Mes: Septiembre 2017

Sí, puedes educar con la televisión… sólo involúcrate más

Si naciste en los setenta u ochenta del siglo pasado y ya eres padre, recordarás que las caricaturas que veíamos no solían ser tan educativas como los productos que actualmente existen. Ni estaban tan especializados.

Estamos hablando de series animadas como los Thundercats, los Halcones Galácticos, Voltron, Mazinger Z, Candy Candy, Heidi, Remy, Los Snorkels, Los Rescatadores o Don Gato y su Pandilla. El día de hoy nos parecen muy inocentes pero algunas de esas series tienen secuencias realmente violentas que aún hoy necesitan un adulto que guíe a los niños más pequeños durante su consumo. Nada que ver con las series hechas especialmente para preescolares que abundan en la televisión por cable en México. Son caricaturas diseñadas para enseñar habilidades matemáticas básicas como Equipo Umizoomi, o manejo de emociones como Daniel Tigre, u otros idiomas como Ni Hao, Kai-Lan.

Definitivamente, si lo buscas, hay suficiente programación como para que la también llamada “Caja idiota” sea más interesante. Pero para muchos padres, la pregunta persiste: ¿puedo educar a mis hijos con la televisión?

La respuesta es sí, pero debes ser proactivo y acompañar a tus hijos a formarse hábitos sanos de consumo televisivo. Aquí algunas recomendaciones:

 

  1. La televisión educa.

Como lo han demostrado los investigadores de la conducta, la televisión impacta en las habilidades futuras de los niños como estudiantes, haciendo que puntuen más alto en algunas actividades escolares relacionadas con lo sensorial, pero también genera una forma de aprendizaje “menos ordenada” que el esfuerzo de leer un libro.

Por eso los expertos en pedagogía recomiendan un balance entre la lectura de libros y el tiempo de televisión. “No hay que olvidar que en la televisión tiene más prioridad el pensamiento asociativo y primario versus el pensamiento reflexivo, lógico o racional. En este sentido, se dice que genera un discurso diferente”, dice Concepción Medrano en su artículo “El poder educativo de la televisión”.

 

  1. Todo con medida.

Ahora bien, la televisión, como todos los consumos que están disponibles para nuestros hijos, necesita ser administrada con tacto para que tenga un efecto benéfico en lugar de dañino en su desarrollo. En México se especula que los niños pasan un promedio de 2 a 4 horas viendo televisión, y lo ideal de acuerdo a los expertos en desarrollo infantil es unos 60 o 90 minutos diarios.

Como hábito, también es importante establecer cuándo y a qué hora se hará consumo de la televisión, así como las acciones que se deben realizar previa y posteriormente a ese tiempo. Usarlo como un premio o castigo resulta en un mayor apego al aparato, por lo cual es mejor dejarlo como algo irrelevante. Algunos sustitutos de entretenimiento son escuchar música, realizar actividades creativas, frecuentar juegos físicos y tradicionales, así como videojuegos, mismos que también han de consumirse de acuerdo a la edad y en cantidades de tiempo moderadas.

 

  1. Cuida lo que consumes.

Como ya hemos platicado, hay un menú amplio de series animadas aptas para los peques. Canales como Baby Tv, Discovery Kids, Disney Jr. y Nick Jr. transmiten contenido pensando en edades preescolares y de primera infancia que te ayudarán a entretener y reforzar (ojo: reforzar, no susitutuir) la educación social y mental de tus hijos. Conoce su programación y ve junto con ellos algunas historias, así sabrás aprovechar las herramientas que proveen series como Bubble Guppies o Equipo Umizoomi para las habilidades lógico-matemáticas; además, convivirás con tus hijos. También podrás ver para que edades están recomendadas las series animadas, y entender cuándo son apropiadas para ellos.

Otro punto de mucho cuidado es que hay muchas series animadas para adultos, así que conocer la oferta te ayudará a evitar aquel terror que sentían nuestros padres cuando llegó South Park a nuestra vida.

Acerca a tus hijos a la lectura

Hacer que los chicos se interesen en la lectura de libros análogos puede ser todo un reto. Y si tomamos en cuenta que investigaciones realizadas en Estados Unidos por neurólogos afirman que el cerebro moderno ha reducido su capacidad de atención a unos cinco minutos ininterrumpidos (cuando hace 50 años el promedio era de 21), estamos ante un reto incluso mayor. Pero, como padres, tenemos la capacidad no sólo de formar a un lector, sino a un promotor de la lectura en cada hijo.

Una de las lecciones más valiosas que el promotor de la lectura y ensayista Juan Domingo Argüelles comparte de sus décadas de trabajo en la promoción de la lectura, es hacer del libro un “juguete más” para los más pequeños. Un “cuidado, no toques los libros”, dicho en un tono severo o admonitorio puede resultar en toda una vida alejada de los libros. Claro, no te pedimos que dejes esa copia autografiada al alcance de tu preescolar, ya que ellos están explorando el mundo y lo que tocan lo transforman, lo hacen propio y lo adoptan.

Así que un gran primer paso para acercar a tus hijos a la lectura es integrar el libro a su vida cotidiana. Hay libros para preescolares para los cuales no se requieren habilidades de lecto-escritura. Libros para el baño, con imágenes o sonidos, así como de texturas, son ideales para los bebés desde los 6 meses hasta niños con 4 o 5 años.

Para los que ya comienzan a aprender, hay muchas opciones de libros de lectura con textos breves, en letras grandes e historias que desarrollan sus habilidades de comprensión y refuerzan las de exploración del mundo. Estos libros deben contar también con el apoyo de los papás, incluso hay historias especiales para la hora de dormir.

Ahora, para los niños de 9 a 14 años existen muchas colecciones de cuentos o relatos con una mayor extensión y con temas que hablan sobre sus experiencias o invitan a la imaginación. Es importante, en esta etapa, reforzar en ellos la identidad como lectores a través de promover su propia biblioteca. Crear un espacio especial para la lectura en su cuarto o en casa refuerza su apego a la actividad.

Otra gran oportunidad para acercar a tus hijos a la lectura son los cuenta-cuentos. Pueden ser profesionales de la promoción, como en varias ciudades del país existen, o familiares especialmente buenos para contar historias. En diversas bibliotecas públicas hay ciclos de actividades de promoción de la lectura, acércate a la tuya.

Algo que hará que tus hijos definitivamente sientan afecto por los libros y la lectura es el ejemplo. Si ellos te ven con un libro entre las manos, perdido en su lectura, no tengas duda, se engancharán a la lectura.

Así que, resumiendo, puedes acercar a tus hijos a la lectura con las siguientes actividades:

  1. El libro como juguete (adecuado a su edad).
  2. El libro como tiempo compartido con papás.
  3. El libro como actividad lúdica (con cuenta-cuentos y actividades).
  4. El libro como parte de su identidad (a través de espacios propios).
  5. El libro como algo familiar (predicando con el ejemplo).