Asertividad infantil, qué es y cómo fomentarla (y por qué)

Por Equipo Montenegro

 

Podemos enseñar a nuestros hijos a ser educados, pero si realmente queremos prepararlos para vivir en una sociedad más diversa y hacerlos ciudadanos responsables de un nuevo orden social sin discriminación, lo que tenemos que enseñarles es el arte de la asertividad.

La asertividad los ayudará a expresar su propia opinión de manera respetuosa y clara al mismo tiempo; la asertividad es una característica que si es bien empleada por los pequeños, podrán tanto salir de aprietos como conseguir mejores puestos de trabajo en el futuro. Incluso en su infancia, la asertividad les puede ayudar a construir mejores relaciones con sus amigos, maestros y familia, enriqueciendo su experiencia vital.

Pero antes de ver cómo podemos cultivar este don social, debemos repasar brevemente qué entendemos por asertividad. Definida por los psicoterapeutas como “la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento”, la asertividad se define también como opuesta a otros dos comportamientos posibles en sociedad: la agresividad y la pasividad.

Aquí cabe resaltar que los niños son, por naturaleza, asertivos, pero que el problema viene cuando crecemos y buscamos aceptación por encima del bien común, que sólo llega cuando todos los intereses son representados y valorados.

Por ello te recomendamos estudiar los tres tipos de comportamiento que pueden desarrollar tus pequeños, para que identifiques en cuál se está desenvolviendo.

– Niños de estilo pasivo: actúan sin defender sus intereses ni sus objetivos ni sus emociones. Al no mostrar sus opiniones o desacuerdos, la gente suele aprovecharse de ellos.

– Niños de estilo agresivo: actúan sin tener en cuenta los sentimientos de los demás. Amenazan, insultan, pelean o gritan, creen tener razón siempre y suelen ser rechazados por la gente.

– Niños de estilo asertivo: actúan respetándose a ellos mismos y a los demás. Es adecuada su forma de expresarse, son correctos, coherentes, completos, claros, sinceros y concisos. Son personas que suelen ser aceptadas en los grupos y en las relaciones sociales, ya que emocionalmente no están en deuda con nadie.

Conducir a los niños por el camino de la asertividad es reflejar en sus conductas diarias una apuesta por la formación integral de los pequeños, no sólo en el civismo, sino en una cultura de la tolerancia a la diversidad y la responsabilidad social. Por esto, te presentamos dos actividades que puedes llevar a cabo para cultivar la asertividad en tus hijos.

 

El buzón de sentimientos

Este juego ayuda al niño a expresar lo que siente de forma adecuada. ¿Por qué no poner un “buzón de sentimientos” en casa en el que expresemos cómo nos ha hecho sentir una situación? Durante el fin de semana podemos leer todos los mensajes, y así nuestro hijo podrá expresar cómo le hizo sentir esa situación en concreto. Por ejemplo: “Yo me sentí mal cuando mi hermano no me dejó jugar con sus amigos”. En caso de que no pueda escribirlo, puede dibujarlo. El objetivo es que todos empecemos diciendo: “Yo me sentí… cuando…”.

 

Lo bueno y lo malo

Otra forma de manifestar nuestros sentimientos es hacer el juego de los 5 minutos buenos y malos. Es tan sencillo como reunir a la familia un ratito cada día para que todos podamos platicar cómo nos ha ido en el día: lo que nos ha gustado y lo que no nos ha gustado en lo absoluto. El único requisito será que nos miremos a los ojos.

 

Con estas actividades y consejos podemos fomentar la asertividad como herramienta de crecimiento, ¿qué opinas? ¿Has aplicado alguna otra actividad? Cuéntanos cómo fomentas tú la asertividad.

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