Mes: enero 2019

Disciplina en el aula de clases

Equipo Montenegro

Resulta primordial mantener la disciplina entre tus alumnos, pues cuando esto se logra, en la mayoría de los casos, se produce un ambiente propicio para que el aprendizaje y la participación se lleven de manera sana y natural en el aula de clases. Sin embargo, es también uno de los más grandes retos a los que cualquier maestro se enfrenta en su profesión.

Hay que tener claro que la indisciplina no siempre es causada por la actitud del alumno –ya sea por problemas de hiperactividad, déficit de atención o aprendizaje–, también puede ser causada por poco entendimiento entre el maestro y sus estudiantes, así como por la implementación de una metodología que no es adecuada para las necesidades de la clase.

Si se tiene a cargo un grupo con fallas de disciplina, el primer paso para contrarrestar esto y solucionarlo es identificar el punto en que la comunicación no se lleva de manera adecuada, y si es que existen necesidades que como maestros no nos hemos planteado resolver.

Basta con mirar la actitud que toman nuestros alumnos para poder comprender si nuestros métodos de enseñanza no son los indicados para captar su atención, si hay una actitud negativa y propensa al fracaso por su parte, si la indisciplina deriva de ciertos estudiantes a causa de problemáticas que provengan fuera del salón o si acaso los alumnos llevan al límite las reglas para comprobar si las amenazas por indisciplinas se cumplen o no. Por parte del maestro puede haber un detonante en la actitud y su autoridad, lo cual influye negativamente en sus alumnos; por otro lado, la organización de la clase (o la falta de) da pie a que se propicien momentos en los cuales se pueda perder el control; o bien, no se ha diseñado de manera adecuada el paso de una actividad a otra.

Entre las variadas estrategias para resolver estos conflictos, se sugiere identificar cuál es la actitud que prolifera en el salón, si acaso ésta es mayormente extrovertida o introvertida. En caso de ocurrir lo primero, funcionará crear actividades cuyos mecanismos de activación se enfoquen en la creación de equipos, al igual que actividades que motiven las relaciones sociales y la participación conjunta. En cambio, al tratarse del segundo caso, es mejor evitar dichas actividades, pues estos alumnos pueden sentirse intimidados y perderán el interés fácilmente. Para ellos es ideal optar por actividades que se desarrollen de forma individual.

Es importante conocer también cuáles son los problemas y detonantes que se repiten con mayor regularidad para así poder actuar. Además, siempre intenta mantener una buena predisposición hacia tus alumnos y evita clasificarlos por malas actitudes o acciones que hayan tenido con anterioridad; enfócalos para que puedan mejorar y ayúdalos a crear un concepto positivo de ellos mismos.

De igual forma, empatiza con sus necesidades y aptitudes para proveerlos con actividades que se adecúen a ellos. Trata de ponerte en su lugar y comprender sus conflictos, creando un ambiente amigable que los estimule. Sobre todo, no hagas uso de amenazas poco prácticas que no podrás llevar a cabo. Para este propósito, procura dejar claro cuáles son las reglas y los límites dentro del salón, sin que éstos sean excesivos, para que los estudiantes puedan asimilarlos y recordarlos de manera más fácil. Asimismo, evita la monotonía y la rutina, puedes variar la dinámica de la clase según las necesidades de los alumnos y su propio ritmo de aprendizaje.

Lo más importante es que siempre transmitas confianza en ti mismo y en las enseñanzas que impartes. Sé consciente de lo que ocurre en el aula y tus alumnos para identificar conflictos internos que puedan atentar contra la disciplina del salón. Para esto, procura moverte por toda el aula y mantener un contacto visual directo con tus alumnos. Sé puntual y disciplinado, cumple tanto con tus palabras como con tus promesas, y no permitas que haya espacios prolongados sin actividad que den pie al desorden. Ante todo, no hagas comparaciones entre tus alumnos para evitar hostilidad entre ellos, y planifica de forma adecuada tu clase, siempre atento a las eventualidades que puedan cambiar el rumbo.