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Temporada de exámenes: ¿cómo pueden prepararse los alumnos con Montenegro?

Por Equipo Montenegro

Cuando se acercan los exámenes en la escuela, es normal que los estudiantes se sientan algo nerviosos y ansiosos por las pruebas que se aproximan. Esto puede convertirse en momentos estresantes para ellos, sobre todo para quienes no se sienten seguros de lo que han aprendido durante el año escolar y duden de sus conocimientos.

Todos los alumnos necesitan realizar un repaso de lo aprendido en sus asignaturas, y una forma factible para lograrlo y para que tanto el estrés como la inseguridad de los estudiantes disminuyan en dicha temporada, es que ellos tengan a su disposición los materiales perfectos para que estudien todo lo que necesiten, siempre de una manera práctica y sencilla. De este modo reafirman el conocimiento adquirido, refrescan su memoria, aclaran las dudas que se hayan tenido y, así, se sienten más seguros con su aprendizaje.

Para este tipo de situaciones, Montenegro Editores tiene una atractiva variedad de libros y materiales que ayudan a los alumnos a estudiar y repasar sus conocimientos, siempre en pro de que lo hagan con actividades divertidas y efectivas. Desde nivel preescolar hasta bachillerato, los alumnos pueden encontrar el apoyo ideal para mejorar el nivel de su aprendizaje.

En el caso de los alumnos de primaria, existe el libro Pásame el acordeón, mismo que se encuentra disponible para los seis grados. Cada libro está divido por trimestres y cuenta con las asignaturas específicas de cada grado para que el alumno se concentre sólo en estudiar y practicar los temas que son fundamentales para el nivel escolar en el que se encuentra.

Los libros de Pásame el acordeón cuentan tanto con ejercicios como con reactivos para emular la manera de responder un examen de ese estilo, al igual que aquellos exámenes en los cuales los alumnos deben justificar y escribir las respuestas con sus propias palabras. Esto último les permite analizar y reflexionar acerca de sus soluciones con el objetivo de que no lleven a cabo simplemente una elección aleatoria.

El material presentado en las páginas de Pásame el acordeón no es el único beneficio que se obtiene al tenerlo consigo. Por medio del código que se puede encontrar al reverso de cada libro, los alumnos tienen la oportunidad de acceder a una sección especial de nuestra página web y obtener material exclusivo que les ayudará a ampliar sus conocimientos. Entre más formas tengan para practicar y estudiar, será más provechoso el aprendizaje, y los conocimientos se mantendrán en ellos de manera más sólida.

Desde lecturas de comprensión hasta ejercicios ilustrados, matemáticos y aquellos destinados a otras asignaturas, con Pásame el acordeón los estudiantes lograrán sentirse más seguros de su aprendizaje y estar completamente preparados para las evaluaciones de su escuela primaria.

Evaluación de pares: ¿cómo realizarla en el aula de clases?

Por Equipo Montenegro

Entre los variados métodos de evaluación a los cuales un maestro puede recurrir, uno que ayuda de forma muy favorable para desarrollar en los alumnos competencias como la abstracción, la argumentación, el análisis y la crítica, es la evaluación de pares. Pero, ¿en qué consiste y qué se necesita para llevarla a cabo? En este tipo de evaluación los alumnos intercambian con un compañero el producto final de un trabajo o proyecto y, con ayuda de una rúbrica clara y específica facilitada por el maestro, ellos calificarán el trabajo ajeno no sólo al dar un puntaje, sino al proporcionar argumentos que justifiquen dicha evaluación, así como sugerencias para mejorar los aspectos fallidos en caso de haberlos.

Para poder implementar este tipo de evaluación es necesario tomar en cuenta las siguientes sugerencias.

  • Selecciona el tipo de trabajo para utilizarla. La evaluación de pares no siempre será tan productiva para evaluar algunos proyectos, por lo que es importante identificar en cuáles podría ser más provechoso para el aprendizaje del alumno.
  • Diseña una rúbrica de evaluación, ya sea con aspectos meramente otorgados por el maestro, o bien, en conjunto con los alumnos. Hacerlo de la última forma puede facilitar que los alumnos comprendan y apliquen correctamente los puntos de la rúbrica.
  • Ayuda a tus alumnos mostrándoles el método con ejemplos. De este modo les será más sencillo comprenderlo y saber cómo llevarlo a cabo.
  • Crea un ambiente óptimo en el que los alumnos se sientan seguros para realizar una evaluación justa. Tal vez algunos de los estudiantes puedan sentirse temerosos de ser evaluados injustamente por algún compañero, o puede ocurrir que un par de alumnos se pongan de acuerdo para recibir calificaciones mayores al empeño realizado. Para evitar que haya alguna clase de influencia positiva o negativa al momento de evaluar, se puede repartir de forma aleatoria el trabajo; incluso que los alumnos reciban un proyecto sin nombre para que no sepan a quién calificarán.
  • Exige a los alumnos que toda evaluación debe ser justificada con argumentos válidos. Éste es el propósito principal por el cual se utiliza el presente método, pues así los estudiantes pueden desarrollar su parte crítica y analítica, así como practicar su proceso de argumentación. Además, esto también ayuda a evitar evaluaciones injustas y, sobre todo, a que el maestro identifique cuáles son los aspectos de los temas evaluados que no han quedado claros y se deben repasar.
  • Señala a tus alumnos que siempre es necesario otorgar críticas constructivas que ayuden a sus compañeros a mejorar, destacando tanto aciertos como errores de una forma respetuosa y proactiva, ofreciendo consejos y hablando exclusivamente del trabajo realizado y no de la persona.
  • Capacítalos para que logren interpretar la evaluación otorgada y, así, tomen de forma positiva los consejos y puedan implementarlos en trabajos próximos.
  • No utilices esta evaluación como un factor determinante para un puntaje, sino como una parte del proceso que ayude a los alumnos a analizar su trabajo y comprender sus fallas. Por esto mismo, nunca olvides revisar las evaluaciones hechas por los estudiantes para otorgarles una retroalimentación de tu parte al finalizar la actividad.

Disciplina en el aula de clases

Equipo Montenegro

Resulta primordial mantener la disciplina entre tus alumnos, pues cuando esto se logra, en la mayoría de los casos, se produce un ambiente propicio para que el aprendizaje y la participación se lleven de manera sana y natural en el aula de clases. Sin embargo, es también uno de los más grandes retos a los que cualquier maestro se enfrenta en su profesión.

Hay que tener claro que la indisciplina no siempre es causada por la actitud del alumno –ya sea por problemas de hiperactividad, déficit de atención o aprendizaje–, también puede ser causada por poco entendimiento entre el maestro y sus estudiantes, así como por la implementación de una metodología que no es adecuada para las necesidades de la clase.

Si se tiene a cargo un grupo con fallas de disciplina, el primer paso para contrarrestar esto y solucionarlo es identificar el punto en que la comunicación no se lleva de manera adecuada, y si es que existen necesidades que como maestros no nos hemos planteado resolver.

Basta con mirar la actitud que toman nuestros alumnos para poder comprender si nuestros métodos de enseñanza no son los indicados para captar su atención, si hay una actitud negativa y propensa al fracaso por su parte, si la indisciplina deriva de ciertos estudiantes a causa de problemáticas que provengan fuera del salón o si acaso los alumnos llevan al límite las reglas para comprobar si las amenazas por indisciplinas se cumplen o no. Por parte del maestro puede haber un detonante en la actitud y su autoridad, lo cual influye negativamente en sus alumnos; por otro lado, la organización de la clase (o la falta de) da pie a que se propicien momentos en los cuales se pueda perder el control; o bien, no se ha diseñado de manera adecuada el paso de una actividad a otra.

Entre las variadas estrategias para resolver estos conflictos, se sugiere identificar cuál es la actitud que prolifera en el salón, si acaso ésta es mayormente extrovertida o introvertida. En caso de ocurrir lo primero, funcionará crear actividades cuyos mecanismos de activación se enfoquen en la creación de equipos, al igual que actividades que motiven las relaciones sociales y la participación conjunta. En cambio, al tratarse del segundo caso, es mejor evitar dichas actividades, pues estos alumnos pueden sentirse intimidados y perderán el interés fácilmente. Para ellos es ideal optar por actividades que se desarrollen de forma individual.

Es importante conocer también cuáles son los problemas y detonantes que se repiten con mayor regularidad para así poder actuar. Además, siempre intenta mantener una buena predisposición hacia tus alumnos y evita clasificarlos por malas actitudes o acciones que hayan tenido con anterioridad; enfócalos para que puedan mejorar y ayúdalos a crear un concepto positivo de ellos mismos.

De igual forma, empatiza con sus necesidades y aptitudes para proveerlos con actividades que se adecúen a ellos. Trata de ponerte en su lugar y comprender sus conflictos, creando un ambiente amigable que los estimule. Sobre todo, no hagas uso de amenazas poco prácticas que no podrás llevar a cabo. Para este propósito, procura dejar claro cuáles son las reglas y los límites dentro del salón, sin que éstos sean excesivos, para que los estudiantes puedan asimilarlos y recordarlos de manera más fácil. Asimismo, evita la monotonía y la rutina, puedes variar la dinámica de la clase según las necesidades de los alumnos y su propio ritmo de aprendizaje.

Lo más importante es que siempre transmitas confianza en ti mismo y en las enseñanzas que impartes. Sé consciente de lo que ocurre en el aula y tus alumnos para identificar conflictos internos que puedan atentar contra la disciplina del salón. Para esto, procura moverte por toda el aula y mantener un contacto visual directo con tus alumnos. Sé puntual y disciplinado, cumple tanto con tus palabras como con tus promesas, y no permitas que haya espacios prolongados sin actividad que den pie al desorden. Ante todo, no hagas comparaciones entre tus alumnos para evitar hostilidad entre ellos, y planifica de forma adecuada tu clase, siempre atento a las eventualidades que puedan cambiar el rumbo.

Enseñar el valor del dinero y el ahorro

Por Equipo Montenegro

Todos sabemos lo importante que es administrar nuestro dinero. Es un hábito necesario del cual obtenemos mayor provecho en nuestra vida adulta, pero ello no implica que este aprendizaje deba comenzar de manera tan tardía. Como todo hábito, es indispensable que se inculque desde edad temprana para crear conciencia y que esto resulte natural en los niños una vez que ellos crezcan.

Como muchas cosas al educar a nuestros hijos, es fundamental ser un ejemplo que ellos puedan imitar. Para ello es imprescindible realizar prácticas sanas con el manejo del dinero y permitir que los pequeños sean testigos. Una buena opción es pagar preferentemente en efectivo cuando ellos están con nosotros y marcar un tope a las compras para que así puedan entender que, una vez que el dinero se acaba, no es posible conseguir todo lo que se desea; justamente por eso es necesario administrarlo, dejar de lado cosas que no son indispensables si la cantidad de dinero que disponemos no es suficiente. El uso de tarjetas de crédito al momento de pagar puede crearles la falsa ilusión de que es la solución al conflicto, sin considerar que pasa a ser un gasto fuera de los límites y que después se debe pagar, saliendo del presupuesto previsto. Durante el crecimiento de nuestros hijos podemos involucrarlos de manera más activa en las compras, enseñándoles la importancia de conseguir buenas ofertas al hacer que nos ayuden a buscarlas y tomarlas en cuenta.

A partir de sus 7 años de edad se les puede proporcionar una mesada. Sin embargo, lo fundamental es que ellos aprendan a dividir ese dinero recibido para que destinen una fracción al ahorro. Funcionará tener una alcancía para almacenarlo y, después de un tiempo considerable, permitirles disponer del dinero para que ellos mismos se percaten de lo que pueden conseguir con el ahorro.

Después de los 12 años, la mesada puede convertirse en un pago. Ya sea que se encuentre un trabajo sencillo por el cual los niños reciban algo de dinero o que comiencen a ganarlo al ayudar en los deberes de la casa. Lo importante aquí es que ellos comprendan que, con esfuerzo, es posible conseguir dinero.

Cuando cumplan 15 años es un buen momento para que se adentren poco a poco al mundo de las finanzas y conozcan los conceptos necesarios para entender este contexto, lo que les permitirá moverse a través de él con seguridad. Esto puede lograrse por medio de la lectura de libros acerca de la materia y que sean propios para su edad, mismos que deben ser más detallados conforme ellos crezcan.

Finalmente, una vez que tengan 18 años, sobre todo si ya tienen algún trabajo con el cual complementen sus estudios, es fundamental que abran en el banco una cuenta de ahorro para tener un mejor control de su dinero. De igual forma es un excelente tiempo para dar un paso más allá y que ellos comiencen a usar una tarjeta de crédito con un monto pequeño. Esto servirá para inculcarlos en el uso responsable de ésta y, sobre todo, en cómo evitar deudas y pagos con intereses que sean mayores a la cantidad de dinero que perciben.

Las primeras lecturas. ¿Cómo fomentar el hábito de leer en los pequeños?

Por Montenegro Editores

La lectura es uno de los mejores hábitos que puedes heredar a tus hijos, no sólo porque hacerlo de forma regular estimula la concentración y la agilidad mental, sino porque favorece la empatía hacia otros y es un excelente método para relajarse y distraerse de las ocupaciones de la vida diaria; sin contar, claro, los estímulos a la imaginación y la creatividad que provoca, sobre todo, en los más pequeños.

Pero ¿cómo inculcárselo a nuestros pequeños para que se vuelva un hábito y un disfrute? Resulta obvio que, al forzarlos a hacerlo e implementarlo más como un deber que como un goce, nunca se obtendrán los resultados esperados, pues esta táctica sólo generará en ellos cierto rechazo a la actividad, como si fuera otra tarea escolar más, e incluso dicho rechazo puede mantenerse hasta la edad adulta. Lo mejor es integrar este hábito poco a poco a sus actividades diarias, dándole un tono de juego y diversión para que ellos puedan tomarlo de esa manera.

No es necesario esperar hasta que los niños aprendan a leer; desde sus primeros meses de edad pueden realizarse diversas actividades con ellos, como leerles en voz alta, mismas que los prepararán para el momento en que sean capaces de tomar un libro por sí mismos y leerlo.

A continuación te brindamos algunos consejos para llevar a cabo la lectura con tus hijos, sobre todo si ellos aún no aprenden a leer. Te servirán para convertir la hora de la lectura en otro momento divertido y recreativo del día, y con eso inspirarles desde los primeros momentos de su vida un hábito que pueda permanecer en ellos por muchos años.

  1. Cuando leas en voz alta, juega con tus voces: crea efectos y sonidos divertidos que acompañen la lectura que realizas. A esto puedes sumarle gestos y movimientos varios con tu cuerpo, así como brindarle diferentes entonaciones a las voces de los personajes.
  2. Mantente pendiente de las reacciones de tus hijos: muchas veces ellos son muy expresivos al indicar si una lectura les gusta o no. Si no la están disfrutando, lo mejor es dejarla a un lado e intentar con una nueva.
  3. Mantenlos cerca de ti cuando leas, incluso déjalos interactuar con el libro de vez en cuando: que lo toquen, que lo tomen, que sean ellos quienes le den la vuelta a la página, etcétera.
  4. Procura indicar con el dedo las palabras que leas: esto les ayudará a darse cuenta de qué es lo que estamos leyendo.
  5. Haz mucho énfasis en las ilustraciones: permite que tus hijos las miren con detalle para que puedan relacionarlas con lo que escuchan y entiendan mejor el contexto de la historia.

 

Y el consejo más importante que podemos brindarte, el cual asegurará el mayor éxito al presente propósito, es que seas constante con las lecturas: llévalas a cabo de manera diaria y realiza sesiones de, por lo menos, 15 minutos.

Redes sociales: todo a su edad

Por Equipo Montenegro

Es una realidad que, conforme la presencia de internet se hace más importante y fundamental en nuestra vida diaria, nuestros hijos estarán cada vez más atraídos, a más temprana edad, a inmiscuirse en ese mundo tecnológico al cual están ya muy expuestos gracias a nuestra propia integración en él. Esto incluye, por supuesto, un aumento de interés por introducirse en el universo de las redes sociales.

En definitiva, las redes sociales no son plataformas a las que los más pequeños deben estar expuestos, pues en general no han desarrollado aún la capacidad para medir las consecuencias y los peligros que, incluso los adultos, pueden encontrar durante su interacción: los pequeños no suelen comprender el sentido de la privacidad y corren el riesgo de exponer información importante que atente contra su seguridad y la de su familia. Además, las redes sociales facilitan el contacto con personas desconocidas que pueden representar un peligro; sin contar, claro, que existe un mayor tránsito de información falsa o incluso sensible que es de muy fácil acceso para ellos. A esto se le suma la tendencia que el uso desmedido de las redes sociales puede generar en los niños ante la falta de interacción social, lo que los predispone a tendencias antisociales, depresión, evasión de la realidad y las responsabilidades, y, por supuesto, perder esos años en los cuales las actividades lúdicas, el juego medido y el aprendizaje son fundamentales para un desarrollo sano.

Las redes sociales tienen restricciones con respecto a qué edad es permitido que una persona pueda crearse un perfil, pero esto no es una medida que en realidad impida que cualquier niño menor a dicha edad límite pueda hacerlo.

Como padres, somos el verdadero filtro que debe frenar que los más pequeños tengan acceso a ellas cuando todavía no tienen la edad para eso; debemos estar atentos al momento en que ellos deseen y busquen inmiscuirse en cualquier red social. Es verdad que no podemos negárselo por completo, pero sí tratar de retrasar el momento lo más que nos sea posible. Una vez eso se vuelva problemático y la interacción sea inevitable, no tenemos más opción que guiarlos en su introducción y enseñarles las herramientas necesarias para evitar la mayor cantidad de peligros que esto implica.

¿Pero qué medidas debemos tomar? A continuación, enlistamos algunos consejos y temas que será necesario hablar con ellos.

  • Crear límites con respecto a horarios y días de uso.
  • Solicitar que el acceso sea únicamente después de que se hayan cumplido tanto las tareas como los deberes en casa.
  • Advertir sobre el peligro de otorgar todo tipo de información, desde datos personales como nombre y ubicación, hasta subir a la red fotografías propias.
  • Prevenir de lo que es interactuar con personas desconocidas para impedir que éstas tengan acceso a los perfiles.
  • Utilizar contraseñas seguras que no deben compartirse con nadie más.
  • Estar al pendiente sobre el tipo de correos y mensajes spam que puedan llegar a ellos, así como advertir y cuidar de las noticias falsas o sensibles que corren por la red.
  • Vigilar el tipo de interacción y relación que los menores tienen con otros, ya sea ellos dedicando mensajes descalificadores a terceros o siendo ellos quienes los reciban de otras personas. Recuerda que el acoso en redes es un hábito que se ha vuelto cada vez más común debido a lo práctico y el factor anónimo que estas redes otorgan a sus usuarios.

Lo más importante es que haya un notable interés de nuestra parte hacia la vida de nuestros hijos y sus actividades. Entablar una vía de comunicación abierta y confiable con ellos nos permitirá acercarnos y estar atentos ante cualquier anomalía sin que los niños se sientan intimidados por nuestro interés. La interacción y participación familiar también es muy importante, e inspirar en ellos la confianza necesaria para que puedan acercarse a nosotros y tomen en cuenta todas las advertencias.

 

 

La agenda escolar

Por Equipo Montenegro

En algunas escuelas, al inicio de cada ciclo escolar, los padres de familia, tutores y estudiantes reciben una agenda escolar que marca todas las actividades programadas para los diferentes grados escolares durante los siguientes meses.

A la rutina diaria se agregan las fechas de exámenes, la entrega de calificaciones, las vacaciones y los días festivos oficiales; además, puede incluir las reuniones programadas con los padres de familia, actividades fuera del plantel (un paseo, excursión, visita a museos, por ejemplo), reuniones de consejo escolar, concursos, ferias, etcétera. De este modo, la organización escolar se verá reflejada en la agenda del plantel.

Este instrumento es relevante para todos aquellos que conforman la comunidad escolar, pero sobre todo es un vínculo de comunicación entre los padres y alumnos con la escuela.

La agenda es informativa. Contribuye a indicar los quehaceres en los que participará cada miembro: si es una reunión de padres de familia, serán éstos y los tutores quienes asistan; si es un simulacro, entonces los alumnos deben estar atentos para que dicha actividad preventiva se lleve a cabo ordenada y eficazmente; si es una convivencia escolar, se buscará la participación activa de profesores, padres de familia, alumnado, personal directivo y  administrativo, e incluso invitados.

La agenda escolar también es formativa, pues debe ser parte de las responsabilidades tanto de los padres de familia como de los alumnos revisar qué corresponde a cada día.

Así, desde casa, el alumno preparará el uniforme o vestimenta correspondiente y estudiará con anticipación, y los padres o tutores anticiparán en su agenda personal la reunión o junta escolar anotada en la semana.

Desde el punto de vista didáctico, para los pequeños la agenda es funcional y útil porque es una manera de aprender los nombres de los días y meses del año. Como objeto, la agenda escolar le permite a los niños de primero de primaria, por ejemplo, conocer cómo están acomodados los cinco días que asiste a la escuela y los dos que descansa.

Conocer qué actividad habrá en la escuela puede reforzar el apoyo en el estudio entre los mismos compañeros de clase, que éstos opten por buscar apoyo con los maestros para reforzar conocimientos, o que los padres respalden a sus hijos antes, durante y después de las evaluaciones. Todo ello llevará a una mejor calidad de la educación personal, grupal y de la institución.

Finalmente, con dicha agenda se puede lograr una mayor identidad entre los miembros de la comunidad escolar, una sinergia de participación en la que cada uno es parte importante para la realización, la colaboración y la difusión de los logros propios y de los compañeros.

Jugando se entiende el lenguaje

Por Equipo Montenegro

Como ya se ha mencionado en entradas pasadas, es importante que como padres nos involucremos en el desarrollo general de nuestros hijos lo más que nos sea posible, pues esto puede resultar determinante para que dicho desarrollo sea beneficioso y se eviten problemas que perjudiquen el desenvolvimiento de los más pequeños en un futuro.

Anteriormente se abordó el tema de la psicomotricidad fina, y ahora nos centraremos en otro aspecto que resulta igual o más fundamental que el anterior: el lenguaje. Éste es el medio por el cual cada persona puede comunicarse con el mundo exterior y expresar sus ideas, sus impresiones, sus deseos y sentimientos. Por ello es demasiado importante que, desde una temprana edad, cada uno aprenda a desenvolverse en el ámbito y se dé a entender de manera adecuada, no sólo con la selección de palabras idóneas, sino que su pronunciación sea precisa y entendible para todos los demás.

Muchos niños suelen tener problemas en su habla, y algunos de ellos mejorarán por sí mismos con el tiempo y la práctica, pero otros tendrán mayores dificultades y podrían desarrollar manías que, ya de mayores, serán más difíciles de contrarrestar. He aquí la importancia de comenzar a apoyarlos desde el momento en que el desarrollo del lenguaje se torna fundamental.

¿Cómo podemos hacerlo? Se sabe que las actividades y los ejercicios lúdicos son los mejores para que los niños aprendan de una manera eficaz, rápida y natural sin que ellos lo noten, y para que no les sea una actividad fastidiosa que deseen abandonar. Además, con ese tipo de juegos se fomenta al mismo tiempo la interacción y convivencia familiar, juegos que son también pilares imprescindibles para el crecimiento emocional de todo niño.

A continuación se enlistan actividades y juegos que puedes realizar con tus hijos para ayudar al desarrollo de su habla, especialmente si ha comenzado a presentar problemas en la pronunciación.

  • Lean juntos en voz alta. Los mejores textos para este propósito son aquellos que sean repetitivos y que rimen, como los poemas. Existen muchos libros que se centran justamente en esto y que le dan un enfoque infantil que los más pequeños pueden disfrutar e imitar con facilidad.
  • Canten juntos. De igual manera, las canciones que mejor funcionan para practicar la pronunciación son aquellas que tienen estrofas repetitivas o hacen uso de onomatopeyas. Por supuesto, existe una gran cantidad de canciones infantiles que serán de bastante ayuda y que son de muy fácil acceso.
  • Jueguen con popotes. Coloca objetos pequeños, ligeros y redondos (como pelotas o pompones) en superficies planas. Después, dale a tus hijos un popote e invítalos a que soplen a través de él para mover los objetos. Puedes crear una pista con meta para instarlos a hacer una competencia de carreras. ¡Eso lo hará más divertido! ¿Y a qué les ayudará este juego? A fortalecer los músculos bucales, claro.
  • Jueguen con marionetas. Hacer hablar marionetas es un apoyo a tus hijos para practicar la articulación. Además de que, al mismo tiempo, crean muy divertidas historias.
  • Pronuncien las vocales. Este ejercicio es sencillo, tus hijos sólo tienen que inhalar lentamente por la nariz y exhalar el aire por la boca al mismo tiempo que dicen cada una de las vocales.

Juegos y manualidades: desarrollo de la psicomotricidad fina

Por Equipo Montenegro

El desarrollo y crecimiento general de los niños, desde su edad más temprana, implica una gran cantidad de aspectos que resultan decisivos para su desenvolvimiento, aprendizaje y reconocimiento del mundo, tanto para su estado actual como para mejorar en un futuro su relación consigo mismo y los demás. Entre estos aspectos, destacaremos uno de los más básicos con respecto al movimiento y uso del cuerpo, el cual nos permite realizar acciones imprescindibles con las que interactuamos con nuestro entorno: la psicomotricidad fina. Pero ¿qué es?

La psicomotricidad fina engloba todos aquellos movimientos, específicamente de las manos y los dedos, que se relacionan con la vista y que necesitan de una gran destreza y dominio para efectuarse. Si bien estas habilidades suelen ser obtenidas de forma natural y espontánea desde los primeros meses y años de vida, inspiradas en la propia curiosidad innata de un bebé por descubrir, explorar, tocar y conocer, se aconseja que como padres le demos a nuestros hijos un pequeño empujón para ayudarlos durante su desarrollo psicomotriz a través de actividades lúdicas que les sean divertidas y atractivas. Éstas no sólo les permitirán adquirir las destrezas que serán fundamentales cuando comiencen a realizar actividades más complejas, mismas que les permitirán una mayor autonomía, sino que pueden fomentar la convivencia en familia y nuestra relación con ellos.

Todo, por supuesto, comienza poco a poco, con ejercicios que se adecuen al desarrollo motriz del cual nuestro hijo es capaz de acuerdo a su edad. Entre más temprano se comience a trabajar con estas actividades, los resultados y la evolución serán más satisfactorios.

Algunos de los ejercicios y juegos que los expertos recomiendan son los siguientes.

 

Movimientos con las manos

  • Tocar las palmas entre sí, primero con movimientos libres y después siguiendo un ritmo. Podemos ser nosotros quienes marquen dicho ritmo para que nuestro hijo nos imite.
  • Sujetar objetos y realizar juegos de equilibrio en las palmas de las manos.
  • Con acompañamiento de canciones infantiles, realizar gestos con las manos.
  • Sobre arena, tierra o agua, realizar trazos libres y dibujos.
  • Mover ambas manos y muñecas en varias direcciones. Para esto, pueden realizarse bailes y coreografías sencillas en las que los movimientos más importantes sean con las manos.
  • Juegos de mímica, especialmente para imitar movimientos de animales u objetos con las manos.
  • Abrir una mano mientras se cierra la otra, variando la velocidad al hacerlo. Puede tomarse como un reto para que nuestro hijo lo logre lo más rápido posible.

 

Movimientos con los dedos

  • Similar a los ejercicios con la mano, realizar movimientos varios, ya sea abriendo y cerrando los dedos, juntarlos y separarlos. Todo puede comenzar con movimientos libres, pero después puede seguirse un ritmo, marcado por nosotros o por una pieza musical.
  • Golpetear con los dedos en alguna mesa tratando de imitar un ritmo.
  • Colocar las manos sobre la mesa y levantar uno a uno los dedos.

 

Movimientos relacionados con la vista

  • Jugar a lanzamiento de objetos y tiro al blanco.
  • Realizar acciones repetitivas como enroscar y desenroscar tapas y tuercas, abrochar y desabrochar botones, atar y desatar cordones, etcétera.
  • Manipular objetos pequeños, como lentejas, botones, frijoles, etcétera.
  • Realizar figuras con plastilina.
  • Barajar cartas.
  • Perforar dibujos.
  • Usar tijeras.
  • Doblar y rasgar papeles.

 

En todas estas actividades, el propósito es acompañar a nuestros hijos al realizarlas, mostrándoles con ejemplos cómo deben hacerse y siempre dándoles un tono de juego que sea agradable. Además, conforme su destreza mejore, y tanto los movimientos como las acciones les sean más naturales y sencillas, se pueden llevar a cabo actividades que combinen varias a la vez, por ejemplo: realizar figuras de papel u otros materiales en los que deban dibujar, doblar, cortar, pegar, manipular objetos pequeños, etcétera.

En internet se encuentran fácilmente diversos ejemplos de manualidades, así como en nuestra página de Facebook, en la que compartimos de manera habitual varias opciones.

Lo importante es que apoyemos a nuestros hijos con su desarrollo, al mismo tiempo que compartimos momentos de calidad con ellos.

Cómo mejorar la lectura compartida en clase

Por Equipo Montenegro

 

Ya seas padre, maestro o tutor, todos estamos llamados a participar de la creación del hábito lector en los más pequeños.

En algunas ocasiones podemos fungir como Lectores Voluntarios que asisten a las aulas para compartir unos minutos con los chicos mientras leemos algún relato o libro. Para ello, es frecuente que actuemos con base en nuestros instintos o busquemos en internet (¡Hola!, si llegaste aquí de eso modo) información que nos ayude a ofrecer una mejor experiencia a nuestros pequeños en la lectura compartida.

La lectura en la escuela tiene sus momentos, sus estrategias y sus modalidades. Y si quieres subir un peldaño tu calidad como lector invitado a las clases de tu hijo, o como maestro quieres mejorar la actividad de lectura, hoy te vamos a hablar de los momentos de lectura en las aulas y cómo sacarles provecho.

Para iniciar debemos saber cuáles son los momentos y cómo se dividen:

  1. Antes de leer.
  2. Durante la lectura.
  3. Después de leer.

Cada uno tiene sus características que a continuación te detallamos, añadiendo algunas sugerencias.

 

1. Antes de leer

-Incita a la lectura.

Consejos:

  • Diles por qué elegiste la lectura.
  • Dales un anticipo de lo que encontrarán en la lectura.
  • Pregúntales sobre sus conocimientos en el tema.
  • Ten previo conocimiento del vocabulario que usarás durante la lectura.

 

2. Durante la lectura

-Relaciona la lectura con el libro.

Consejos:

  • Usa técnicas para involucrar a los niños, como gestos y modulaciones de voz.
  • Si es un libro ilustrado, muéstraselos para que relacionen imagen y texto.
  • Si te equivocas, ¡no hay problema! Rectifica y comparte la corrección.

 

3. Después de leer

-Afirma la comprensión del texto.

Consejos:

  • Haz una recapitulación de la lectura.
  • Relee algunos contenidos, pueden ser los favoritos de los pequeños.
  • Invítalos a compartir experiencias o emociones personales relacionadas con el texto.
  • Pregúntales su opinión sobre el texto y cómo lo aplicarían en su vida.

 

Estamos seguros de que la próxima vez que leas frente a los niños, siguiendo estos consejos y conociendo las etapas de lectura en la escuela, los atraparás con tu texto.

No te pierdas una segunda entrada en la que te compartiremos otras estrategias para seguir mejorando tu papel como Lector Voluntario.