5 métodos para educar en la responsabilidad mediante la autoevaluación

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Comprobado por pedagogos, recomendado por la agencia para la infancia de la ONU (Unicef), la evaluación completa el ciclo de aprendizaje al educar en la responsabilidad y brindarle al profesor un panorama psico-educativo de sus pupilos

 

Como todo lo que tiene un impacto duradero en la vida, la autoevaluación escolar, más que un instrumento de medición es un estilo de vida. Implementar y conocer la diferencia implícita en ello ofrece al docente y al alumno una vía a la vez natural y perdurable para reforzar constantemente no sólo los conocimientos, sino la habilidad de aprender a aprender.

“El proceso de autoevaluación genera espacios para tomar conciencia del estilo de liderazgo imperante en la organización; la cultura y el clima social escolar; el grado de satisfacción de sus docentes y directivos, y para explicitar conflictos interpersonales que yacen sumergidos o ignorados”, concluyen los chilenos Gracia Navarro Saldaña y Jorge E. Jiménez en su estudio sobre la Autoevaluación como herramienta para la Universidad de Concepción (Chile).

Pero otros investigadores también han confirmado que alentar en los alumnos y cuerpo docente la reflexión sobre sus desempeños académicos “es la estrategia por excelencia para educar en la responsabilidad y para aprender a valorar, criticar y a reflexionar sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje individual” (Calatayud, 2002; 1999).

 

Los cinco métodos avalados por la Unicef

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 1. Bloc de autoevaluación

Se trata de una actividad en la que el estudiante evidencia los esfuerzos realizados, la valoración del trabajo conseguido (¿qué sabía?, ¿cómo lo he aprendido?, ¿qué sé yo ahora?) en relación a contenidos tanto del ámbito conceptual, de procedimiento y de actitud, cuáles han sido las mejores ideas, los logros conseguidos en los distintos ámbitos de conocimiento.

 

2. Hoja de Plan Semanal

El objetivo de esta actividad es motivar al alumno para que sea responsable de sus acciones. Él sabe que tiene una semana para realizar determinadas actividades y él mismo ha de responder de su realización.

 

3. Herramientas elaboradas por el profesor

Se trata de actividades que el docente diseña con el objeto de evaluar y comprender cómo el alumno va consiguiendo los aprendizajes. Para ello se elaboran cuestionarios, listas de control, escalas de estimación, protocolos, etcétera, para recoger las informaciones relevantes sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje realizado.

 

4. El diario del estudiante

La reflexión sobre el diario permite detectar problemas, hacer explícitas las concepciones y posibilitar mejoras en el proceso. Desde nuestro punto de vista, el diario es uno de los instrumentos más útiles para llegar al conocimiento, análisis, comprensión y valoración del proceso de enseñanza y aprendizaje que realiza el estudiante, así como también para conocer y respetar el ritmo de aprendizaje de cada uno de ellos.

 

5. El portafolio del estudiante

El portafolio es una colección de trabajos, actividades, etcétera, que el alumno ha realizado durante un curso. Pero quizás lo más importante de esta selección de actividades radique en que éste ha de estar compuesto por aquellas actividades que han permitido al discente[1] tanto la posibilidad de valorarse más a sí mismos, como de sentirse más seguros de sí mismos.


[1] Estudiante o persona que recibe enseñanza.

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