El ABC para relajarse en vacaciones

Relajarse en vacaciones, Montenegro Editores

Existe una creencia arraigada en la sociedad de que la carga laboral puede medirse en horas. Pero el trabajo de los maestros, al igual que el de otros educadores y tutores, también conlleva un desgaste emocional e intelectual que suele quedarse con nosotros aún en periodos de descanso.

En Montenegro queremos echarte una mano para que las inminentes vacaciones te sean provechosas por completo, y por ello te proponemos algunas técnicas para relajarse de verdad en vacaciones.

 

A) Alarga las mañanas.

Aunque seas profesor en una escuela o colegio vespertino, estamos seguros de que tu rutina te lleva a levantarte temprano. Con los chicos de descanso, lo primero que tienes que hacer para romper con la rutina de trabajo e iniciar una de descanso es… comenzar más tarde.

 

B) Date gusto.

Empezar más tarde tu día no significa que no tendrás el tiempo suficiente para cocinarte. ¡Todo lo contrario! Podrás tener el tiempo para prepararte tu comida favorita u ordenarla para comerla en casa. Esto puede ser tan sencillo como llenar el refrigerador antes de tus vacaciones, así no tienes que preocuparte por ir al supermercado.

 

C) Actívate, relajándote.

Suena a un sinsentido, pero no lo es tanto. Programa tiempo en tus vacaciones para realizar meditación, yoga o simplemente corriendo, caminando o viendo una película en la comodidad de tu sillón… es importante que tu mente no se sature.

Relajarse en vacaciones

Otras recomendaciones

Además de estas tres esenciales tareas, también puedes organizar tus vacaciones, así no perderás estructura ni tampoco dejarás de relajarte. También intenta abandonar la tecnología (tabletas, smartphones, computadora) al menos durante la mayor parte del día, apartando un tiempo (breve) para usarla. No te estreses.

Y, al final, pero no menos importante, aparta un par de días para ponerte al tanto de tu regreso a la actividad. Así sabrás que estás casi de regreso y tu mente se alistará sin tanto estrés.

Cuéntanos qué otras técnicas usarás o has usado en vacaciones anteriores. ¡Queremos leerte!

El aporte de la disciplina a la vida académica

Disciplina, #MontenegroEditores

Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, es un hábito.
—Aristóteles

 

La trampa de la sobrevaloración del talento

El avance en el ámbito escolar, como en los demás ámbitos de la vida, no se reduce a un solo factor —como a una capacidad cognitiva o un coeficiente intelectual privilegiado—. Es la suma de muchos factores, desde todos los contextos de un alumno, lo que al final impacta en su desempeño escolar. Fomentar tanto la disciplina como los hábitos de estudio en nuestros niños, desde edad muy temprana, trae grandes beneficios así como un gran impacto a su vida académica y, de paso, a la personal.

Más que sólo un cerebro dotado

En un estudio de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos, investigadores del Centro de Psicología Positiva decidieron medir la auto-disciplina de estudiantes para analizar su efecto en el nivel de desempeño de los mismos, pues con evidencia de una gran variante de desempeños con niños que comparten el mismo coeficiente intelectual (IQ), se obliga a buscar la influencia de fortalezas no-intelectuales[1] (e.g., motivación, autodisciplina) en los rendimientos académicos altos. De acuerdo a sus resultados, “adolescentes altamente auto-disciplinados sobrepasan el desempeño de sus pares más impulsivos en cada variable de desempeño académico, incluidas calificaciones en boletas, resultados de pruebas estandarizadas de logros, admisión a preparatorias competitivas y asistencia”[2]. Entre algunos de los aspectos observados que afectaron los resultados de los estudiantes, están las horas dedicadas a las tareas, horas dedicadas a ver televisión (inversamente) y la hora en la que los estudiantes iniciaban sus deberes escolares en casa.

Los beneficios de la disciplina distan de ser exclusivamente en el plano inmediato. Otros investigadores, como Mischel y sus colaboradores, mostraron -a inicios de los años 90- que una mayor habilidad para posponer la gratificación (prima hermana del autocontrol) a los 4 años de edad, se relacionaba con una mayor funcionalidad académica y social más diez años después [3].

Sobra mencionar que fomentar la auto-disciplina en nuestros hijos desde pequeños les traerá beneficios más allá de los observables en un plano estrictamente escolar e inmediato, como los ya mencionados líneas atrás, además de otros como desarrollar y expandir los tiempos de concentración, crear hábitos de orden y fortalecer habilidades de administración del tiempo, además de mitigar el estrés y la ansiedad que pueden generar la poca preparación ante un reto escolar.

Cómo ayudarlos en la construcción de buenos hábitos de estudio

Un dato que puede ser importante al incorporar o llevar a cabo por primera vez algunas de las herramientas y/o sugerencias que nos mencionan especialistas en la entrega de Tips para estudiar de la Guía de Padres de Montenegro, es aquel sobre los periodos de tiempo de estudio sugeridos según la edad de cada niño. Así podemos tener un parámetro que nos ayude a balancear el tiempo que es ideal que estudien al día, sin que se vuelva demasiado. Información que va muy de la mano con los tiempos aproximados de concentración según el grado escolar que también se exponen en la Guía. Con esta información podremos armar estrategias para cada uno de nuestros niños, pues, en efecto, y como de seguro lo intuías, las cargas de tiempo dedicado al estudio y lo que verdaderamente puede durar un niño en completa concentración, van a variar según su edad. Así mismo variará idealmente lo que podemos exigir a cada niño.

Dentro de algunas de las sugerencias que se proponen para ayudar a que los niños estudien mejor, están el llevar un registro de objetivos que se evaluarán, tener a la vista las próximas tareas a cumplir, compensar a los niños con estímulos verbales, físicos o emocionales cada que alcanzan sus logros establecidos; además de las maneras en las que es mejor que intervengas: ofrecerles explicaciones que permitan al niño realizar su tarea, sin realizarla por él, u ofrecerles ejemplos nuevos o distintos cuando no pueden resolver un ejercicio.

Herramientas muy importantes como la creación de horarios o planeaciones semanales que integren los distintos ámbitos de la vida de un niño, cuidando que exista siempre un equilibrio sano entre esparcimiento y deberes, así como el establecimiento de un espacio y ambiente verdaderamente óptimos para el estudio, son algunos recursos que se detallan en esta Guía, y que encontrarás de mucha utilidad. Todo esto lo podrás consultar y descargar completamente gratis desde el portal oficial de Montenegro, en la sección Padres, y esperamos que, así, tu niño empiece a apropiarse de buenos hábitos de estudio que lo lleven a desarrollar muchas otras habilidades que le beneficiarán a lo largo de su vida.


[1] Duckworth, Angela L., y Seligman, Martin, E.P. Self-Discipline Outdoes IQ in Predicting Academic Performance of Adolescents. Positive Psychology Center, University of Pennsylvania. 2005. [Revisado en https://www.sas.upenn.edu/~duckwort/images/PsychologicalScienceDec2005.pdf]
[2] Ídem.
[3] Mischel et ál. en Duckworth y Seligman, Op. cit.

5 métodos para educar en la responsabilidad mediante la autoevaluación

autoevaluación

Comprobado por pedagogos, recomendado por la agencia para la infancia de la ONU (Unicef), la evaluación completa el ciclo de aprendizaje al educar en la responsabilidad y brindarle al profesor un panorama psico-educativo de sus pupilos

 

Como todo lo que tiene un impacto duradero en la vida, la autoevaluación escolar, más que un instrumento de medición es un estilo de vida. Implementar y conocer la diferencia implícita en ello ofrece al docente y al alumno una vía a la vez natural y perdurable para reforzar constantemente no sólo los conocimientos, sino la habilidad de aprender a aprender.

“El proceso de autoevaluación genera espacios para tomar conciencia del estilo de liderazgo imperante en la organización; la cultura y el clima social escolar; el grado de satisfacción de sus docentes y directivos, y para explicitar conflictos interpersonales que yacen sumergidos o ignorados”, concluyen los chilenos Gracia Navarro Saldaña y Jorge E. Jiménez en su estudio sobre la Autoevaluación como herramienta para la Universidad de Concepción (Chile).

Pero otros investigadores también han confirmado que alentar en los alumnos y cuerpo docente la reflexión sobre sus desempeños académicos “es la estrategia por excelencia para educar en la responsabilidad y para aprender a valorar, criticar y a reflexionar sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje individual” (Calatayud, 2002; 1999).

 

Los cinco métodos avalados por la Unicef

autoevaluación

 1. Bloc de autoevaluación

Se trata de una actividad en la que el estudiante evidencia los esfuerzos realizados, la valoración del trabajo conseguido (¿qué sabía?, ¿cómo lo he aprendido?, ¿qué sé yo ahora?) en relación a contenidos tanto del ámbito conceptual, de procedimiento y de actitud, cuáles han sido las mejores ideas, los logros conseguidos en los distintos ámbitos de conocimiento.

 

2. Hoja de Plan Semanal

El objetivo de esta actividad es motivar al alumno para que sea responsable de sus acciones. Él sabe que tiene una semana para realizar determinadas actividades y él mismo ha de responder de su realización.

 

3. Herramientas elaboradas por el profesor

Se trata de actividades que el docente diseña con el objeto de evaluar y comprender cómo el alumno va consiguiendo los aprendizajes. Para ello se elaboran cuestionarios, listas de control, escalas de estimación, protocolos, etcétera, para recoger las informaciones relevantes sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje realizado.

 

4. El diario del estudiante

La reflexión sobre el diario permite detectar problemas, hacer explícitas las concepciones y posibilitar mejoras en el proceso. Desde nuestro punto de vista, el diario es uno de los instrumentos más útiles para llegar al conocimiento, análisis, comprensión y valoración del proceso de enseñanza y aprendizaje que realiza el estudiante, así como también para conocer y respetar el ritmo de aprendizaje de cada uno de ellos.

 

5. El portafolio del estudiante

El portafolio es una colección de trabajos, actividades, etcétera, que el alumno ha realizado durante un curso. Pero quizás lo más importante de esta selección de actividades radique en que éste ha de estar compuesto por aquellas actividades que han permitido al discente[1] tanto la posibilidad de valorarse más a sí mismos, como de sentirse más seguros de sí mismos.


[1] Estudiante o persona que recibe enseñanza.

Apoyo familiar en la vida escolar de los niños

Apoyo familiar, #SoyMaestroMontenegro

El efecto del apoyo familiar

A pesar de que existe una variedad de resultados en distintos estudios realizados, en general, la participación de los padres (el apoyo familiar) en la vida académica de los niños es considerada un medio por el cual las escuelas mejoran los logros de los niños que tienen un desempeño bajo[1]. El efecto del involucramiento de los padres en el desarrollo escolar de los niños tiene que ver con su función de enlace o puente entre los dos contextos principales en los que se mueve el niño: la escuela y el hogar. Los teóricos de psicología del desarrollo Urie Bronfenbrenner —teoría de los sistemas ecológicos del desarrollo infantil— y Stephen Ceci —experto en el desarrollo de la inteligencia y la memoria— lo explican bajo un marco ecológico: “los contextos del hogar y la escuela (…) son microsistemas autónomos, y la participación parental es conceptualizada como un mesosistema, que está configurado por las interacciones entre los microsistemas clave”[2]. De este modo, los padres son un agente importante en la vinculación de los dos contextos principales en la vida del niño y, por tanto, en los aprendizajes que se mueven y logran entre ambas esferas.

Aunque cada contexto ofrece ambientes de aprendizaje distintos, juntos interactúan para ofrecer una influencia muy fuerte. Para investigadores como Berger, El Nokali, Bachman y Votruba-Dzral, la participación de los padres es entendida como el producto de la interacción de las influencias en los escenarios de la escuela y el hogar al proveer continuidad entre los dos ambientes. La continuidad es justamente clave al contemplar la función y relevancia de nuestra participación en la vida escolar de nuestros niños.

No es de sorprender, entonces, que la participación de los padres en la educación de sus hijos sea tan solicitada y motivada por docentes, proveedores de educación y cuidados infantiles, investigadores, etcétera.

 

Las distintas formas del involucramiento de los padres

Queda clara la importancia de la participación de los padres —con base en su función—, pero ¿de qué forma se da? Según Berger y sus colaboradores, en un estudio para evaluar el impacto de la participación de los padres en el desarrollo académico y social de los niños, incluso actitudes y acciones pequeñas pueden llevar a efectos positivos para el desarrollo del niño. Argumentan, por ejemplo, que si los padres están al tanto de las metas instruidas por el maestro, éstos pueden proveer los recursos y el apoyo en el hogar para esos aprendizajes proyectados. El sólo estar informados de lo que se quiere lograr desde el actuar de los docentes, puede hacernos más vigilantes y proactivos del logro de ciertos objetivos.

Además del aspecto académico, según estos investigadores, el efecto del involucramiento de los padres también se da en el ámbito del desarrollo social. Los valores y actitudes cultivados y practicados en casa pueden facilitar el desarrollo de enfoques disciplinarios consistentes, mismos que atraviesan tanto la esfera del hogar, como la escolar. Existe evidencia acumulada que sugiere que este tipo de prácticas parentales están asociadas con un éxito académico mayor en los grados iniciales[3].

 

Efectos en lo académico

Berger y sus colaboradores encontraron evidencia en literatura previa (por ejemplo, Fan y Chan [2001]) de asociaciones positivas entre el involucramiento de los padres de familia y los logros académicos en preescolar, en específico en una variedad de habilidades de aprendizaje y académicas, como la motivación por logros, la persistencia en la conclusión de tareas y la capacidad de comprensión de vocabulario.

 

Qué puedo hacer para apoyar a mi hijo en su vida escolar

Como padres, hay muchas cosas (pequeñas y grandes) que podemos hacer para ayudar a nuestros hijos a alcanzar sus logros escolares. Desde situaciones informativas, como conocer el programa de estudios que se lleva en la escuela, al igual que los temas y fechas en los que serán tratados, a aquellas de mayor participación presencial, como asistir a las juntas escolares y dedicar tiempo para supervisar y ayudar en la realización de sus tareas en casa. Hay muchas acciones o ajustes en nuestras rutinas que podemos realizar que sólo inician con una actitud de responsabilidad e interés por estar presentes lo más posible en el ámbito educativo de nuestros hijos.

Esto y más consejos, e información concisa sobre el tema de la importancia de la familia en el desarrollo escolar de los niños, y cómo llevar a cabo dicha participación, en la Guía de Padres de Montenegro, disponible de forma gratuita desde la sección de Padres de nuestro sitio oficial.


[1] Berger en El Nokali, Bachman y Votruba-Drzal.

[2] El Nokali, N. E., Bachman, H. J., & Votruba-Drzal, E. (2010). “Parent Involvement and Children’s Academic and Social Development in Elementary School”. Child Development, 81(3), 988–1005. http://doi.org/10.1111/j.1467-8624.2010.01447.x [Revisado en https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2973328/]

[3] Ídem.

6 consejos para cerrar con broche de oro el ciclo escolar

ciclo escolar, planeación, Montenegro Editores

Las vacaciones están a la vuelta de la esquina y terminar un ciclo escolar conlleva no sólo la entrega de trabajos finales, exámenes o la emoción por el inminente descanso… por eso te compartimos algunas ideas para cerrar bien este ciclo escolar.

 

1. Atento al calendario

Estar al día en la planeación de la escuela, como fechas de evaluaciones, reuniones de padres de familia y festivales de fin de ciclo puede reducir tu estrés significativamente. A tus hijos les puede ayudar a prepararse para los exámenes, como hemos visto en entradas anteriores.

 

2. Estudia por etapas

Es mejor estudiar periódicamente, en periodos cortos y alternar las materias. Además de la tarea se puede dedicar 30 minutos a repasar cada materia, con una materia al día. Por ejemplo: lunes, matemáticas; martes, exploración; miércoles, cómputo… y así evitar la fatiga mental.

 

3. Constancia mata esfuerzo

Cuando estamos por salir de vacaciones, y más significativamente durante ellas, solemos relajar la disciplina para mantener horarios establecidos… lo mejor es que intentes crear una disciplina. La consistencia estabilizará las cosas si comienzan a desmoronarse.

 

4. Encuentra apoyos

Somos adultos, pero por haber terminado la primaria no significa que seamos el mejor apoyo o el que necesitan nuestros hijos. Si hay un área en la que necesite refuerzo, ¡hay que encontrar aliados! Los clubes de tarea, cursos de verano y otras opciones están ahí para considerarlas en esta etapa del curso.

 

5. Revisar material

Hay que apuntar que a veces una mala calificación viene de no tener buenos apuntes. Si tú o tu hijo o alumno fallan en este punto, es momento de completar los apuntes que hagan falta para que tenga “la película completa” de su año académico.

 

6. Vive el verano

¡Alégrate, han concluido otro ciclo escolar! Después de todo también es una etapa de celebración y logros. Compartan actividades de verano, asistan a los festivales que haya en su comunidad e incluso a las fiestas que organizan sus compañeros de clase por el fin de ciclo.

 

No olvides que todo final de ciclo conlleva ya el inicio de otro, ¿algo no salió bien o podría salir mejor? Es buen momento de pensar en ello para mejorarlo el próximo ciclo.

Cómo prepararse en familia para un examen

Prepararse para un examen

Así como sentimos que hemos fallado como padres, guías y educadores, cuando un alumno reprueba un examen, todos podemos ser parte de la solución al apoyar a los educandos en su preparación y no exclusivamente de forma académica. A continuación te damos algunos consejos para preparar un examen en familia.

 

Estar al día con las tareas

No hay mejor forma que estar al día. Punto. Si ayudas a tu hijo con las tareas lo estás ayudando a estar listo para cada examen, porque los conocimientos estarán frescos y accesibles. Además, es una oportunidad para ver cada asignación diaria como un repaso. No sólo hagan la tarea, apréndanla.

 

Comunicación con el maestro

Habla con su maestro o maestra sobre las áreas donde tu hijo necesita más apoyo y aquellas en las que tenga mayor facilidad de aprendizaje. ¡Así sabrás dónde apoyarlo! Esto también evitará que los periodos de pruebas los tomen desprevenidos, ya que la planeación lo es todo.

 

Lee con tu hijo regularmente

Una manera muy eficaz de repasar temas y asignaturas con tus hijos es leer. Leer textos de y sobre las materias en las que tendrán pruebas. Enciclopedias y artículos son ideales para materias de ciencias sociales, mientras que los libros de ejercicios matemáticos, que combinan la práctica con actividades lúdicas, son ideales más allá de los textos obligatorios.

 

Practica para los exámenes

El ensayar las condiciones de un examen (el silencio, la concentración y el límite de tiempo) en casa puede reducir significativamente el estrés del alumno al realizar la prueba real. Hacer esto también ayuda a detectar conocimientos que necesitan ser reforzados y habilidades que necesitan ser mejoradas (como leer bien las instrucciones o rellenar espacios adecuadamente).

 

Técnicas de relajación

El estrés y el nerviosismo llegarán inevitablemente, tanto con la práctica como con la realización de la actividad en sí, por lo que no es para nada una mala idea aprender una o dos formas de relajación. Pueden intentar con música, técnicas de respiración o meditación, para lograr la paz mental necesaria y estar listos para esos exámenes.

 

Háblale de cómo será

Una buena anécdota de papá o mamá sobre cómo era para ellos hacer exámenes ayudará a aliviar la tensión y  preparara a tu hijo para vivir las pruebas sin el estrés que conlleva una situación de evaluación, donde los estudiantes se sienten examinados no sólo a nivel académico sino personal. Cualquier información extra antes del examen ayuda a verlo con mayor naturalidad.

Además, nunca sobran los premios o recompensas; recuerda que todo es aprendizaje y un trabajo bien hecho siempre tiene recompensas.

Un ABC sobre los berrinches

#Berrinches #GuiaparaPadres

Cómo desmantelar una bomba de frustración

Todos hemos presenciado la detonante determinación de la rabieta de un niño, propio o  del asustado/apenado padre que planeaba una calmada y rápida visita al supermercado. De dónde o por qué se generan, cómo evitarlos y, más que nada, cómo hacerles frente, son algunos de los temas que desarrollan los especialistas en la guía de padres de Montenegro, en su entrega sobre los berrinches.

 

Material explosivo. Qué son los berrinches

Los berrinches son una crisis de frustración del niño[1] que se encuentra en un momento rebasado por sus emociones. Los niños entre 1 y 3 años son más propensos a caer en estas situaciones[2], pues a esta edad creen ser el centro del mundo y por ello quieren las cosas de forma inmediata; les cuesta controlarse al esperar las cosas y fácilmente se frustran, no saben controlar emociones como el enojo, no saben usar muchas palabras para expresarse, entre otras razones[3]. También hay episodios de berrinches en niños mayores, ya con menor frecuencia entre cada episodio. En ciertos casos, y a cierto nivel, también los berrinches pueden ser una forma en la que los niños buscan manipular para obtener lo que quieren, mas no son el centro de toda rabieta.

 

Antes de que el percutor se active: cómo prevenir un berrinche

La estructura que se le brinda al niño desde sus padres es fundamental para ayudarlos en su comprensión de lo permitido y lo no permitido, la tolerancia al aplazamiento de situaciones y a sobrellevar la frustración, factores que inciden en la explosión o prevención de un berrinche. Entre algunas medidas que puedes tomar para ayudar a evitar un berrinche, se encuentran: recordar, en primer lugar, que el adulto eres tú y que todo se complica si entras en un juego de poder con el niño que ya se encuentra fuera de control; establecer acuerdos antes de salir, como los horarios de cada actividad o si podrá obtener algún dulce o cosa que desee; y negociar con él cada que se pueda.


ES IMPORTANTE QUE MIENTRAS TRANSCURRE EL BERRINCHE, NO LE DES A TU HIJO LO QUE QUIERE SÓLO PARA QUE SE CALME, YA QUE, SI OBTIENE LO QUE QUIERE, NO ESTARÁS ERRADICANDO LOS BERRINCHES, SINO REFORZANDO ESTE TIPO DE COMPORTAMIENTOS CADA VEZ QUE QUIERA OBTENER ALGO.


Protocolos de emergencia: qué hacer ante un berrinche

Si bien con el tiempo se podrán ir dominando e implementado diferentes estrategias que ayudan a evitar que se genere un berrinche, no podremos esquivar todos. Y una vez dentro de una situación de éstas, en privado o en público, he aquí algunas sugerencias de lo que podrías hacer para aminorar el impacto: cargar al niño fuera del espacio público para que pueda terminar su berrinche, sin arrastrarlo; no detenerlo a menos de que lastime a otra persona o propiedad; tener paciencia y no cederle lo que quiere para sacarlo del berrinche. Ante todo, y probablemente lo más difícil, es mantener la calma. Hay que recordar que en este punto el niño ya no está en condiciones para entender razones, esas se hablarán con él firmemente una vez que haya salido de este estado, y recordar que si obtiene lo que quiere mediante estas formas, se generará un reforzamiento a estas conductas.

Para tener una visión más completa y en detalle de estos —muy enérgicos— eventos que son inevitables en la vida con niños, te invitamos a que leas la guía sobre berrinches disponible de forma gratuita en la sección de Padres del portal oficial de Montenegro, para conocer más sugerencias de especialistas sobre el tema.


[1] Baby Centre. “Tantrums”. [Revisado en https://www.babycentre.co.uk/a1040560/tantrums#ixzz4ghTcJWRw]

[2] Ídem.

[3] American Psycological Association. “Tantrum in the grocery store”. [Revisado en http://www.apa.org/act/resources/fact-sheets/challenging-36-months.aspx]

 

Cuatro cosas que quizá no sabías del día del Maestro

Día del maestro

Hoy, todo es convites y festejos… ¡y no es para menos! Se celebra en México el día del maestro, una festividad que compartimos con algunos países del mundo, aunque en diferentes días, pero que también guarda algunas enseñanzas… como estas cuatro cosas que quizá no sabías sobre ella.

¿Por qué el 15 de mayo?

Por una batalla y un santo

En México celebramos al maestro los 15 de mayo, fecha que coincide con la Toma de Querétaro en ese día de 1867 por tropas de la República, señalando la rendición de Maximiliano de Habsburgo… ¿por qué? La historia no tiene relación con la educación en México, pero permitió justificar al presidente Venustiano Carranza la elección del día de San Juan Bautista de La Salle, nombrado por la Iglesia Católica como el Santo Patrono de los Educadores, debido a su labor como pedagogo y educador. Sin embargo, el México revolucionario, con su gobierno laico, no podía elegir sólo por el santoral católico.

¿Cuántos maestros hay en México?

Más de un millón, seguro

Los últimos cálculos de las autoridades señalan que en México existen 27 millones de estudiantes entre la educación básica, media-superior y superior. Para ellos, se calcula, existen 1 millón 800 mil maestros. ¿Qué significa esto? Pues podríamos decir que con esa cantidad de educadores se podría llenar 20 veces el Estadio Azteca, mientras que la cantidad de alumnos llenaría unas 310 veces el estadio más grande del país… ¿Impresionante? No por nada se calcula que los “profes” pasan un promedio de 36 minutos al día clasificando, documentando y analizando el trabajo del estudiante. No por nada se celebra a los maestros en 100 países.

¿Cuándo aparecieron los maestros en el cine?

Estuvieron ahí, antes del timbre

Sólo cuatro años después del estreno del primer filme sonoro en México, Santa, apareció por primera vez la figura del educador en la pantalla de plata. Fue en la cinta Juan Pistolas de 1935 cuando la actriz Lucha Ruanova dio vida a la maestra Rosita. En total, desde esta fecha hasta 1974, el maestro apareció en 125 películas, de acuerdo a investigadores, moldeando una imagen prototípica del educador como una personificación de la cruzada educativa emprendida por el régimen derivado de la revolución mexicana, centrándose sobre todo en los maestros rurales.

“La miseria material lo acompaña en todas las películas, al igual que los atributos de capital cultural; pero en las imágenes, la vocación compensa simbólicamente su pobreza, pues se le reconoce como poseedor y dador de conocimiento”, escribe la investigadora docente Sonia Ibarra del Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio.

¿Cómo es el maestro mexicano?

Tan diverso como sus alumnos

Las autoridades calculan que en México 7 de cada 100 docentes hablan alguna lengua indígena. La escolaridad promedio del docente mexicano es de 16 años, que equivale a tener el nivel de licenciatura; aunque los ocupados en la enseñanza superior tienen un grado promedio ligeramente mayor (17.5 años).

La gran mayoría de los docentes trabaja en instituciones públicas, y un sorprendente 81.3% de ellos se desempeña en las “escuelas de gobierno”, mientras que el 18.7% lo hace en instituciones privadas.

La inequidad de género también se presenta en el magisterio, desafortunadamente, ya que según datos oficiales el promedio de ingreso de los docentes es de 72.4 pesos por hora trabajada. Sin embargo, los hombres obtienen 76.3 contra los 70.1 de las mujeres; aunque ellas trabajen más, un promedio de 31.6 horas a la semana, contras las 29.9 horas de ellos.

Cómo ayudar a tu hijo con la escuela

Ayudar a tu hijo

Escolares sin estrés, padres contentos

Como padres solemos colocar una presión invisible, para nosotros, sobre los hombros de los niños en edad escolar. Aunque a menudo es correcto inferir que la “única obligación” que tienen los menores es estudiar, también es cierto que en la vida de los infantes en edad escolar no es el único evento importante desarrollándose.

De acuerdo a los psicólogos y especialistas, la edad escolar es una de las más importantes en el desarrollo cognitivo y emocional, por lo cual son altamente susceptibles a su entorno, por eso -para su futuro- es tan importante estar atentos a los estímulos que reciben tanto en las aulas como fuera de ellas, si queremos que su educación se refleje en mejores oportunidades de desarrollo en su futuro.

Para eso te hacemos algunas recomendaciones que puedes realizar en casa para apoyar su educación.

 

Involúcrate, no deleges

Pregunta a sus maestros cómo está yéndole en la escuela, cuáles son los retos que tiene tu hijo. Asiste a las reuniones con sus maestros. Habla también con tu hijo sobre sus materias favoritas y aquellas que le cuestan más trabajo. No juzgues… y recuerda que es una persona distinta a ti; si fuiste bueno en una materia, tu hijo no tiene por qué serlo en automático.

Involucrarse, contrario a delegar la educación de nuestros hijos en la escuela, significa comprender realmente la manera en la que él está aprendiendo y cómo puedes ayudarle.

 

Aprende con ellos

Comprende que han existido varios e importantes cambios en la currícula escolar desde que tú dejaste la educación básica, así que quizá debas aprender junto con él la nueva instrucción para resolver los mismos problemas. Si tus conocimientos requieren una refrescada, incorpora esta actitud de aprendizaje a tu tiempo con ellos.

Aunque como adultos tengamos concepciones de cómo funciona el mundo y nuestro papel en él, recuerda que la educación de tus hijos está siendo adaptada a su contexto, por lo cual debes ayudarlos a comprender su entorno, en lugar de imponerles ideas preconcebidas. Aprende a aprender junto con ellos.

 

Orienta, no resuelvas

Con el cansancio del trabajo somos susceptibles a dar respuestas para “terminar rápido” la tarea, pero esta actitud sólo daña el aprendizaje de nuestros hijos al evitar que ellos generen su propio conocimiento; además, les mandamos la señal errónea de que son incapaces de encontrar el resultado por ellos mismos.

Así que siéntate con ellos o dales su espacio y tiempo necesario para encontrar la respuesta a ese problema matemático que a ti te parece obvio. Recuerda que está en un proceso educativo, en el que lo principal no es estar bien a la primera, sino comprender y aprender las herramientas para resolver problemas.

 

Estimula, no castigues

Los seres humanos aprendemos mejor con las recompensas que con los castigos. Así de sencillo. Cuando la consecuencia de realizar o no una tarea es negativa, sólo generamos aversión. Es necesario, sí, tener un sistema de consecuencias y premios, pero los estímulos primordiales cuando hablamos de tarea deben ser positivos.

Establece para esto un horario establecido para realizar la tarea, uno que le permita tener el tiempo libre necesario para jugar o entretenerse. Recuérdales a tus hijos, antes que nada, los beneficios de terminar la tarea a tiempo y bien.

 

Participa, no intervengas

Cuando te decimos que asistas a las juntas y reuniones con sus maestros, así como que permanezcas atento a su desarrollo en el aula, no te estamos pidiendo que suplas al maestro. Recuerda que ellos son profesionales de la educación y su vocación los ha preparado para reconocer las oportunidades y necesidades educativas de tus hijos, así que presta atención sin imponer tus ideas. Colabora, no impongas tus deseos (que aprenda más rápido, que domine el inglés antes que las matemáticas, entre otros).

Este proceso también implica actuar si tu hijo necesita de otro apoyo académico además de la escuela como los clubes de tarea, regularización o actividades extraescolares para ayudar a su rendimiento académico.

¿Tienes alguna idea o duda sobre estos consejos? ¿Quieres compartirnos alguno? Escríbenos y háznoslo saber, queremos escucharte.