conlleva una situación de evaluación, donde los estudiantes se sienten examinados no sólo a nivel académico sino personal. Cualquier información extra antes del examen ayuda a verlo con mayor naturalidad.

Además, nunca sobran los premios o recompensas; recuerda que todo es aprendizaje y un trabajo bien hecho siempre tiene recompensas.

Cuatro cosas que quizá no sabías del día del Maestro

Día del maestro

Hoy, todo es convites y festejos… ¡y no es para menos! Se celebra en México el día del maestro, una festividad que compartimos con algunos países del mundo, aunque en diferentes días, pero que también guarda algunas enseñanzas… como estas cuatro cosas que quizá no sabías sobre ella.

¿Por qué el 15 de mayo?

Por una batalla y un santo

En México celebramos al maestro los 15 de mayo, fecha que coincide con la Toma de Querétaro en ese día de 1867 por tropas de la República, señalando la rendición de Maximiliano de Habsburgo… ¿por qué? La historia no tiene relación con la educación en México, pero permitió justificar al presidente Venustiano Carranza la elección del día de San Juan Bautista de La Salle, nombrado por la Iglesia Católica como el Santo Patrono de los Educadores, debido a su labor como pedagogo y educador. Sin embargo, el México revolucionario, con su gobierno laico, no podía elegir sólo por el santoral católico.

¿Cuántos maestros hay en México?

Más de un millón, seguro

Los últimos cálculos de las autoridades señalan que en México existen 27 millones de estudiantes entre la educación básica, media-superior y superior. Para ellos, se calcula, existen 1 millón 800 mil maestros. ¿Qué significa esto? Pues podríamos decir que con esa cantidad de educadores se podría llenar 20 veces el Estadio Azteca, mientras que la cantidad de alumnos llenaría unas 310 veces el estadio más grande del país… ¿Impresionante? No por nada se calcula que los “profes” pasan un promedio de 36 minutos al día clasificando, documentando y analizando el trabajo del estudiante. No por nada se celebra a los maestros en 100 países.

¿Cuándo aparecieron los maestros en el cine?

Estuvieron ahí, antes del timbre

Sólo cuatro años después del estreno del primer filme sonoro en México, Santa, apareció por primera vez la figura del educador en la pantalla de plata. Fue en la cinta Juan Pistolas de 1935 cuando la actriz Lucha Ruanova dio vida a la maestra Rosita. En total, desde esta fecha hasta 1974, el maestro apareció en 125 películas, de acuerdo a investigadores, moldeando una imagen prototípica del educador como una personificación de la cruzada educativa emprendida por el régimen derivado de la revolución mexicana, centrándose sobre todo en los maestros rurales.

“La miseria material lo acompaña en todas las películas, al igual que los atributos de capital cultural; pero en las imágenes, la vocación compensa simbólicamente su pobreza, pues se le reconoce como poseedor y dador de conocimiento”, escribe la investigadora docente Sonia Ibarra del Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio.

¿Cómo es el maestro mexicano?

Tan diverso como sus alumnos

Las autoridades calculan que en México 7 de cada 100 docentes hablan alguna lengua indígena. La escolaridad promedio del docente mexicano es de 16 años, que equivale a tener el nivel de licenciatura; aunque los ocupados en la enseñanza superior tienen un grado promedio ligeramente mayor (17.5 años).

La gran mayoría de los docentes trabaja en instituciones públicas, y un sorprendente 81.3% de ellos se desempeña en las “escuelas de gobierno”, mientras que el 18.7% lo hace en instituciones privadas.

La inequidad de género también se presenta en el magisterio, desafortunadamente, ya que según datos oficiales el promedio de ingreso de los docentes es de 72.4 pesos por hora trabajada. Sin embargo, los hombres obtienen 76.3 contra los 70.1 de las mujeres; aunque ellas trabajen más, un promedio de 31.6 horas a la semana, contras las 29.9 horas de ellos.

Cómo ayudar a tu hijo con la escuela

Ayudar a tu hijo

Escolares sin estrés, padres contentos

Como padres solemos colocar una presión invisible, para nosotros, sobre los hombros de los niños en edad escolar. Aunque a menudo es correcto inferir que la “única obligación” que tienen los menores es estudiar, también es cierto que en la vida de los infantes en edad escolar no es el único evento importante desarrollándose.

De acuerdo a los psicólogos y especialistas, la edad escolar es una de las más importantes en el desarrollo cognitivo y emocional, por lo cual son altamente susceptibles a su entorno, por eso -para su futuro- es tan importante estar atentos a los estímulos que reciben tanto en las aulas como fuera de ellas, si queremos que su educación se refleje en mejores oportunidades de desarrollo en su futuro.

Para eso te hacemos algunas recomendaciones que puedes realizar en casa para apoyar su educación.

 

Involúcrate, no deleges

Pregunta a sus maestros cómo está yéndole en la escuela, cuáles son los retos que tiene tu hijo. Asiste a las reuniones con sus maestros. Habla también con tu hijo sobre sus materias favoritas y aquellas que le cuestan más trabajo. No juzgues… y recuerda que es una persona distinta a ti; si fuiste bueno en una materia, tu hijo no tiene por qué serlo en automático.

Involucrarse, contrario a delegar la educación de nuestros hijos en la escuela, significa comprender realmente la manera en la que él está aprendiendo y cómo puedes ayudarle.

 

Aprende con ellos

Comprende que han existido varios e importantes cambios en la currícula escolar desde que tú dejaste la educación básica, así que quizá debas aprender junto con él la nueva instrucción para resolver los mismos problemas. Si tus conocimientos requieren una refrescada, incorpora esta actitud de aprendizaje a tu tiempo con ellos.

Aunque como adultos tengamos concepciones de cómo funciona el mundo y nuestro papel en él, recuerda que la educación de tus hijos está siendo adaptada a su contexto, por lo cual debes ayudarlos a comprender su entorno, en lugar de imponerles ideas preconcebidas. Aprende a aprender junto con ellos.

 

Orienta, no resuelvas

Con el cansancio del trabajo somos susceptibles a dar respuestas para “terminar rápido” la tarea, pero esta actitud sólo daña el aprendizaje de nuestros hijos al evitar que ellos generen su propio conocimiento; además, les mandamos la señal errónea de que son incapaces de encontrar el resultado por ellos mismos.

Así que siéntate con ellos o dales su espacio y tiempo necesario para encontrar la respuesta a ese problema matemático que a ti te parece obvio. Recuerda que está en un proceso educativo, en el que lo principal no es estar bien a la primera, sino comprender y aprender las herramientas para resolver problemas.

 

Estimula, no castigues

Los seres humanos aprendemos mejor con las recompensas que con los castigos. Así de sencillo. Cuando la consecuencia de realizar o no una tarea es negativa, sólo generamos aversión. Es necesario, sí, tener un sistema de consecuencias y premios, pero los estímulos primordiales cuando hablamos de tarea deben ser positivos.

Establece para esto un horario establecido para realizar la tarea, uno que le permita tener el tiempo libre necesario para jugar o entretenerse. Recuérdales a tus hijos, antes que nada, los beneficios de terminar la tarea a tiempo y bien.

 

Participa, no intervengas

Cuando te decimos que asistas a las juntas y reuniones con sus maestros, así como que permanezcas atento a su desarrollo en el aula, no te estamos pidiendo que suplas al maestro. Recuerda que ellos son profesionales de la educación y su vocación los ha preparado para reconocer las oportunidades y necesidades educativas de tus hijos, así que presta atención sin imponer tus ideas. Colabora, no impongas tus deseos (que aprenda más rápido, que domine el inglés antes que las matemáticas, entre otros).

Este proceso también implica actuar si tu hijo necesita de otro apoyo académico además de la escuela como los clubes de tarea, regularización o actividades extraescolares para ayudar a su rendimiento académico.

¿Tienes alguna idea o duda sobre estos consejos? ¿Quieres compartirnos alguno? Escríbenos y háznoslo saber, queremos escucharte.

Dificultades en la escuela

Escuela, Dificultades, Montenegro Editores

Luchando por mantener el ritmo

Según cifras de Understood —organización sin fines de lucro que trabaja en Estados Unidos de manera gratuita con padres cuyos niños tienen algún tipo de dificultad de aprendizaje y atención—, aproximadamente 20 % de los niños en Estados Unidos tienen dificultades de aprendizaje[1]. En México, el porcentaje es mayor: 32.7 % de los niños menores de 18 años tienen algún tipo de dificultad para aprender, recordar o concentrarse en sus estudios[2], según cifras de INEGI. Con los números por delante, podemos percatarnos de lo común que es vivir esta situación, y aunque eso no lo simplifica, nos arroja a una realidad compartida por muchos, y con esto, nos acerca a conocimientos, expertos u organizaciones de ayuda.

Las “dificultades de aprendizaje y atención”, según Understood, son problemas por lo general genéticos, a nivel cerebral, y que abarcan una gran variedad de problemas que los niños pueden enfrentar en la escuela, el hogar o la comunidad, variando de grado de severidad. Pueden ir de problemas para leer, escribir, para las matemáticas, de organización, de comprensión auditiva, de concentración, a problemas de habilidades sociales, o una combinación de varios de ellos.

Independientemente de las dificultades de aprendizaje como tal, existen factores o situaciones que pueden interferir o impactar el proceso de aprendizaje de cualquier niño: dificultades en la escuela. Éstas son muy comunes y pueden ser intervenidas con mayor facilidad que aquellas derivadas de problemáticas a nivel cerebral. A continuación te contamos un poco de ellas, para que puedas ayudar a tu niño si se encuentra en una o varias situaciones de dificultades en la escuela.

 

La escuela, un mundo que se puede complicar

Al ser un espacio en el que interactúan muchos otros niños y adultos, la escuela puede presentar situaciones que pueden complicar el mundo de un niño —asistencia irregular, falta de apoyo de los padres, mala salud, etcétera—, pese a que, irónicamente, la escuela es también el lugar en el que se enfoca a desarrollar sus aprendizajes.

En las dificultades en la escuela interactúan tres componentes: el afectivo, el cognitivo y el social y disciplinario. Como muchas problemáticas de la vida, no se trata de una ecuación con un solo factor, por lo que comprender las causas que ocasionan que un niño tenga dificultades en la escuela, requiere revisar diferentes ámbitos de su vida. Algunos factores que pueden influir en los procesos de aprendizaje de tu hijo son una mala alimentación, una discapacidad (que tenga problemas de visión, por ejemplo), o una falta de estructura o de organización.

 

De focos rojos a verdes

Hay algunas conductas que nos pueden servir como guía para saber si nuestro niño requiere de ayuda adicional, como lo son la búsqueda constante de pretextos cada que tienen que iniciar y enfocarse en el trabajo escolar, llamar la atención con bromas hacia sus compañeros o maestros, y miedo a ir a la escuela, por nombrar algunos.

Para una revisión más detallada de los factores, conductas y sugerencias al tratar con las dificultades en la escuela de tu hijo, Montenegro pone de manera gratuita esta breve y clara guía para descargar desde su apartado de Padres. Para ahondar en el tema de dificultades de aprendizaje y atención, puedes visitar el sitio oficial de Understood, también disponible en español, desde: https://www.understood.org/es-mx; entendiendo más sobre estas situaciones, podremos ayudar a que nuestros niños alcancen sus aprendizajes, y en números verdes.


[1] Portal web: Understood.org. Horowitz, Sheldon (ed.). “Por qué las llamamos dificultades de aprendizaje y de atención”. [Revisado en línea en https://www.understood.org/es-mx/learning-attention-issues/getting-started/what-you-need-to-know/why-we-call-them-learning-and-attention-issues].

[2] Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica de INEGI. [Revisado en línea en http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2016/niño2016_0.pdf]

Elegir escuela para nuestro hijo

#MontenegroEditores #elegirEscuela

Decisiones, decisiones…

Si bien la elección del preescolar o de la primaria a la que asistirán nuestros hijos no condiciona ineludiblemente su acceso a la universidad que más adelante se perfile como la mejor para su proyecto —al menos no aún en México—, la preocupación de los padres por tomar la decisión correcta sobre un tema tan importante en la vida de sus hijos, como la educación, crece en sincronía con las demandas de la vida cada vez más compleja y competida de las sociedades actuales.

 

Una línea de luz
en un panorama abrumador

Sabemos que puede ser abrumador elegir una escuela para nuestros hijos, pues además de la carga que significa la formación educativa y el futuro académico de ellos, en la balanza entran factores más cotidianos, y no por ello menos importantes, que impactan esta decisión: costos, ubicación, impartición de uno o varios lenguajes, enfoques pedagógicos y religiosos o laicos, por nombrar algunos. Por ello, Montenegro te ofrece una guía muy práctica y concreta realizada por especialistas, en la que se abordan tanto elementos que comúnmente entran en juego a la hora de revisar escuelas y los que no es recomendado que dejes de lado, así como breves sugerencias para hacer que una decisión que de “a ratos” nos pudiera sobrepasar, sea más clara y lo más llevadera posible.

Esta guía es completamente gratis; puedes consultarla y descargarla desde el sito oficial de Montenegro Editores.

 

Educación básica,
el preámbulo de trayectos profesionales

Y la preocupación no está del todo infundada. A pesar de que la incidencia de los niveles de preescolar y primaria parecieran alejados de los campos de una elección profesional y una máxima casa de estudios acorde a las capacidades y áreas de desarrollo que tiene y enfrentará un estudiante, es desde estos niveles que en realidad se perfilan muchas habilidades de un niño, y con la atención y los modelos adecuados, sus talentos y gustos pueden ser identificados y desarrollados desde una edad muy temprana, dándole así mayor claridad y fuerza en su propia toma de decisiones y oportunidades académicas y profesionales futuras.

Es entendible entonces el nivel de inquietud en los padres que sugiere la elección de una escuela para sus hijos, pues estos niveles educativos sientan las bases del desarrollo cognitivo óptimo —entre otros— de una persona y, un poco más adelante, de su enfoque en áreas de estudio profesional.

Elegir escuela, #MontenegroEditores
6 consejos #Montenegro para elegir escuela.

Cuando la confusión
llega a nivel superior en México

Si pasamos de nivel educativo y llegamos a las decisiones que ocurren al término de la educación media superior, podemos ver el alcance de una mala elección en un punto en el que su efecto es más evidente —o medible desde organismos de carácter económico o académico— en la vida de una persona ya adulta: la elección de una carrera profesional. Y es que, como afirman los expertos, esta decisión no se hace en un día. Probablemente ésta se va formando y construyendo a lo largo de toda la trayectoria académica de un niño. Como lo plantea Telma Ríos, directora de Orientación Educativa de la Dirección General de Orientación y Servicios Educativos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “elegir una carrera no es una decisión que se toma de un día para otro ni con un solo instrumento, la elección de una carrera es un proceso y como tal hay que seguir una serie de pasos que les permita a los jóvenes reflexionar no sólo acerca de qué carrera van a elegir sino desarrollar un proyecto de vida en donde la carrera forme parte y les permita acceder a un estilo de vida diferente en lo personal (…)”[1]. Este proceso personal, de diversos peldaños y niveles, quizás tenga buena parte de sus bases en las primeras etapas de desarrollo de una persona y, por ende, la importancia de un buen desarrollo en educación básica y la claridad con la que, desde ese nivel, un niño sea capaz de ver, entender y, consecuentemente, encausar y desarrollar sus talentos específicos.

En México, casi la mitad de los estudiantes de nivel superior erran en la elección de su carrera: “Tenemos 40 por ciento de personas que no escogieron lo que querían, no identificaron al momento de estudiar que no era la profesión y entonces en algunos casos viene el abandono escolar”, afirma Ana Paula Rodríguez, directora de Vocación Central, institución que brinda servicios de orientación vocacional en México[2].

Precisamente para ayudarlos a evitar esta confusión, es ideal que los padres busquen darle a sus hijos buenas bases educativas, con las cuales podrán desarrollar habilidades para la toma de decisiones, desde pequeños.

 

El bienestar de cada niño:
el centro de las decisiones académicas de su vida

Es importante recordar que, más allá de la metodología utilizada en las escuelas que se revisan, el número de estudiantes que en cada una asisten por grupo, o los enfoques que hacen de la curricula, el bienestar socioemocional de cada niño en su escuela es fundamental en su desarrollo, mismo que a su vez comprende, entre otros componentes, el autoconocimiento y la capacidad de decisión. Observar qué tan feliz se desenvuelve un niño en su ambiente escolar es un punto a revisar por los padres desde que el niño visita el plantel y, sobre todo, a lo largo de su estancia en una escuela.

 


[1] Toribio, Laura. (2015). “40% se equivoca en la elección de carrera”. Excélsior [Revisado en: http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/08/14/1040196].

[2] Ídem.

Trastornos de ansiedad en los niños

#MontenegroEditores #ansiedad

La niñez despreocupada: una especie en vías de extinción.

Desarrollo socioemocional

 

¿Cuáles son los números de una juventud estresada?

Niños absortos en los pases de un balón frente a porterías improvisadas frente a cocheras de calles sin tráfico, indiferentes a responsabilidades y compromisos adultos, conforman una imagen que bien podría volverse ilustración de ficción en pocos años. En los últimos años, distintos organismos a nivel mundial, que monitorean y estudian la salud, están encontrando un preocupante incremento en el volumen de niños que hoy sufren de estrés y, con éste, trastornos de ansiedad.

En Reino Unido, la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), encontró que uno de cada diez niños sufre de una enfermedad mental, incluyendo estrés, ansiedad y depresión [1]. En Estados Unidos el panorama no es diferente: según datos publicados por la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), los adolescentes de dicho país reportan niveles de estrés más altos que los adultos: 5.8 puntos en comparación a 5.1 relativamente, en una escala de 10 puntos [2]. Según APA, un quinto de niños reporta estrés extremo, uno de cada tres sufre dolores de cabeza y el 44% reporta tener dificultades de sueño [3].

 

Fuentes estresantes

Las causas que provocan estrés en los niños son varias, pero en uno de sus últimos estudios, la Asociación de Protección a la Infancia (NSPCC) ha encontrado que casi el 50% de los niños —en Reino Unido— encuentra su mayor causa de estrés en sus preocupaciones académicas [4]. APA, por su parte, reporta que niños de 8 a 17 años se preocupan por poder entrar a buenas universidades [5]. Ambos escenarios muchas veces son detonados o incrementados por cumplir con estándares de ciertas ligas o grupos escolares, o por lograr la aprobación de padres exigentes.

La vida familiar también puede ser motivo de estrés para los niños. Al ser más dependientes de sus padres o tutores, no tienen la libertad de escapar de alguna situación estresante, como peleas conyugales, al no poder retirarse de la fuente de estrés.

 

Preocupación de grandes y chicos

Los números son preocupantes, ya que el estrés infantil es determinante en las enfermedades de la vida adulta y vuelve a los niños más proclives a padecer una enfermedad de larga duración o una muerte más temprana. Aunque el estrés no es lo mismo que la depresión, periodos de estrés prolongado pueden llevar a ésta si no es tratado.

Uno de los factores más preocupantes para los especialistas es que los padres tienen una percepción de impacto mucho menor de esta realidad de sus hijos, por ejemplo, sólo 13% de los padres creen que sus hijos tienen problemas de sueño, cuando 44% de ellos reportan dificultades para dormir.

Para ayudar a frenar los niveles de estrés que están atacando a nuestros niños, se vuelve necesario que los padres estén muy presentes en la vida de sus hijos. Los expertos en la materia subrayan la importancia de que los padres hagan tiempo y abran espacios para estar disponibles para sus hijos. Es muy importante que los niños sepan que pueden acercarse a ellos con sus preocupaciones, de lo contrario pueden sentir que son una carga adicional para sus padres.

 

Despreocuparse para ocuparse: la guía de un experto, a la mano

La problemática de estrés en los niños es compleja y alarmante; como vemos, la presencia y atención de los padres es esencial para frenarla o aminorar sus efectos en nuestros niños. A pesar de que puede parecer abrumador, informarnos al respecto y tener una asesoría de qué hacer para evitar que nuestros hijos se vuelvan una estadística más es, probablemente, una de las mejores acciones que podemos tomar. Para ello, y con la mira en fomentar el bienestar y el desarrollo integral de los niños, Montenegro pone a disposición de todos los padres material que trata de manera muy sencilla, pero de la mano de especialistas, este tipo de temas. Específicamente en este apartado sobre Los trastornos de ansiedad en los niños, se hace un breve recorrido por cada uno de ellos, en donde se explica de forma muy concreta qué son, cuáles son sus síntomas, qué pasa por la mente de quien los padece, sus causas y cómo puede afectar a la persona si no se trata. Además de acercarnos en la materia, esta guía menciona algunos factores que pueden ayudar en la prevención de estos trastornos, ahora ya con un conocimiento que sin duda dejará en los padres un sentido más agudo o una perspectiva más sensible a las diferentes maneras en las que la ansiedad puede atacar a sus niños.

 

Descarga aquí, de manera gratuita, esta guía que te ofrecerá una perspectiva muy puntual y formas concretas en las que podrás aprender y detectar síntomas de ansiedad en tus hijos.

 


[1] Ryan, Rosalind. “Is your child suffering from stress?”. The Daily Mail. Reino Unido. [Revisado en http://www.dailymail.co.uk/health/article-145732/Is-child-suffering-stress.html#ixzz4ccC5meOT]

[2] Aleccia, Jonel. “Teens more stressed-out that adults, survey shows”. NBC News, Health. Estados Unidos, 2014. [Revisado en http://www.nbcnews.com/health/kids-health/teens-more-stressed-out-adults-survey-shows-n26921]

[3] Munsey, Cristopher. American Psychological Association. “The kids aren’t all right”. Monitor on psychology. Estados Unidos, 2010. [Revisado en http://www.apa.org/monitor/2010/01/stress-kids.aspx]

[4] Ídem 1.

[5] Ídem 3.