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Juegos y manualidades: desarrollo de la psicomotricidad fina

Por Equipo Montenegro

El desarrollo y crecimiento general de los niños, desde su edad más temprana, implica una gran cantidad de aspectos que resultan decisivos para su desenvolvimiento, aprendizaje y reconocimiento del mundo, tanto para su estado actual como para mejorar en un futuro su relación consigo mismo y los demás. Entre estos aspectos, destacaremos uno de los más básicos con respecto al movimiento y uso del cuerpo, el cual nos permite realizar acciones imprescindibles con las que interactuamos con nuestro entorno: la psicomotricidad fina. Pero ¿qué es?

La psicomotricidad fina engloba todos aquellos movimientos, específicamente de las manos y los dedos, que se relacionan con la vista y que necesitan de una gran destreza y dominio para efectuarse. Si bien estas habilidades suelen ser obtenidas de forma natural y espontánea desde los primeros meses y años de vida, inspiradas en la propia curiosidad innata de un bebé por descubrir, explorar, tocar y conocer, se aconseja que como padres le demos a nuestros hijos un pequeño empujón para ayudarlos durante su desarrollo psicomotriz a través de actividades lúdicas que les sean divertidas y atractivas. Éstas no sólo les permitirán adquirir las destrezas que serán fundamentales cuando comiencen a realizar actividades más complejas, mismas que les permitirán una mayor autonomía, sino que pueden fomentar la convivencia en familia y nuestra relación con ellos.

Todo, por supuesto, comienza poco a poco, con ejercicios que se adecuen al desarrollo motriz del cual nuestro hijo es capaz de acuerdo a su edad. Entre más temprano se comience a trabajar con estas actividades, los resultados y la evolución serán más satisfactorios.

Algunos de los ejercicios y juegos que los expertos recomiendan son los siguientes.

 

Movimientos con las manos

  • Tocar las palmas entre sí, primero con movimientos libres y después siguiendo un ritmo. Podemos ser nosotros quienes marquen dicho ritmo para que nuestro hijo nos imite.
  • Sujetar objetos y realizar juegos de equilibrio en las palmas de las manos.
  • Con acompañamiento de canciones infantiles, realizar gestos con las manos.
  • Sobre arena, tierra o agua, realizar trazos libres y dibujos.
  • Mover ambas manos y muñecas en varias direcciones. Para esto, pueden realizarse bailes y coreografías sencillas en las que los movimientos más importantes sean con las manos.
  • Juegos de mímica, especialmente para imitar movimientos de animales u objetos con las manos.
  • Abrir una mano mientras se cierra la otra, variando la velocidad al hacerlo. Puede tomarse como un reto para que nuestro hijo lo logre lo más rápido posible.

 

Movimientos con los dedos

  • Similar a los ejercicios con la mano, realizar movimientos varios, ya sea abriendo y cerrando los dedos, juntarlos y separarlos. Todo puede comenzar con movimientos libres, pero después puede seguirse un ritmo, marcado por nosotros o por una pieza musical.
  • Golpetear con los dedos en alguna mesa tratando de imitar un ritmo.
  • Colocar las manos sobre la mesa y levantar uno a uno los dedos.

 

Movimientos relacionados con la vista

  • Jugar a lanzamiento de objetos y tiro al blanco.
  • Realizar acciones repetitivas como enroscar y desenroscar tapas y tuercas, abrochar y desabrochar botones, atar y desatar cordones, etcétera.
  • Manipular objetos pequeños, como lentejas, botones, frijoles, etcétera.
  • Realizar figuras con plastilina.
  • Barajar cartas.
  • Perforar dibujos.
  • Usar tijeras.
  • Doblar y rasgar papeles.

 

En todas estas actividades, el propósito es acompañar a nuestros hijos al realizarlas, mostrándoles con ejemplos cómo deben hacerse y siempre dándoles un tono de juego que sea agradable. Además, conforme su destreza mejore, y tanto los movimientos como las acciones les sean más naturales y sencillas, se pueden llevar a cabo actividades que combinen varias a la vez, por ejemplo: realizar figuras de papel u otros materiales en los que deban dibujar, doblar, cortar, pegar, manipular objetos pequeños, etcétera.

En internet se encuentran fácilmente diversos ejemplos de manualidades, así como en nuestra página de Facebook, en la que compartimos de manera habitual varias opciones.

Lo importante es que apoyemos a nuestros hijos con su desarrollo, al mismo tiempo que compartimos momentos de calidad con ellos.

Cómo mejorar la lectura compartida en clase

Por Equipo Montenegro

 

Ya seas padre, maestro o tutor, todos estamos llamados a participar de la creación del hábito lector en los más pequeños.

En algunas ocasiones podemos fungir como Lectores Voluntarios que asisten a las aulas para compartir unos minutos con los chicos mientras leemos algún relato o libro. Para ello, es frecuente que actuemos con base en nuestros instintos o busquemos en internet (¡Hola!, si llegaste aquí de eso modo) información que nos ayude a ofrecer una mejor experiencia a nuestros pequeños en la lectura compartida.

La lectura en la escuela tiene sus momentos, sus estrategias y sus modalidades. Y si quieres subir un peldaño tu calidad como lector invitado a las clases de tu hijo, o como maestro quieres mejorar la actividad de lectura, hoy te vamos a hablar de los momentos de lectura en las aulas y cómo sacarles provecho.

Para iniciar debemos saber cuáles son los momentos y cómo se dividen:

  1. Antes de leer.
  2. Durante la lectura.
  3. Después de leer.

Cada uno tiene sus características que a continuación te detallamos, añadiendo algunas sugerencias.

 

1. Antes de leer

-Incita a la lectura.

Consejos:

  • Diles por qué elegiste la lectura.
  • Dales un anticipo de lo que encontrarán en la lectura.
  • Pregúntales sobre sus conocimientos en el tema.
  • Ten previo conocimiento del vocabulario que usarás durante la lectura.

 

2. Durante la lectura

-Relaciona la lectura con el libro.

Consejos:

  • Usa técnicas para involucrar a los niños, como gestos y modulaciones de voz.
  • Si es un libro ilustrado, muéstraselos para que relacionen imagen y texto.
  • Si te equivocas, ¡no hay problema! Rectifica y comparte la corrección.

 

3. Después de leer

-Afirma la comprensión del texto.

Consejos:

  • Haz una recapitulación de la lectura.
  • Relee algunos contenidos, pueden ser los favoritos de los pequeños.
  • Invítalos a compartir experiencias o emociones personales relacionadas con el texto.
  • Pregúntales su opinión sobre el texto y cómo lo aplicarían en su vida.

 

Estamos seguros de que la próxima vez que leas frente a los niños, siguiendo estos consejos y conociendo las etapas de lectura en la escuela, los atraparás con tu texto.

No te pierdas una segunda entrada en la que te compartiremos otras estrategias para seguir mejorando tu papel como Lector Voluntario.

Las noticias: ¿cómo hablar con tus hijos sobre ellas?

Por Equipo Montenegro

 

Estamos rodeados de pantallas. A cada minuto, de esas pantallas nos llega una mensaje claro: vivimos en un mundo conectado y lleno de información luchando por nuestra atención. Además, como padres y maestros, no podemos evitar que los niños y jóvenes en edad escolar se desconecten de este mundo de pantallas, tecnología y conectividad, no podemos, sin afectar su futuro desarrollo o estabilidad psicosocial.

Una de las tareas que nuestra era pone en nuestras manos es ayudar a los niños y jóvenes a navegar este mundo lleno de información, malas noticias e historias sin verificar. Sin embargo, tratar de guiarlos a través de la evaluación constante de cada una de esas fuentes no sólo es irreal, sino imposible en la práctica.

Lo que muchos pedagogos y psicólogos del desarrollo recomiendan es crear en los niños una brújula, un compás crítico que les ayude a formarse un criterio propio para lidiar con las noticias. Y, como muchas cosas, todo empieza con el ejemplo. Es cierto que esto nos ayudará a ser consumidores críticos de noticias, a beber de más de una fuente de información; pero también nos ayudará a usar la empatía para comprender los sentimientos que una noticia nos provoca a nosotros o a nuestros hijos.

Es por eso que los psicólogos y especialistas recomiendan dar a los niños lo que llaman “información tranquila, inequívoca pero limitada”. En pocas palabras, es ir al ritmo de los niños, guiarnos por sus preguntas para dar pautas de interpretación. “¿Qué es un ataque terrorista?”, podría preguntar el pequeño. Nuestra respuesta debe responder sólo la pregunta, sin entrar en detalles que no van de acuerdo a su edad, como los detalles de las motivaciones o métodos de dicho tipo de ataque.

Para los niños más grandes, afrontar una noticia es, sobre todo, afrontar miedos. Ayúdalos sirviéndoles de guía y proveyendo información complementaria. Con el simple hecho de escuchar, ya se está mandando un mensaje poderoso.

En el caso de los adolescentes, su actividad pedagógica puede ir un paso más allá. A ellos puedes incentivarlos a cuestionar el porqué una historia aterradora o perturbadora estuvo al aire: ¿fue buscando audiencia o tenía genuino interés periodístico? De esta forma, una noticia puede volverse un debate valioso sobre el rol y la misión de los medios.

Por último, te dejamos estos consejos para hablar de las noticias con los niños.

  • Selecciona. Ten en cuenta que las noticias no tienen que imponerse mediante imágenes perturbadoras. Las revistas de noticias específicamente diseñadas para niños son una excelente forma de iniciarlos.
  • Debate habitualmente sucesos actuales con tu hijo. Es importante ayudar a que los niños reflexionen bien sobre las noticias que escuchan.
  • Contextualiza. Pon las noticias en el marco correcto. Mostrar por qué determinados sucesos están aislados y explicar cómo un suceso se relaciona con otro ayuda a los niños a entender mejor lo que escuchan.
  • Prevé. Mira las noticias con tus hijos para filtrar historias inadecuadas para su edad o nivel de desarrollo.
  • Planea. Anticipa cuándo una orientación será necesaria, evitando espectáculos innecesarios para los niños.

Educar en la igualdad… ¿qué significa eso?

Por Equipo Montenegro

 

Cuando nos hablan de igualdad, hombres y mujeres aún tratamos de decidir de qué estamos hablando, pero las organizaciones mundiales encargadas de la salud, educación y trabajo, entre otras, ya lo tienen muy claro: las mujeres y los hombres no tienen el mismo acceso a las oportunidades.

La igualdad “no es sólo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible”, de acuerdo a ONU Mujeres, la agencia internacional más grande jamás establecida para apoyar la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

Pero ¿sobre qué trata eso de “Educación en la Igualdad”? Si bien el diccionario recoge cinco acepciones de la palabra igualdad, ninguna de ellas hace referencia a las teorías modernas, según las cuales la igualdad no sólo ofrece “igualdad de todos frente a la ley”, sino que enriquece su sentido como “un valor que permite corregir las diferencias de posición social, económica o cultural entre las personas para que tengan un acceso similar y más equitativo a los recursos sociales; justicia, educación, trabajo, sanidad…”, de acuerdo al especialista español Juan Parra Martínez.

Es por ello que educar en la igualdad es también educar a nuestros hijos, en la escuela, en la casa y frente a los mensajes de los medios masivos de comunicación, para ser críticos y empáticos. Críticos acerca de los mensajes y costumbres que reciben o heredan; empáticos ante las desigualdades y los mensajes negativos que reciben.

Para hacerlo más sencillo, te damos los siguientes tips para educar en la igualdad desde casa.

 

  1. Observar y escuchar.

Es importante analizar cómo se relacionan nuestros hijos con sus compañeros de escuela, y así comprender qué conceptos y roles de género manejan. De ello depende cómo actuaremos.

  1. Decir no a los prejuicios.

Cuando nuestros hijos afirman algo categóricamente, hay que responderles con una pregunta: ¿Por qué? Por ejemplo, un hijo varón dice que lavar trastes es para mujeres, y podemos preguntarle: “¿Por qué para mujeres? ¿Los niños no tienen manos? ¿Por qué no van a saber lavar trastes?”. Esto hará que el niño intente racionalizar el prejuicio, lo cual lo ayudará a desecharlo.

  1. No generalizar.

Debemos hacerles comprender que las generalizaciones acerca del carácter de las personas conducen a un error. Cada ser humano es único e irrepetible, lo cual conlleva virtudes, defectos y capacidades propias, independientemente de si es hombre o mujer.

  1. Todos hacer de todo en casa.

Asignarles responsabilidades o actividades cotidianas que tradicionalmente han sido consideradas ‘cosas de mujeres’ o ‘cosas de hombres’.

  1. Compartir con ellos, debatir con ellos.

A diferencia de nuestros padres, que fueron educados con la consigna de obedecer sin cuestionar, para las nuevas generaciones es más útil discutir con los hijos la información que reciben en la escuela, en la televisión, de sus amigos… así generamos el hábito de conversar y discutir ideas en casa, fomentando en los niños el espíritu crítico.

 

Estas son algunas de las estrategias que podemos implementar en el hogar para comenzar a desarmar los prejuicios de género que conducen a la desigualdad, la violencia de género y la discriminación. Si inicias con ellas, ya estarás en camino a fomentar la Educación en la Igualdad.

Más adelante te daremos otras estrategias.

Cómo afectan las peleas maritales a los hijos

Por Equipo Montenegro

 

Muchas veces hemos escuchado a amigos y familiares decirnos que, a pesar de ser infelices con sus parejas, ellos siguen en su matrimonio “por el bien de sus hijos”. Las consultas de los psicólogos y los despachos de los abogados, sin embargo, suelen estar muy ocupados lidiando con los problemas que esos “matrimonios por los hijos” terminan causando a los pequeños.

Independientemente de las razones y dinámicas que llevan a un matrimonio a su fin, uno de los más dolorosos, por común, es la falta de comunicación efectiva entre la pareja. De acuerdo a estadísticas del INEGI, en México el 54.3 % de las parejas que se divorcia lo hace de mutuo consentimiento, pero el 54.4 % del total lo hace después de 10 años o más de matrimonio, lo que asegura que los más pequeños de la casa crezcan observando el desarrollo de pareja de sus padres.

Cuando mamá y papá no están comunicándose de manera correcta, el impacto en los hijos puede causarles problemas más perdurables. Al observar constantes discusiones entre sus padres, los niños “aprenden a tener un sistema conflictivo, poco tolerante a la diferencia del otro. Son niños que crecen con inseguridad y se va a ver reflejado en su autoestima, son más vulnerables y tienden a ser ansiosos y depresivos”, afirma la psicóloga Laura Marcela Soto, especialista en Terapia Familiar.

Pero la familia, como toda empresa humana, es susceptible de mejora. Si la vemos desde el punto de vista correcto, la familia es un sistema, una empresa que puede modificarse para funcionar mejor. “Cuando dos personas comienzan a interactuar y a establecer una relación continuada, se comunican entre sí en forma verbal y no verbal, fijan de consuno reglas básicas para su conducta y métodos de comunicación, gradualmente se van convirtiendo en un sistema, que puede ser la pareja o el sistema marital”, dijo en 1980 el pionero de la psicología marital, Clifford J. Seger.

De acuerdo a Seger, la presión que la situación económica y social ejercen en los matrimonios puede llevar a que los primeros acuerdos entre mamá y papá ya no se sostengan con la llegada de los hijos, o el número de éstos. Además de observar que toda relación de pareja somete al individuo a un intercambio constante de información y emociones que pueden conducir a un desgaste natural del vínculo afectivo… que el amor cansa también a veces, caray.

“Una razón común para que los matrimonios fallen es que esperamos mucho de nuestras parejas. Queremos amor, pero a veces esperamos que ellos satisfagan todas nuestras necesidades más de lo que cualquier persona es capaz de hacer”, dice Seger. Pero cuando los problemas aparecen, también aparece la oportunidad de enseñar a nuestros hijos -si realmente los ponemos como prioridad- una gran lección moral y sentimental, un ejemplo de cómo resolver los problemas en pareja.

“El problema más común es la falta de comunicación, que realmente es falta de intimidad. Muchos matrimonios pelean por dinero, por la familia, por los hijos, por quién saca la basura, cuando esos no son los verdaderos problemas. Casi siempre las peleas tienen que ver con sentimientos, necesidades y deseos inconscientes. Si no se permite que éstos salgan a flote, las parejas están apagando cientos de fuegos pequeños en lugar de la fuente que los alimenta”, apunta Seger.

Algunas consecuencias observables en niños, causadas por los conflictos de la pareja, son:

  • Atrapar a los niños en conflicto de lealtades, por los cuales muchas veces deben elegir.
  • Confunden a los pequeños que no saben ni entienden la situación de los adultos que los hacen partícipes de sus problemas.
  • Quedan entrampados y sin ayuda adecuada o profesional, no tienen elementos para poder defenderse o salir de esa situación.
  • Los obligan a tomar partido, haciéndolos partícipes de la justicia familiar, creando momentos de crisis que luego les “pasan factura”.

 

Si la pareja vive en constante conflicto, lo mejor es buscar ayuda profesional. Pero algunas cosas que pueden poner en práctica tal vez prevengan que esto ocurra. Te damos dos ejemplos.

 

Diferir es sano.

Busca mantener una comunicación abierta con tu pareja. Ninguna es perfecta, y siempre habrá diferencias entre los padres, pero debemos explicarle a nuestros hijos que el que mamá y papá tengan problemas no significa que se separarán.

 

Discutir no es pelear.

Aquí debes educar con el ejemplo. Si existe una diferencia que tiene que ser resuelta en medio de una crisis, debes recordar que discutir es sano, pero pelear causa heridas invisibles en los pequeños. Demuéstrales que tener una discusión no debe ser siempre malo ni violento.

 

La familia nunca se “rompe”.

Aunque las diferencias lleven a una separación, debes hacer conscientes a tus hijos de que la familia seguirá existiendo y que ustedes siempre serán mamá y papá aunque no estén juntos.

 

Esperamos que, al conocer algunas de las consecuencias de los conflictos maritales en tus hijos, la próxima vez recuerdes que tus acciones son lecciones para ellos. Te recomendamos enérgicamente que busques ayuda profesional para resolver tus diferencias de pareja de la manera más asertiva posible.

Papás y maestros, juntos contra la Inasistencia escolar

Por Equipo Montenegro

 

De acuerdo a datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) la inasistencia escolar en México llega al 11% de los niños inscritos en la educación básica y alcanza hasta un 18% si tomamos en cuenta a toda la población infantil en edad escolar, incluso a aquellos no inscritos.

¿Qué provoca esto? ¿Es significativa la ausencia del 11% de los niños para el otro 89% que sí asiste?

Pregúntele a cualquier maestra o maestro que dé clases a partir de Kinder y le dirá que las ausencias de pocos sí generan impactos en el resto. Ya que la interacción entre compañeros, la participación de los asistentes y el desarrollo de competencias afectivas y cognitivas mejora cuando la participación dentro del grupo es nutrida.

Un ejemplo puede ser el de cualquier maestra que tiene que apoyar a los alumnos con más inasistencias a estar “al corriente” con el resto de sus compañeros, este tiempo que toma la maestra en ayudar al alumno que faltó no lo aplica en la mejora general y cada vez que un alumno falta, el cúmulo de regularización dentro del salón crece, restando horas al crecimiento colectivo.

Es importante notar que, tanto estudios de la Universidad Pedagógica Nacional de México (UPN) y la Unicef insisten en que el contexto del niño en edad escolar determina las causas y las soluciones de la inasistencia. La vida familiar, la situación económica y la comunidad escolar juegan un papel muy importante en porqué faltan los niños a la escuela y cómo pueden dejar de hacerlo.

 

¿Cómo afecta el ausentismo al niño escolar?

De acuerdo a los pedagogos, psicólogos y maestros, los niños con alto ausentismo muestran un retraso en los logros educativos, en su autoestima e incluso en su futuro como empleados ya que se incrementa el riesgo de que dejen la escuela.

 

¿Cómo fomentar la disminución del ausentismo?

Como padres hay multitud de cosas que podemos hacer, desde planear mejor las vacaciones. Cuidar de la salud de los niños en épocas de riesgo (inviernos, cambios de estación), así como fomentar en ellos una cultura de responsabilidad. El ausentismo se puede combatir desde la elección de la escuela, por su cercanía a casa, los horarios escolares y la realización de que ser padres implica la responsabilidad de enseñar a ser responsable.

Hay, entre todas, una razón del ausentismo en la que los padres podemos ayudar aún más en el día a día: cuando nuestros hijos no se adaptan con éxito a su entorno.

De acuerdo a estudios psicológicos “las diferentes etapas de la enseñanza escolarizada pueden presentar desafíos que no todos los estudiantes están preparados para superar, y la imposibilidad de adaptarse al entorno suele conducir a la decisión de ausentarse de las clases”. Como padres podemos brindar nuestro apoyo a los maestros y a nuestros hijos al estar más atentos a la adaptación de nuestros hijos a su escuela, más si es reciente el cambio y frecuentemente en comunicación con los maestros si nuestro hijo sigue en la escuela.

Asertividad infantil, qué es y cómo fomentarla (y por qué)

Por Equipo Montenegro

 

Podemos enseñar a nuestros hijos a ser educados, pero si realmente queremos prepararlos para vivir en una sociedad más diversa y hacerlos ciudadanos responsables de un nuevo orden social sin discriminación, lo que tenemos que enseñarles es el arte de la asertividad.

La asertividad los ayudará a expresar su propia opinión de manera respetuosa y clara al mismo tiempo; la asertividad es una característica que si es bien empleada por los pequeños, podrán tanto salir de aprietos como conseguir mejores puestos de trabajo en el futuro. Incluso en su infancia, la asertividad les puede ayudar a construir mejores relaciones con sus amigos, maestros y familia, enriqueciendo su experiencia vital.

Pero antes de ver cómo podemos cultivar este don social, debemos repasar brevemente qué entendemos por asertividad. Definida por los psicoterapeutas como “la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento”, la asertividad se define también como opuesta a otros dos comportamientos posibles en sociedad: la agresividad y la pasividad.

Aquí cabe resaltar que los niños son, por naturaleza, asertivos, pero que el problema viene cuando crecemos y buscamos aceptación por encima del bien común, que sólo llega cuando todos los intereses son representados y valorados.

Por ello te recomendamos estudiar los tres tipos de comportamiento que pueden desarrollar tus pequeños, para que identifiques en cuál se está desenvolviendo.

– Niños de estilo pasivo: actúan sin defender sus intereses ni sus objetivos ni sus emociones. Al no mostrar sus opiniones o desacuerdos, la gente suele aprovecharse de ellos.

– Niños de estilo agresivo: actúan sin tener en cuenta los sentimientos de los demás. Amenazan, insultan, pelean o gritan, creen tener razón siempre y suelen ser rechazados por la gente.

– Niños de estilo asertivo: actúan respetándose a ellos mismos y a los demás. Es adecuada su forma de expresarse, son correctos, coherentes, completos, claros, sinceros y concisos. Son personas que suelen ser aceptadas en los grupos y en las relaciones sociales, ya que emocionalmente no están en deuda con nadie.

Conducir a los niños por el camino de la asertividad es reflejar en sus conductas diarias una apuesta por la formación integral de los pequeños, no sólo en el civismo, sino en una cultura de la tolerancia a la diversidad y la responsabilidad social. Por esto, te presentamos dos actividades que puedes llevar a cabo para cultivar la asertividad en tus hijos.

 

El buzón de sentimientos

Este juego ayuda al niño a expresar lo que siente de forma adecuada. ¿Por qué no poner un “buzón de sentimientos” en casa en el que expresemos cómo nos ha hecho sentir una situación? Durante el fin de semana podemos leer todos los mensajes, y así nuestro hijo podrá expresar cómo le hizo sentir esa situación en concreto. Por ejemplo: “Yo me sentí mal cuando mi hermano no me dejó jugar con sus amigos”. En caso de que no pueda escribirlo, puede dibujarlo. El objetivo es que todos empecemos diciendo: “Yo me sentí… cuando…”.

 

Lo bueno y lo malo

Otra forma de manifestar nuestros sentimientos es hacer el juego de los 5 minutos buenos y malos. Es tan sencillo como reunir a la familia un ratito cada día para que todos podamos platicar cómo nos ha ido en el día: lo que nos ha gustado y lo que no nos ha gustado en lo absoluto. El único requisito será que nos miremos a los ojos.

 

Con estas actividades y consejos podemos fomentar la asertividad como herramienta de crecimiento, ¿qué opinas? ¿Has aplicado alguna otra actividad? Cuéntanos cómo fomentas tú la asertividad.

Cómo iniciar a tus hijos en la poesía

Por Equipo Montenegro

 

Sí, los chicos pasan cada vez más tiempo en internet -el INEGI calcula que hasta el 88.5 % de la población entre los 6 y 17 años se conecta a la red-, pero también cada día pasan más de ese tiempo en línea leyendo. Así que, ¿por qué no iniciarlos en la lectura de poesía con el internet como cómplice?

Pero primero averigüemos por qué es importante la poesía en la formación de nuestros hijos, para después conocer algunas prácticas que nos ayudarán a acercar a nuestros hijos a la poesía.

 

¿Por qué importa la poesía?

Según estudios recientes, los niños demuestran una tendencia natural al lenguaje poético como parte de su desarrollo “animista” del lenguaje. Es decir, todos los seres humanos descubrimos el mundo primero como un conjunto de fuerzas naturales. Pero después, cuando los niños “inician su escolarización, ven frenada dicha capacidad [poética], debido a que la escuela refuerza la construcción literal en el uso del lenguaje”, como afirma la investigadora chilena Carolina Merino.

La chilena encontró, además, que es “de gran relevancia estimular el discurso poético en la educación preescolar por las siguientes razones: primero, la poesía acerca al niño a experiencias que de otra manera no podría vivenciar. Leer desde una postura estética significa centrar la atención en los estados internos: imágenes, asociaciones, sentimientos, ideas que surgen en el lector y que le permiten elaborar un mundo propio. [Y] segundo, la estimulación del pensamiento divergente y creativo, que se logra por medio del discurso literario, constituye también una forma de educación”.

 

Fomentando la poesía (y el pensamiento poético)

Podemos iniciar a nuestros hijos en la poesía desde temprana edad, al mismo tiempo que les cantamos canciones y que leemos cuentos infantiles. Hay que buscar un momento específico del día para leerles poesía, ya que así lograremos que relacionen la lectura poética con momentos particulares de su rutina.

A los niños de  4 años en delante, en etapa de preescritura, se les puede invitar a que dibujen lo que el poema que les leímos les hace sentir, ver o imaginar. Así se fomenta, en dicha etapa, la imaginación y el lenguaje poético.

Con los niños en edad escolar con habilidades de lectoescritura se pueden realizar ejercicios interactivos como una lectura de poesía para después crear sus propias rimas imitando al autor de su poema favorito.

 

Ten siempre en mente que… la poesía no sólo es una forma de entretenimiento o de “cumplir” con la educación de nuestros hijos, sino que tiene beneficios muy palpables en su desarrollo. Aquí te dejamos los más importantes, para que te motives a acercarlos a la poesía.

  1. Estimulan su imaginación.
  2. Aprenden vocabulario.
  3. Ejercitan la memoria.
  4. Mejoran su expresión oral.
  5. Trabajan la sensibilidad.
  6. Activan su creatividad.
  7. Transmiten los valores leídos.

Criar en la diversidad: algo más que una moda

Por Equipo Montenegro

 

Para la Organización de las Naciones Unidas, la diversidad es “una fuerza motriz del desarrollo”. Durante los últimos 15 años en Latinoamérica, se han escrito leyes para protegerla incluso a nivel constitucional. Las escuelas privadas y públicas mantienen desde hace algunos años actividades de sensibilización sobre la diversidad y promueven el multiculturalismo… y aun así podemos escuchar de vez en cuando a alguien usar “indio” como sinónimo de insulto, o llamar a alguien “centroamericano” como si fuera una mala palabra.

¿Es que han fracasado las buenas intenciones de autoridades y sociedad civil organizada? No, en lo absoluto. Simplemente hace falta más trabajo en casa para lograr una sociedad realmente abierta a abrazar su diversidad intrínseca. Y hoy, brindar a nuestros hijos una educación que fomente la tolerancia, la diversidad y el respeto al espacio público ya no es más una moda, es una obligación moral con la siguiente generación que está llamada a dar el gran salto ético hacia adelante, hacia sociedades que aprovechen los beneficios de su diversidad, en lugar de explotar sus flaquezas.

Comencemos en casa, ¿qué podemos hacer por nuestros hijos?

Podemos resumirlo en siete consejos para criar en la diversidad:

  1. Crea un entorno de aprendizaje abierto.
  2. Ejerce siempre una actitud y mentalidad abiertas.
  3. Enséñales idiomas y otras culturas.
  4. Exponlos a distintas actividades y culturas.
  5. Nunca censures, déjalos ser curiosos.
  6. Respeta su individualidad.
  7. Edúcalos para lidiar con las críticas y prejuicios.

 

Crear un entorno de aprendizaje abierto es generar y fomentar la curiosidad más allá del aula; para ello no debe haber temas prohibidos o tabúes, salvo aquellos que estén muy adelante de su etapa formativa. Pero como seres humanos en un entorno cambiante, debemos estar preparados para hablar con ellos sobre cualquier tema.

Como padres, tutores o guías somos un ejemplo viviente para los chicos, así que tú debes mantener siempre una actitud y mentalidad abierta. Si te preguntan sobre un tema, dales diversos puntos de vista sobre él, especificando el que tú prefieres si así lo deseas, pero déjalos juzgar por ellos mismos. Si complementas estas acciones con la enseñanza de otros idiomas o culturas, aunque sea a nivel lúdico, los expondrás a otras culturas y formas de pensamiento que les ayudarán a permanecer curiosos. ¡Ah!, y cuando lo sean, no censures. Permite que exploren su realidad como lo harían con un libro, con guías, pero sin lugares prohibidos. De esta manera podrás respetar su individualidad, primera esencia de la diversidad. También deberás exponerlos a críticas constructivas o prejuicios, tanto para que aprendan a distinguirlos como para que sepan cómo manejar el rechazo en un mundo donde la tolerancia es ley, pero la aceptación escasea.

¿Alguna idea sobre cómo ayudar a hacer nuestro mundo más amable? Escríbenos… nos encanta saber de ti.

Resiliencia infantil. Cómo criar hijos más fuertes emocionalmente

Por Equipo Montenegro

 

Tal vez hayas escuchado mucho últimamente esta palabra: resiliencia. ¿Pero qué significa cuando hablamos de crianza y educación? ¿Qué significa criar niños resilientes?

Primero debemos explicar brevemente qué es la resiliencia.

La explicación sencilla es que la resiliencia es la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas y/o difíciles. El concepto de resiliencia, sin embargo, también abarca la capacidad del ser humano para recuperarse de esos hechos traumáticos, para superarlos y transformar esa experiencia en un motor de crecimiento.

¿Y qué significa esto para un niño?

A veces pensamos en los niños como seres humanos con una menor capacidad de pensamiento o de sentimiento, pero la verdad es otra muy distinta. Los niños también enfrentan retos, derrotas y dolor a través de su día a día. Para algunos de ellos incluso eso significa pasar por eventos traumáticos diariamente. Un divorcio, la muerte de un familiar (creemos que no lo sienten, pero ellos viven junto a nosotros la muerte de la abuelita también) o incluso una mala relación escolar, son factores que afectan a los más pequeños.

Algunos de estos eventos dejan cicatrices invisibles que, de no ser tratadas con estrategias de fortalecimiento emocional, pueden ocasionar problemas sentimentales y psicológicos… por eso te vamos a dar 10 pasos para fomentar la resiliencia infantil, recomendados por la Asociación Americana de Psicología (EUA).

 

1. Hacer y tener amigos

Enseña y anima a tus hijos a hacer y tener amigos. Paralelamente, desarrolla una red familiar fuerte para que los niños se sientan amparados y aceptados. En la escuela, hay que estar atento al hecho de que ningún niño esté aislado. Las relaciones personales fortalecen la resiliencia de los niños y les brinda apoyo social.

 

2. Enseñar a los niños a ayudar a los demás

Ayuda a tu hijo haciendo que él ayude a los demás. Ayudar a otros puede permitirle superar la sensación de impotencia. A través de trabajos voluntarios apropiados a su edad, así como de pequeñas tareas caseras, los niños se sentirán valorados. En la escuela, se pueden ejercitar pequeñas iniciativas para ayudar a los demás.

 

3. Mantener una rutina diaria

Ayuda a tu hijo a establecer una rutina diaria y a seguirla. El respeto a la rutina es un sentimiento reconfortante para los niños, especialmente para los más pequeños. Ellos necesitan saber que están cumpliendo y haciendo bien sus tareas para crear una buena autoimagen.

 

4. Combatir la inquietud y la preocupación

Tan importante como seguir una rutina es no obsesionarse con ella. Enseña a tu hijo a concentrarse en sus propósitos pero también a descansar y hacer cosas diferentes. Es necesario que los niños estudien pero que también jueguen y se diviertan.

 

5. Enseñar a los niños a cuidarse

Es importante que todos cuidemos nuestra salud, nuestra apariencia, nuestro descanso… Eso debe ser inculcado en los niños, desde pequeños. Con el ejemplo, podemos enseñar a los niños a cuidarse, a que se quieran haciendo deporte, jugando, comiendo, durmiendo bien, etcétera.

 

6. Animar a los niños a fijarse metas

Fechas importantes como el inicio del año o un cumpleaños son ideales para enseñar a los niños a establecer algunas metas en su vida. Objetivos que ellos pueden alcanzar por sí solos. Así experimentarán el valor del logro, del éxito, y disfrutarán de los elogios. Aprenderán que tener desafíos les hacen sentirse “grandes”.

 

7. Alimentar una autoestima positiva

Ayuda a tu hijo a recordar cómo pudo lidiar satisfactoriamente con dificultades en el pasado y luego a entender que esos desafíos pasados lo han hecho fuerte para desafíos futuros. Ayuda a que aprenda a confiar en sí mismo para resolver los problemas y tomar las decisiones adecuadas. Enséñale a tomar la vida con humor, así como a reírse de sí mismo. En la escuela, ayuda a los niños a ver cómo los logros individuales contribuyen al bienestar de la clase como un todo.

 

8. Enseñar a los niños a ver lo positivo, incluso en las cosas malas

Fomentar una actitud positiva frente a las adversidades ayudará a los niños a enfrentarse a las dificultades con optimismo y positivismo. Aprenderán que después de una tempestad siempre viene la calma y que no hay que desesperarse. En la escuela, los niños pueden escuchar cuentos y desarrollar actividades que muestren que la vida sigue después de las adversidades.

 

9. Estimular el autoconocimiento en los niños

Hay que enseñar a los niños que con todo se aprende y se crece. Ayuda a que tu hijo vea cómo lo que enfrenta puede enseñarle a entender de qué está hecho. En la escuela, considera conversaciones sobre lo que ha aprendido cada estudiante después de enfrentarse a una situación difícil.

 

10. Aceptar que el cambio es parte de la vida

Los cambios pueden a menudo ser terribles para los niños y adolescentes. Ayuda a tu hijo a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede reemplazar una vieja meta con nuevas. En la escuela, se puede discutir cómo los cambios han tenido un impacto sobre su vida.